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FALLECE UNA NOBLE IRREPETIBLE (I)
La última edición de la revista Forbes cifra su patrimonio en 2.800 millones de euros solo en activos líquidos, aunque su verdadero montante supera con creces los 5.000 millones

La millonaria fortuna de los Alba: el duque de Huescar, Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, se convierte en el nuevo gran terrateniente de España

Noviembre 19, 2014

A principios de los años 90, Carlos decidió cambiar el orden de sus apellidos para preservar las señas patronímicas que han distinguido a los titulares de la Casa de Alba. Se convierte en el XIX duque de Alba y XI duque de Berwick
Las sociedades más importantes en el holding agrícola y ganadero son Actividades Agrotécnicas S.A.; Euroexplotaciones Agrarias S.A; Eurotécnica Agraria S.A y Agralsa S.A. Poseen cerca de 34.000 hectáreas en toda España
También han creado sociedades de cartera, lo que en términos financieros se denomina family office, entre ellas, Palestro II S.A. e Inversiones Princesa S.A., que son sus oficinas de inversión a través de las que invierten, juegan en bolsa y mantienen una más que saneada cuenta corriente todos los integrantes de la familia
Según consta en las inscripciones registrales, todos los hijos de la duquesa de Alba comparecen a los actos de constitución de las distintas sociedades del holding familiar “en régimen de separación de bienes”
La duquesa creó hace años la Fundación Casa de Alba para velar por todo su patrimonio histórico, formado por miles de joyas, obras pictóricas, castillos, palacios…


Todos se parecen y todos son al mismo tiempo diferentes de la duquesa de Alba, de María del Rosario Cayetana Victoria Alfonsa Fitz-James Stuart y de Silva. Seis son sus descendientes (Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia), fruto de su matrimonio con Luis Martínez de Irujo y Artarcoz, el fallecido duque de Huescar. Decir que los seis, juntos, engloban una de las grandes fortunas de España es casi un tópico. Los Alba son un legado de historia y de riqueza, que poseen joyas, obras pictóricas, palacios y grandes latifundios que han ido atesorando durante los últimos cuatro siglos. Unos bienes y riquezas que heredan sus seis descendientes de su primer matrimonio. Más tarde, en 1978, la duquesa de Alba se casó en segundas nupcias con Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, que fallecería años después, tras padecer un cáncer de faringe y una embolia pulmonar con sólo 66 años. Jesús Aguirre fue presidente de la Fundación Casa de Alba, y a él se le atribuyen todos los méritos de haber puesto orden en el patrimonio y en los negocios familiares.

Pero es el primogénito y heredero del título nobiliario, Carlos, de carácter serio y más bien introvertido, nacido en Madrid el 2 de octubre de 1948, en quien  doña Cayetana puso todas sus esperanzas como heredero. Es quien mejor representa la jefatura del Imperio Alba. Ya desde muy pronto asumió la carga que representaba la ausencia de su padre y con el paso de los años de su madre más volcada a vivir sus últimos días junto a su nuevo marido, el funcionario Alfonso Díaz, al cual le ha dejado en vida parte de su legado inmobiliario.

Un cambio de apellido significativo

Con tan sólo cinco años, el 23 de abril de 1954, Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, recibió el título de duque de Huescar. Estudió el bachillerato en el elitista Colegio madrileño de Los Rosales y, posteriormente, se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. A principios de los años 90, decidió cambiar el orden de sus apellidos para preservar las señas patronímicas que han distinguido a los titulares de la Casa de Alba. Carlos, tras la muerte de su madre, se convertirá en el XIX duque de Alba y XI duque de Berwick, títulos a los que tendrá que añadir alrededor de medio centenar más –dieciocho de ellos con Grandeza de España-, que en la actualidad ostenta su madre.

El primogénito es un personaje enigmático y, aparentemente, muy educado. Será el gestor de la mayor parte del inmenso patrimonio de la noble casa. Carlos está muy satisfecho con la austeridad de su madre y en la forma en la que ha llevado los negocios. ¿Pero a cuánto asciende la fortuna de los Alba? Imposible de calcular con exactitud. La revista Forbes, en su última edición de noviembre de 2014, la incluía en su listado de los más diez ricos de España, en el noveno puesto con 2.800 millones de euros sólo en activos líquidos. Una valoración que puede quedarse corta y cuyo montante total supera con creces los 5.000 millones de euros. Sólo uno de sus cuadros, por ejemplo un Goya, puede valer más de 24 millones de euros. Uno de sus más de 20 castillos, otros 30 millones de euros. Y sus más de 34.000 hectáreas, más de 500 millones de euros. Para labrarlas, la Casa de Alba ha recibido en los últimos años subvenciones públicas a la explotación para distintos cultivos por un importe que sobrepasan los diez millones de euros.

