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Se desconoce si la infanta doña Margarita pasará el verano en Estoril tras su ingreso hospitalario

La moda de los garden parties y el verano balear de las princesas

Julio 8, 2012
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Parece que los garden parties han vuelto a ponerse de moda desde que los Windsor, en este año del jubileo de la reina Isabel, han abiertos los jardines del palacio de Buckingham y de Clarence House para mezclarse con sus súbditos más distinguidos. Y como siempre, y siguiendo la estela marcada por la casa real británica, a ello se han apuntado también las cortes de Dinamarca y de Luxemburgo donde en las últimas semanas hemos visto a la reina Margarita II y a los grandes duques Enrique y Maria Teresa recibir en los jardines de sus palacios, en el caso de estos últimos para dar a conocer a su futura nuera, la condesa Stephanie de Lannoy, que el próximo octubre protagonizará la boda del año con el gran duque heredero Guillermo.

Nos cuentan que en Luxemburgo están muy contentos con esta boda, orquestada dentro de la más tradicional ortodoxia regia, que en los tiempos que corren es excepcionalmente buena en términos dinásticos y de sangre por la excelente ascendencia de la novia cuya familia emparenta con lo mejor de las noblezas de Bélgica y Francia. Parece que se retoman ciertos viejos usos que ayudan a los monarcas y a sus familias a mezclarse con los notables de sus respectivos países, usos que en España fueron abandonados hace ya muchos años.

Reorganización del orden de precedencia
La monarquía británica nunca ha sentido empacho por echar mano de sus muchos recursos ceremoniales y protocolarios, y por ello no es de extrañar que en las últimas semanas se haya reorganizado el orden de precedencia de las personas reales. La entrada de la duquesa de Cambridge en la familia real ha obligado a actualizar las relaciones de precedencia, habiendo quedado fijado que Kate Middleton tendrá que hacer reverencia a las princesas británicas de la sangre (sus tías la princesa Ana y la princesa Alejandra de Kent, y sus primas las princesas Beatriz y Eugenia de York), cuando no yendo en compañía de su esposo el príncipe Guillermo se encuentre con ellas en lugares públicos.

La nueva regulación también estipula que cuando vaya en compañía de su esposo solamente tendrá que hacer reverencia a la reina Isabel, el duque de Edimburgo, el príncipe de Gales, y la duquesa de Cornualles. La última vez que se modificaron las reglas de rango y precedencia fue tras el matrimonio del príncipe de Gales, filtrándose entonces que a la condesa de Wessex no le gustó nada el tener que verse obligada a hacer reverencia a su nueva cuñada Camilla.

Las Islas Baleares, refugio de princesas
Entre tanto, y ya en pleno verano, pronto veremos pasearse por nuestras islas a varias de esas princesas que en años pretéritos llenaron las páginas de la prensa internacional. La primera de ellas, Birgita de Suecia, hermana del rey Carlos Gustavo, que desde hace años reside de forma permanente en Mallorca donde pasa los días entregada al golf separada de forma oficiosa de su esposo el príncipe Johann Georg de Hohenzollern, que desde su residencia de Munich se ocupa de sus negocios y sus finanzas. Pero Birgita, persona muy afable, sencilla y muy popular en otros tiempos por su belleza y su distinción, es a día de hoy una mujer ajada, dicen que por efecto del sol y del tabaco, cuya imagen causó consternación durante una de sus últimas apariciones públicas en la corte de Estocolmo.

Otra residente en Mallorca es la condesa Camilla de Habsburgo, hija de un archiduque que en un momento aspiró a la corona de España, y seguro que este año tampoco faltará a su cita con la isla la sin par duquesa Diana de Wurttemberg, que volverá a su magnífica casa de estilo mallorquín llamada “la Flor de Lis” para dedicarse a sus esculturas y a sus numerosas creaciones artísticas. Como contrapunto, también llegará a la vecina Ibiza la princesa Maria Gabriela de Saboya, que tiene allí casa propia. Las islas Baleares atraen todos los veranos a muchos príncipes alemanes, algunos de los cuales poseen bellas mansiones, y también es frecuente ver por allí a los actuales condes de París, grandes amantes de Mallorca.

No sabemos, sin embargo, si este año la infanta doña Margarita, que recientemente ha pasado por un ingreso hospitalario causado por unas incómodas fiebres altas, pasará algunos días de vacaciones en su querido Estoril, donde tiene su propio apartamento y a donde viaja todos los años para pasar parte de sus vacaciones estivales. A doña Margarita, muy querida allí, le gusta revisitar los lugares de su infancia y reencontrarse con su gente querida de siempre tanto en Estoril, como en las cercanas Sintra y Cascais y en las quintas campestres de muchos de sus amigos portugueses.

Ricardo Mateos