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La monarquía regresa a palacio con Felipe VI que ha conseguido despolitizarla

Diciembre 28, 2015
felipe VI

Con un inesperado pero bienvenido y necesario golpe de efecto, Felipe VI ha querido este año romper con la tradición establecida en 1975 por su padre don Juan Carlos en el discurso de Navidad y para ello, y amparándose en la grandeza de los símbolos que van más allá de su mera persona, ha llevado a la monarquía española de regreso a palacio. Atrás ha quedado el saloncito de corte burgués del palacio de la Zarzuela con las tradicionales fotos de familia o de corte institucional que siempre se buscaba interpretar en años ya pretéritos, para dar paso al Salón del Trono del Palacio de Oriente, que es parte de Patrimonio Nacional, y por tanto propiedad de todos, para transmitir un discurso que, más allá de las palabras, hablaba por sí mismo a través de los símbolos.

En el montaje, primero una imponente imagen aérea del palacio iluminado de noche, posteriormente una vista del enorme árbol de Navidad ubicado en el emblemático Salón de Columnas y, finalmente, don Felipe con un traje sencillo sentado en solitario y sin otro recurso que el imponente entorno del Salón de Trono con sus dos tronos históricos, sus dos leones dorados, sus doce espejos barrocos y sus doce consolas rococó de factura italiana que representan los cuatro elementos, las cuatro estaciones y los cuatro continentes, las arañas de cristal de roca, y las estatuas traídas por Velázquez desde Italia por deseo de Felipe IV, que dan cuenta de importantes episodios de la historia de España y que nos recuerdan que hubo historia y que hubo dinastía antes de Juan Carlos I. Imágenes que terminan con la separación entre la familia real y el lugar de residencia de los reyes que les han precedido, y que nos dan cuenta de ese nuevo criterio de dinastía que el rey ya manifestó a través de los símbolos y de los gestos con ocasión del entierro y del posterior funeral de su tío el infante don Carlos en el Monasterio de El Escorial. Un criterio que parece querer devolver a la monarquía española el aparato necesario para revestirse de cuerpo, sin por ello caer en el gasto innecesario o en una pompa ya trasnochada.

La monarquía española, despolitizada

En tan solo un año de reinado don Felipe ha sabido despolitizar a la monarquía y a la figura del rey elevando a la institución a una posición de altura que busca limpiarla de confusiones y de ciertos malos usos del pasado. Pero con el regreso a palacio ha conseguido algo todavía más importante que es terminar con lo que don Juan Carlos siempre sintió como una legitimación a medias. Atrás quedan el general Franco y el “régimen” como mecanismos instauradores de una monarquía de nuevo cuño alienada de su pasado, pues el rey ha querido legitimarse a sí mismo desde otro lugar y ese ha sido la historia misma. Una legitimidad que toma de sus antepasados y de la propia historia de España, y que da nuevo cuerpo a la monarquía al tiempo que la dota de un nuevo espacio amplio, grande y que es de todos. Porque si aquel 14 de abril de 1931 su bisabuelo Alfonso XIII salió apenado del regio alcázar por la pequeña puerta del Príncipe para emprender el camino del exilio, Felipe VI ha querido volver a palacio por la puerta grande para sentarse en el Salón del Trono, pero no en el trono sino en una silla. Un salón cuya bóveda pintada por Tiépolo representa una alegoría de la Grandeza de la Monarquía Española, y en el que se desarrollan los más importantes actos oficiales y las grandes recepciones como la de la Pascua Militar para la cual don Felipe y doña Letizia regresarán allí el día de Reyes.

Los discursos navideños son patrimonio de todas las monarquías europeas, desde Gran Bretaña hasta el pequeño principado de Mónaco. En Nochebuena llegan los de los reyes Felipe España y Felipe de Bélgica éste grabado en el palacio de Laeken y declamado en los tres idiomas oficiales del país: francés, flamenco y alemán-, y el del gran duque Enrique de Luxemburgo -en francés y en alemán-, que este año incorporó una entrevista televisada del soberano. El día de Navidad los de la reina Isabel de Inglaterra y el rey Guillermo Alejandro de Holanda, y el día de Año Nuevo los de los reyes Carlos Gustavo de Suecia, y Harald de Noruega, y la reina Margarita de Dinamarca, que siempre más dada a la espontaneidad suele hacerlo en directo desde el palacio de Fredensborg.

Las monarquías europeas centran sus discursos en la amenaza del terrorismo yihadista

Discursos que este año han prestado una atención especial a la amenaza del terrorismo yihadista, y que no han querido olvidar a los refugiados que llaman a las puertas de Europa. En ese sentido es particularmente reseñable que desde su despacho del palacio de Buckingham la reina Isabel, decana de todos los reyes de Europa, ha querido centrarse este año en lo que ella misma ha definido como su propia fe, y en la gran importancia de la Cristiandad pues desde palacio se ha declarado que la soberana es muy consciente de que los cristianos y otras minorías están padeciendo una persecución sin precedentes en ciertas partes del Medio Oriente que podría llevar, incluso, a la extinción del Cristianismo en aquella región. Un discurso muy comprometido y basado en su deseo de transmitir “esperanza en momentos de oscuridad” citando unos versos del evangelio de San Juan  que nos recuerdan cómo “la luz brilla en la oscuridad, y ésta no podrá nunca superarla”. Un mensaje que llega días después de que su hijo, el príncipe de Gales, asistiese a la celebración del 175 aniversario de la sinagoga del oeste de Londres y que, por su enorme interés en favorecer el diálogo entre todas las confesiones cristianas, en esos mismos días recibiese a una comisión de cristianos de Medio Oriente en la que estuvieron presentes representantes de comunidades católicas de Siria y de Iraq y otras minorías como los ortodoxos coptos.

Ricardo Mateos