Y todo ello, sin contar con los palacios: el de Liria, en Madrid, donde Cayetana nació el 28 de marzo de 1926; el de las Dueñas, en Sevilla; y el de Monterrey, en Salamanca. El primero de ellos es la residencia actual de la duquesa y de sus hijos Fernando y Carlos en la capital de España. Está situado a escasos metros de la Plaza de España, en la calle Princesa, número 20. Su valoración es sólo imaginaria, pues hay que tener en cuenta su legado histórico y las joyas que alberga. Más de 3.500 metros cuadrados en pleno centro de Madrid para un palacio finalizado por Ventura Rodríguez en 1783. Contiene gran parte de la colección de arte de la Fundación Casa de Alba, y está declarado Monumento Nacional. Fue reconstruido por la familia tras el incendio de noviembre de 1936, en plena Guerra Civil. Por ahora, no podría ser derribado para construir pisos, ya que muchos de sus bienes no se pueden donar o vender porque pertenecen a la Fundación. De las paredes de Liria cuelgan cuadros de Velázquez, Murillo, Zurbarán, Rembrandt, Tiziano, Fray Angélico, Brueghel, Picasso o Miró, entre otros. Tiene una biblioteca de más de 40.000 ejemplares, entre ellos unos 50 incunables y joyas bibliográficas como la Biblia de la Casa de Alba (1430), valorada entre 1,5 y 2,5 millones de euros. Existen también 21 documentos autógrafos de Colón. Por ejemplo, una sola carta podría valer más de 6 millones de euros. Además del Palacio de Liria, los Alba también poseen el Palacio de Monterrey en Salamanca, principal exponente del plateresco español. Al igual que la Casa de Las Dueñas, residencia de la familia Alba en Sevilla. En este lugar nació y vivió durante su infancia el poeta Antonio Machado.

El primogénito de los Alba, principal gestor de los bienes y negocios financieros familiares

Carlos Fitz-James Stuart es el principal gestor de los bienes y negocios financieros de la familia. Es vicepresidente de las sociedades más importantes del holding familiar: Actividades Agrotécnicas S.A.; Inversiones Princesa S.A.; Eurotécnica Agraria S.A; y Agralsa S.A., que cuenta con más de siete fincas en la provincia de Salamanca. Las principales sociedades de la familia tienen como domicilio social el Palacio de Liria, en Madrid. Pero es la provincia de Sevilla donde los Alba mantienen sus grandes latifundios, como la finca “La Pizana”, de unas 400 hectáreas, en la localidad de Gerena. También en Carmona tienen cuatro heredades, cada una de las cuales cuenta con unas 500 hectáreas dedicadas al cultivo de cereales y de girasol. En Coria del Río poseen otras 200 ó 300 hectáreas de terreno. Y en Aznalcazar tienen la Dehesa Aljóvar, con 232 hectáreas de cítricos. Además, Carlos Fitz-James Stuart también es gerente de la empresa agrícola Sercapio y administrador único de Castrofresno SL, la sociedad que gestiona las fincas de la familia en Ávila. Fue constituida en junio de 1990 con un capital social de 492 millones de las antiguas pesetas. En esta sociedad, y a diferencia de las otras empresas familiares, el duque de Huescar se hizo con la mayoría del capital social subscribiendo el 57,87 por ciento.

Aunque Carlos sea el verdadero gestor, su madre, la duquesa, es quien presidió hasta ahora todas estas sociedades del emporio, entre las que también se encuentra Euroexplotaciones Agrarias S.A., para gestionar los latifundios cordobeses valorados en cerca de 18 millones de euros. En esta provincia destacan las Fincas situadas en el municipio de El Carpio que ocupan casi el 75% de todo su territorio. También poseen la finca “La Huelga”, en plena sierra cordobesa, con unas 2.000 ovejas y que cuenta con un chalet para su recreo en las 778 hectáreas de terreno. En el histórico barrio del Aljarafe de Córdoba se dice que los Alba tienen cerca de 4.000 hectáreas en toda la provincia, donde cultivan desde patatas hasta algodón, pasando por la alfalfa, el girasol, el trigo y los olivares.

