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Política de subvenciones

La minería del carbón encareció los presupuestos de Industria y Energía de la Comunidad de Castilla y León hasta un inusitado 118%

Octubre 1, 2015

El ministro de Industria, José Manuel Soria, retiró las ayudas que afectan a las cuencas mineras de la Comunidad. La renta per cápita es de tan solo 20,866 euros, sólo por encima de Andalucía, Extremadura y Murcia. Los Presupuestos Generales, entre los años 2009 y 2015, se han visto reducidos en un 15%

Juan Vicente Herrera

La lectura de los principales indicadores de Castilla y León deja dos conclusiones. Una positiva y otra negativa. La primera es que el coste de la vida de la Comunidad castellanoleonesa es un 15,6% más barato que la media nacional. Esto es, lo que en España cuesta, de media, un euro, en Castilla La Vieja cuesta 84,4 céntimos. Pero toda noticia bondadosa tiene en su vertiente opuesta el asterisco que la equilibra. En este caso nos habla de la pobreza que vive la región comandada desde 2001 por el presidente del PP, Juan Vicente Herrera. La renta per cápita es de tan solo 20,866 euros, sólo por encima de Andalucía, Extremadura y Murcia. Y eso, teniendo en cuenta de antemano, la paridad del poder adquisitivo, un factor de corrección que permite analizar el nivel de bienestar, el coste de la vida y la pobreza de una economía eliminando factores como la variación de precios.

Esta pobreza es tan tangible en la clase media de la sociedad castellana como en los dirigentes políticos que se encuentran maniatados para elaborar sus líneas de acción. De hecho, la comparativa de los Presupuestos Generales de la Comunidad de Castilla y León entre los años 2009 y 2015 deja un dato arrollador: de los casi 10.000 millones de euros (9.962.682.548 euros), empleados en los albores de la crisis se ha pasado a 8.460.840.026 euros seis años después. Una rebaja de más del 15 %, cuando los precios no han hecho otra cosa que subir y alcanzar máximos históricos. Al mismo tiempo, la deuda pública aumentó en ese periodo de tiempo vertiginosamente hasta alcanzar los 1.079.035.956 euros, lo que representa un incremento del 460,42%.

Todos los departamentos de la Comunidad de Castilla y León han visto reducidos sus partidas drásticamente: desde un 3,67%, como lo ha hecho el área de Sanidad, hasta un 64,03% como ha ocurrido con el presupuesto asignado a Comercio y Turismo. Ni siquiera la Educación se ha salvado, que ha padecido un doloroso recorte del 16,26% cayendo desde los 2.160 millones de euros hasta los 1.809 millones.

La industria y el escándalo del carbón

Sin embargo, una sección del Gobierno de Castilla y León parece permanecer aislada de esta rigurosa austeridad. El departamento dedicado a Industria y Energía ha visto aumentado su presupuesto en un asombroso 117,87% pasando de los 135.403.088 euros en 2009 a los 295.008.253 euros en 2015, lo que representa un incremento de 159.605.165 euros.

Pero, ¿por qué la Industria y la Energía han resistido estoicamente al poder de la tijera? Muchos aspectos de la irregular política energética castellanoleonesa parecen tener la respuesta a esta pregunta, entre ellos la gestión del carbón y sus minas. Durante años, muchos de los trabajadores denunciaron la existencia de anomalías que podrían suponer un fraude a la Seguridad Social. Muchos de los directivos y oficinistas se incluyeron en los listados públicos como barrenistas, lo que les otorgaba el derecho a prejubilarse con antelación a lo que deberían por el cargo que ostentaban. Sin embargo, estas denuncias e informes fueron ocultados durante años por la Comunidad de Castilla y León, en lo que supuso una peligrosa connivencia con los gerifaltes de la minería que se beneficiaban de un sistema altamente corrupto.

Quizás por ello, el ministro de Industria, José Manuel Soria, decidió en la presente Legislatura retirar las ayudas al carbón que afectan a las cuencas mineras de la comunidad castellanoleonesa. Una decisión que provocó una guerra abierta entre las secciones nacional y autonómica del Partido Popular. Parece esta una razón suficiente para que el presupuesto dedicado a alimentar al monstruo de la minería del carbón se inflase de forma desmedida al carecer de ayudas nacionales. Una eventualidad que debería ser evitada para que los presupuestos de Industria y Energía en Castilla y León no alcancen subidas históricas como la que experimentó en 2015.

Dos preguntas surgen aquí: ¿por qué se sigue cebando a la Industria del carbón, pese a provocar la aceleración del calentamiento global, contaminación del agua o emisión de mercurio? ¿Por qué no se promocionan, de una vez por todas, las energías renovables y su productividad? La respuesta, una vez más, parece clara: porque no interesa.

Doinel Castro