Menú Portada
El viaje privado del Monarca español por los Emiratos Árabes no sólo fue lúdico

La mediación del Rey Juan Carlos logra que el tren de La Meca vaya a manos españolas

Noviembre 15, 2010

El consorcio formado por RENFE, Adif, Talgo y las más importantes empresas constructoras españolas se hace con este macro proyecto valorado en más de 5.000 millones de euros

Don Juan Carlos no sólo estuvo viendo correr a Fernando Alonso en Abu Dabi, sino que intermedió para este importante logro


La intermediación del Rey Juan Carlos de Borbón durante su viaje privado la pasada semana por los Emiratos Árabes ha dado sus frutos económicos, ya que el Consorcio español integrado por RENFE, Adif, Talgo y las más importantes empresas constructoras españolas colaborarán activamente en la construcción del llamado tren de La Meca. Este tren trasladará a los fieles musulmanes desde el Valle de Mina, en el oeste de Arabia Saudita, hasta La Meca en lo que constituye la peregrinación anual al conocido santuario musulmán. La localidad de Mina está situada a unos 10 kilómetros de La Meca, el lugar donde, según el Islam, el profeta Abraham acudió para cumplir la orden de Dios de sacrificar a su hijo Ismael antes que Dios le enviara un carnero.

El macro proyecto del tren de alta velocidad que unirá Medina, Yeda y La Meca tiene previsto su puesta en servicio para 2013. Por ahora, estas ciudades se unirán este año por una especie de metro ligero, que va a ser capaz de trasladar sólo a 175.000 personas. Se calcula que cuando se termine ya la construcción en la que participará el Consorcio español se podrá transportar hasta medio millón de fieles cada seis horas. Se espera que este año alrededor de 3 millones de personas cumplan con el llamado “hach”, uno de los cinco pilares del Islam que debe realizar cada musulmán por lo menos una vez en la vida. Con tal flujo de viajeros, el éxito económico del proyecto parece prácticamente asegurado.

Hasta el momento, los fieles musulmanes hacían el camino viajando a pie, en transporte público o en autos privados, atravesando el paso montañoso hasta el Valle de Mina; ahora, ya lo podrán hacer en tren. Los fieles vestidos de tela blanca, primero, meditan y oran en Mina para luego subir al Monte Arafat, momento considerado como el ritual más importante del “hach”. Tras el ascenso al Arafat, los peregrinos visitan la localidad de Muzdalifa, donde recogen piedras para lapidar tres columnas que simbolizan las tentaciones del diablo. Posteriormente, los fieles musulmanes regresan a La Meca, donde dan siete vueltas alrededor de la “Kaaba”.

Un paso “real” acelerado hacia La Meca
 
En el año 2006, la ferroviaria de Arabia Saudí SRO planteó la unión de las dos principales ciudades santas del Islam: La Meca y Medina, mediante el nudo de un tren de alta velocidad. Tras cuatro años de preparación, el pasado mes de julio se cerró el plazo de presentación de ofertas al concurso para la construcción y explotación por un periodo de doce años del denominado Haramain High Speed Rail (HHS), más conocido como «AVE del desierto». De los cinco consorcios que inicialmente mostraron interés en el proyecto, sólo quedaban dos: uno francés, capitaneado por Alstom y la operadora estatal gala SNCF, y otro español liderado por Renfe, Adif y Talgo como proveedor de material rodante. El macro proyecto ferroviario está valorado en unos 5.000 millones de euros con 18 kilómetros de largo de vías.

Del tren a la Fórmula I
 
Durante su estancia en este “viaje privado” por los diferentes Emiratos Árabes el monarca española influyó e intermedió, según fuentes de la negociación, activamente para que fuera finalmente el consorcio de empresas españolas quien se hicieran con la parte más importante de este pastel, con miles de millones de euros detrás.

El viaje del Rey Juan Carlos I no sólo fue privado sino también lúdico, ya que fue uno de los privilegiados que pudo ver correr in situ a al piloto asturiano Fernando Alonso en la última prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 disputada en Abu Dhabi, donde éste perdió el mundial de coches. Allí, el Rey también compartió horas con el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, principal patrocinador del equipo Ferrari.
 


Juan Luis Galiacho