Menú Portada
MOBBING EN CORREOS (Y II)
Las afectadas le entregaron una carta en mano denunciando los hechos

La ministra Magdalena Álvarez, indiferente ante las querellas de funcionarias por acoso laboral contra directivos de Correos

Febrero 28, 2008

El presidente José Damián Santiago Martín también tiene un escrito en el que se le solicita el cese de los imputados
"Ni usted ni ningún otro miembro de la Dirección tuvo el mínimo interés por atender este grave problema, ni tan siquiera por cumplir con la responsabilidad en materia de Prevención de Riesgos Laborales"
En venganza, a algunas de las querelladas se le coarta la posibilidad de acceso a otros puestos del ministerio de Fomento


En nuestra edición del pasado miércoles informábamos que en los últimos meses hasta tres funcionarias de Correos y Telégrafos han presentado una querella por presunto acoso laboral contra Ricardo Ferreiro, director territorial de la Zona Octava (Granada) y otros directivos de la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos. En la misma edición reproducíamos parte de la misiva que la Asociación Granadina contra el Mobbing Laboral (AGRAMOL), remitió tanto al presidente de Correos, José Damián Santiago Martín, como al director de Recursos Humanos exponiéndoles los hechos. Y en la misma se aseguraba que “muchos de estos trabajadores se encuentran en proceso de baja laboral por sufrir estados de ansiedad, derivados de conflictividad laboral. Por tanto, las consecuencias más graves para el trabajador afectado son a nivel psíquico… También la empresa sufre los efectos que se derivan del mobbing, y que estos problemas llegan a afectar directamente a la productividad, sin olvidar el importante coste económico que esto supone”.

Oidos sordos

Pues como el que oye llover. Ante la indiferencia de José Damián Santiago, las afectadas, a la espera de la resolución judicial y ante la situación insostenible –las tres se encuentran en tratamiento psicológico-, remitieron un escrito al presidente José Damián Santiago Martín. El primero el pasado mes de diciembre, antes de presentar la denuncia correspondiente ante los Tribunal es de Justicia. En esa misiva se puede leer, por ejemplo, que “ni usted ni ningún otro miembro de la Dirección tuvo el mínimo interés por atender este grave problema, ni tan siquiera por cumplir con la responsabilidad en materia de Prevención de Riesgos Laborales que le es inherente a la Dirección de la Empresa ante los trabajadores a su cargo o con el compromiso suscrito a través del Código de Conducta”.
Y claro, el que denuncia a sus superiores se la juega. Fue el caso de una de ellas que se dirigía a su presidente en los siguientes términos: “En todo este tiempo que lleva abierto el proceso, las conductas de acoso hacia mi persona, muy lejos de haber cesado, se siguen dando, hasta tal punto que he tenido que recurrir al Servicio de Inspección del ministerio de Fomento, puesto que a través del Jefe de Recursos Humanos, se me está coartando la posibilidad de acceder a puestos de otros ministerios, mediante los concursos que se convocan en el BOE”.

Acoso desde la sombra

En esta misiva, fechada el pasado 4 de febrero, la afectada solicitaba a su presidente el cese de los altos cargos denunciados e imputados. Insistimos, casualmente las tres denunciantes son mujeres. Ante el silencio por respuesta del presidente José Damián Santiago una de las afectadas por el mobbing en Correos aprovechó la presencia en Granada de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, con motivo de un mitin electoral para hacerle entrega de una carta con un contenido similar al anterior.
En su escrito, por si fuera poco, la querellante pide disculpas a la ministra por lo que pudiera suponer un “atrevimiento”. Y la afectada pasa al relato de los hechos: “En la Zona Territorial 8ª de Correos, cuya sede está en Granada, se llevan dando conductas de acoso laboral y represión de forma reiterada por parte de responsables de la Organización. Las víctimas somos muchas, de diferentes categorías profesionales y puestos de ambos géneros, aunque, a poco que se observe, estas conductas de acoso se dan con mayor intensidad contra mujeres… Lo único que pedimos es que se nos escuche”.
Pues nada, Magdalena Álvarez, mujer ella, oídos sordos con tres querellas admitidas a trámite encima de la mesa. Ella era la que decía antes “partía” que “dobla”. Las palabras se las lleva el viento.