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LA MÁQUINA DE ABRAZAR

Marzo 28, 2010

Considero al espectador como un ser humano adulto, capaz de aportar desde su percepción del espectáculo, desde su mirada, todo aquello que la obra no dice, pero sugiere. Apelo a un espectador inteligente –no intelectual-, que se permite indagar en lo que le texto propone desde su propia experiencia, para buscar una complicidad. Me interesan más los perdedores, los margínales, los figurantes…, que los protagonistas o los vencedores. Es una cuestión de simpatía personal y natural.

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