Pero las ambiciones empresariales y personales del duque de Huescar se extienden más allá del campo y la labranza. Se dirigen a sectores muy prolijos que van desde la telefonía hasta los seguros, pasando por las bodegas y la especulación inmobiliaria. Así, Carlos Fitz-James Stuart ha figurado en el consejo de administración de sociedades como Alcatel España (telecomunicaciones); Antibióticos S.A. (laboratorios farmacéuticos); Generali España Holding de Entidades de Seguros S.A. (seguros); Europ Assistance España S.A. de Seguros y Reaseguros (seguros); o en las bodegas Marqués de Irún S.A., una empresa gaditana perteneciente al grupo de empresas Luis Caballero, que comercializa la conocida marca “Ponche Caballero”. El duque también llegó a figurar en la inversora Mibor Inversiones S.A.

Palacios por toda España

Carlos Fitz-James Stuart disfruta hoy de una mansión en Sotogrande (Cádiz) y compagina su trabajo en la empresa privada con sus inquietudes culturales. Forma parte de diversas asociaciones, entre ellas, Hispania Nostra en defensa del patrimonio cultural español y de la que fue su primer presidente, y la de Amigos de los Castillos. Por eso, muchos de los castillos de la Casa de Alba han sido cedidos a los organismos públicos para su restauración. Pero al cabo de 50 ó 100 años retornarán al patrimonio familiar, eso sí, ya restaurados y nuevos. Muchos de los principales castillos de la Casa de Alba se encuentran en Galicia, como el de Monterrei en Orense, considerado como la mayor fortaleza de Galicia, y que hoy está gestionado por la Xunta presidida por Alberto Núñez Feijoo. También en Orense tienen el Castillo de Castro Caldelas, en usufructo al Ayuntamiento. En Lugo poseen el De Doncos y el de los condes de Lemos, éste situado en Monforte de Lemos y cedido temporalmente a la Xunta. En A Coruña mantienen el de Narahio, que está hoy en ruinas, además del de Moeche y el de Andrade

También en la Comunidad Autónoma de Castilla-León, los Alba han mantenido un importante patrimonio cultural. Poseen la Torre de Alba, en Tormes (Salamanca), cedida al Ayuntamiento para fines turísticos; los castillos de San Leonardo de Yagüe, en Soria, el de Valdecorneja, en Barco de Ávila, el de Castronuevo, también en Ávila; y el de Miranda del Castañar, en Salamanca. Así mismo poseen el Palacio de Piedrahita, en Ávila, que fue vendido al municipio y ahora es un centro de enseñanza.

Pero la amplia lista de heredades no queda aquí. En la Mancha son de su propiedad el Castillo de Moya (Cuenca) y el de Casarrubios del Monte (Toledo). En Extremadura, el De Coria y De Granadilla (Cáceres); y los Palacios de Sotofermoso (Abadía). Y en Andalucía, los Del Conde Duque de Olivares (Sevilla) y la Torre de El Carpio (Córdoba). Muchas de estas fortalezas han sido donadas o vendidas a las distintas administraciones públicas, bajo la gestión y el control del duque de Huescar. Otras posesiones las fueron perdiendo con los avatares históricos. 

Los Alba poseen multitud de pisos y locales en la capital de España

Pero al margen de los castillos y palacios, la familia Alba sigue poseyendo multitud de pisos y locales en el centro de la capital de España, como tres locales comerciales en la calle Fuencarral, la rue de la mode de Madrid. Además cuenta con propiedades veraniegas como Las Cañas, su mansión marbellí; la de Punta Galera, en Ibiza; la Casa-Palacio Arbaizenea, en San Sebastián; y otra en Loeches, en la provincia de Madrid, cerca de Chinchón. Así mismo, siguiendo la tradición, tienen un Panteón, réplica del que poseen los Austrias, situado en el convento fundado por el Conde Duque de Olivares en El Escorial (Madrid). Para gestionar todo su patrimonio inmobiliario crearon varias sociedades patrimoniales, entre ellas, Palestro II S.A. e Inversiones Princesa S.A. Ésta última es la sociedad de cartera de los Alba, su oficina de inversión, lo que en términos financieros de denomina family office, a través de la que invierten, juegan en bolsa y mantienen una más que saneada cuenta corriente todos los integrantes de la familia. Sus activos hoy rondan los 5 millones de euros.

Los descendientes de Cayetana de Alba podrían vivir toda la eternidad de las rentas, sólo con gestionar mínimamente su patrimonio, es decir, sus decenas de pisos y heredades. Curiosamente, y según consta en las inscripciones registrales, todos los hijos casados de la duquesa de Alba comparecen a los actos de constitución de las distintas sociedades del holding familiar “en régimen de separación de bienes”. Cayetana, “persona muy previsora”, aseguran quienes la conocen, nunca ha querido disgustos con posibles separaciones. Ya ha tenido bastante con lo que ha pasado. 

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho