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El periodista y la actriz atraviesan un momento complicado en su relación

La “mala racha” de Pipi y Miriam

Diciembre 5, 2008

Se les podría estar resquebrajando el amor, de tanto usarlo. Pipi Estrada y Miriam Sanchez no atraviesan por su mejor momento en la relación que comparten.

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Cuando el amor quiere morir, es mejor que se abandone al amparo de la vida. No obstante, cuando una relación muere a chorros, hay quien intenta remar para salvar su historia. Y más sí, como en el caso de Jose Manuel Estrada y Miriam Sánchez, hay una pequeña criatura de por medio. No están atravesando su mejor momento como pareja. Las discusiones en su domicilio se suceden con una frecuencia ciertamente alarmante. Están distanciados pese a convivir bajo el mismo techo que les sirve para estar unido frente a los ojos de la pequeña Miriam. Me insisten en que su romance, siempre puesto en cuestión por los maledicientes, está resquebrajándose a pasos agigantados. Pero, hay solución. El amor que se profesan cuando las discusiones pasan a un segundo plano, consigue reconciliarlos con el mundo. Eso sí, parece que la actriz no entiende que el periodista no esté más pendiente de su casa. Sin embargo, cuando Miriam comprueba el amor con el que trata a su pequeña, parece que en el cielo de las dudas aparece un sol brillante. Él es un hombre entregado, que se desvive por la niña, a quien cuida con un cariño incomparable. Cuestión de caracteres que, en otra pareja, serviría para unirles más. No obstante, tanto Pipi como Miriam están haciendo lo imposible para luchar por su noviazgo. El simpático mozarrón reconoce estar atravesando una “mala racha” que les puede distanciar in eternum: “Nuestro verdadero problema es que Miriam se enfada con todo con más facilidad. Desde que salió ganadora del concurso está muchísimo más irascible. Debe tener un problema hormonal”. Tanto es así que, en numerosas ocasiones han pensado en romper todo tipo de contacto: “cuando nos calentamos no hay palabras que valgan”. El periodista deportivo, cuya sinceridad es más que reconocible, asegura que otro de los motivos por los que chocan es porque “Miriam tiene muchas ganas de tener algo fijo en televisión, disfrutar de su popularidad”. A pesar de los pesares, Pipi parece estar convencido de querer solucionar sus diferencias. Convertir este bache plagado de enfrentamientos distanciadores por un camino de rosas: “no sé que ocurrirá”, se resigna. ¿Conseguirá el amor curarlo todo? Seguro que sí, porque se lo merecen.
 
Por Saúl Ortiz