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Ya no es anarquista

La metamorfosis de José Fernando, hijo de José Ortega Cano

Julio 21, 2011

José Ortega Cano empieza a reponerse. Ha ganado algo de peso, sonríe tímidamente y mantiene la esperanza. La rehabilitación será difícil, larga, pero el matador no pierde el ánimo. Los médicos están muy satisfechos con los avances. Un optimismo que se le ha contagiado. Hace unos días publicábamos en exclusiva sus primeras declaraciones. En ellas, el matador aseguraba que iba a asumir todas y cada una de las consecuencias legales tras el fatídico accidente de tráfico que dejó sin vida a Carlos Parra. José no está solo. Sus hijos, José Fernando y Gloria Camila, se han convertido en sus apoyos más incondicionales.

Estos últimos días están siendo más que controvertidos para la familia. Salen a relucir episodios algo sórdidos en los que José Fernando, que hace unos días cumplió la mayoría de edad, protagonizó durante su época más rebelde. Nadie oculta que el joven no fuera un adolescente conflictivo. La repentina muerte de su madre, los innumerables problemas de salud de su padre y su complicada niñez marcaron un temperamento, en ocasiones agresivo y anarquista. Sin embargo, haber visto muy de cerca la muerte de su padre le ha ayudado a cambiar radicalmente su forma de pensar. No es el que era. Es como si la madurez le hubiera llegado por arte de birlibirloque. José Fernando tiene claro que tiene que estar al lado de quienes le necesitan. Su tío Eugenio, por ejemplo, es uno de los que más necesitan su cariño. De hecho, el joven no duda en acariciarle y mostrarle su gesto más entrañable. Me cuentan que el drástico cambio no sólo ha sorprendido a sus malas compañías –esas que consiguieron turbarlo más- sino también a sus propios familiares. Ortega Cano sigue pensando que la transformación de su hijo es lo único positivo del difícil momento por el que atraviesa. Ha encontrado en él a un apoyo indiscutible. Sabe, ahora sí, que jamás le traicionará. Ni siquiera por las ingentes cantidades de dinero que le ofrecen desde Telecinco y Antena 3 para que rompa su silencio. Lo hará en su debido momento, pero nunca minusvalorará el cariño y la atención que le ha demostrado su padre.

Muy similar es la actitud de Gloria Camila. Ella es una joven de aspecto aniñado que sigue manteniendo la ingenuidad de la pubertad. Está descubriendo su primer amor, aunque no se separa ni un solo momento del lado de su padre. Con él se confiesa. Le quiere a rabiar. Aunque también ha madurado de golpe, los que la conocen aseguran que sigue siendo una niña. Y así quieren que continúe: alejada de los focos, de las informaciones que se cuentan en televisión y, lo más importante, manteniendo su ilusión por una vida que, en ocasiones, es muy injusta.

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com