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El doble rasero de la Agencia Tributaria: de Aerolíneas Argentinas a la Operación Gürtel

La mano negra de Elena Salgado en el caso Bárcenas

Junio 14, 2009

El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, en la encrucijada por la premura con la que actuó

Estupor, indignación y perplejidad entre distintos cuerpos de la AEAT

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Desde hace algunos años, unos pocos funcionarios privilegiados de alto nivel de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), disponen de las claves “secretas” precisas para acceder a las declaraciones, bien de contribuyentes, bien de empresas, sin que sea detectado su seguimiento. O eso o que cuentan con el visto bueno de la superioridad, no sólo para “investigar” asuntos de relevancia social, sino para agilizar o demorar actas de inspección y, lo más grave, los informes periciales de Hacienda requeridos por los Juzgados.
El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, ha recibido fuertes críticas, eso sí, extraoficiales, de destacados cuerpos de la AEAT por la premura con la que su departamento ha actuado en la Operación Gürtel. Tuvo que emerger la figura del magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, instructor del caso, para que no se sabe bien si el mencionado Ocaña o la vicepresidenta Elena Salgado se pusieran firmes y “manos a la obra”. Ocaña ha sido confirmado en su puesto por la ministra. En pocos meses, menos de lo habituales, el informe de los peritos de Hacienda sobre las operaciones supuestamente fraudulentas de Luis Bárcenas, tesorero del Partido Popular, y del diputado Jesús Merino, estaba en manos de la Fiscalía Anticorrupción. Un presunto delito que estaba a punto de prescribir. Casualidades de la vida. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha decidido dar traslado al Tribunal Supremo dada la calidad de aforado del mencionado Barcenas.

Hacienda sólo actúa a instancias de la Justicia

Pero “¿por qué Hacienda no detectó en su día estos millonarios movimientos de dinero cuando se muestra tan rauda y veloz cuando cualquier empresario deja de ingresar el IVA, o la cotización de la Seguridad Social de sus trabajadores, o un simple ciudadano se ve sometido a la tortura de embargo de bienes por el impago, por ejemplo, del impuesto de circulación?”. Una pregunta que se plantea desde la propia AEAT y que desde está páginas les trasladamos.
En el caso Aerolíneas Argentinas, del que ha informado profusamente este periódico, y que instruye el Juzgado número 35 de Madrid, la misma Hacienda tardó casi año y medio en remitir un informe pericial sobre los ingresos supuestamente no declarados por Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, y Gonzalo Pascual, su socio. Entonces la titular del mencionado Juzgado era la hoy vocal del Consejo General del Poder Judicial, Gemma García. Aún, a día hoy, se espera un segundo informe solicitado por el Juez a instancias de la acusación particular encabezada por el abogado Rafael Caro.

El doble rasero de la AEAT

Según consta en el sumario del caso Aerolíneas Argentinas, Díaz Ferrán dejó de ingresar cerca de 100 millones de euros, se dice pronto, por el impuesto de sociedades. Lo más curioso es que tiene que ser la Justicia la que inste a Hacienda a verificar si los hechos denunciados son ciertos o no. De eso es lo que se quejan los funcionarios de la Administración Tributaria: descubren, en ocasiones, millonarias defraudaciones pero a medida que “asciende la denuncia en el escalafón se paraliza y se paraliza hasta que, en muchos casos, el presunto delito prescribe”, asegura un funcionario de la AEAT que, como entenderán prefiere mantenerse en el anonimato. ¿Será que el PSOE hace uso privilegiado de información de Estado? Esta semana se lo desvelaremos.