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LA CUENTAS DE LA GENERALITAT VALENCIANA DE ALBERTO FABRA AL DESCUBIERTO (II)
Otro de los proyectos faraónicos de Francisco Camps

La mala gestión y un sinfín de irregularidades condenan a la Generalitat a devolver los 265 millones de euros gastados para construir la Ciudad de la Luz de modo ilegal

Febrero 19, 2014

La Ciudad de la Luz de Valencia es un quiero y no puedo. Desde 2005, grandes directores como Francis Ford Coppola trabajaron en las instalaciones de un complejo dedicado al cine que aspiraba a ser una especie de Hollywood europeo, sobre todo, partiendo de la base de que cada vez, más realizadores de renombre como Ridley Scott se dejan caer por Hispania para rodar sus celuloides.

Pero, ¿por qué no ha triunfado el modelo cinematográfico de la Ciudad de la Luz? En primer lugar, por la época. La abominable crisis económica surgida acto seguido a la época de bonanza española -esa del cemento y del ladrillo- hizo que la infraestructura fuera insostenible. Y es que la Ciudad de la Luz y la Ciudad del Cine fueron construidas durante aquellas ‘vacas gordas’ que ahora tanto se añoran. El resultado: un complejo costoso e ineficaz al que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo ya le ha puesto fecha de caducidad. En total, estaríamos hablando de más de 250 millones de euros que se destinaron al conjunto cinematográfico de modo irregular, por lo que ahora se exige su devolución. Lo único que queda por saber es si la Ciudad de la Luz podrá ser vendida a un comprador (pasar a manos privadas) o tendrá que ser liquidada sin pena ni gloria enterrando los cientos de millones invertidos en su creación.
Sobre ello, el Informe de Fiscalización de la Cuenta General de la Generalitat valenciana elaborado por la Sindicatura de Comptes arroja algo más de luz. En su tercer epígrafe el dossier se encarga del estudio de la Ciudad de la Luz, estableciendo como problema de mayor enjundia que “como consecuencia de una Decisión de la Comisión Europea, Ciudad de a la Luz tiene muy limitada la continuación de la actividad de construcción, puesta en marcha, explotación y promoción del complejo que gestiona; al tiempo que debe devolver las ayudas recibidas, por un importe de 265.089.599 euros y, en el supuesto de que no fuera posible, realizar la liquidación y venta de sus activos, el cese de la actividad y la extinción de la sociedad de capital”.  
 

El conflicto entre Unión Europea y Generalitat valenciana es claro: la Comisión de la Unión Europea, en su decisión de 8 de mayo de 2012, declaró incompatible con el artículo 108 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea las ayudas concedidas a la Ciudad de la Luz CDL. Para pagar sus errores del pasado, la Generalitat Valenciana de Alberto Fabra ya se ha puesto manos a la obra.

 

¿De dónde provienen los 265 millones?

 

Según el informe de la Sindicatura de Comptes: el capital social inicial y las ampliaciones del capital social, que supusieron un importe de 94.459.719 euros; los terrenos asignados a la Ciudad de la Luz , por valor de 9.800.040 euros; los préstamos participativos, por importe de 115.000.000 de euros; y los préstamos convertibles en acciones emitidos desde 2008, por un total de 45.829.840 euros “fueron concedidos de forma ilegal, así como todo incentivo otorgado a productores cinematográficos bajo la condición de que el rodaje tuviera lugar en la Ciudad de la Luz” por lo que “vulneran lo dispuesto en el artículo 108.3 del Tratado y constituyen una ayuda incompatible con el mercado interior”.

 

Presto se ha demostrar el Gobierno Autonómico valenciano para saldar esta deuda lo antes posible. De lo contrario, su importe se podría multiplicar ya que “las cantidades pendientes de recuperar devengarán intereses desde la fecha en que se pusieron a disposición del beneficiario hasta la de su recuperación”.

 

Tras el cese en la continuidad de los negocios de la sociedad relativos a la actividad industrial audiovisual, la Ciudad de la Luz negoció con la Comisión Europea la forma de realizar la venta de activos para la devolución de los 265 millones de euros. Aquí emerge de nuevo la figura del comisario de Competencia de la Unión Europea, Joaquín Almunia, que una vez más -tras perjudicar a media España y estar a punto de cargarse al sector naval obligando la devolución de las ayudas a los astilleros por el tax lease– se enfunda el capirote de verdugo para sellar una sentencia que perjudica al país que un día pretendió gobernar. Su fallo revela una gran incompetencia, lejos de lo que predica la cartera que ostenta. Todas las miradas apuntan hacia el comisario, a quien culpan de la idea de la venta por lotes y de bloquear su salida al mercado.

 

Aunque al principio se pensó vender el macroproyecto en un solo paquete, la realidad que marca el pliego es que el complejo se venderá en cuatro lotes. Lo cierto es que “la Comisión Europea ha aceptado la posibilidad de vender ordenadamente los activos de la Ciudad de la Luz, a los efectos de que esta sociedad de capital restituya los importes percibidos de Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana mediante el producto de la venta”.

 

Independientemente del caos en la gestión y la inexistente cautela e higiene con la que se ha emprendido la creación de un producto abocado al desastre, otros procesos internos de la Ciudad de la Luz en su administración han provocado el descalabro final, todos ellos enumerados en el informe de la Sindicatura de Comptes.

Morosidad
 

Los pagos a proveedores se encuentran también en una situación delicada. La memoria de la Ciudad de la Luz contiene una nota informativa en la que se señala que durante el ejercicio 2012 se han realizado pagos por importe cercano a los 10 millones de euros (9.700.670 euros), que exceden del plazo máximo establecido. Asimismo, se indica que, al cierre del ejercicio, el importe pendiente de pago que supera el mencionado plazo asciende a 4.580.245 euros. En total, son más de 14 millones de euros (14.280.915 euros) los que se han pagado de modo irregular a los proveedores o todavía se encuentran sin saldar.

 
Recomendaciones
 

Para voltear la situación, toda advertencia parece tardía y peregrina. A pesar de ello, la Sindicatura de Comptes ahonda en su deber de mostrar el camino correcto a las administraciones públicas. Para ello urge a la Ciudad de la Luz “evaluar si existen indicios del deterioro del valor de algún elemento del inmovilizado material”. Del mismo modo, ante la falta de orden de los elementos expone la necesidad de “implantar una aplicación informática para el registro, con una numeración correlativa de todos y cada uno de los expedientes”.

 

Deudas a corto plazo con empresas asociadas, prórrogas no previstas en los contratos de patrocinio que generan pagos no previstos, cesiones gratuitas no contabilizadas, o adjudicaciones y licitaciones no publicadas en los diarios oficiales son otros de los fallos que han llevado a la Ciudad de la Luz a un callejón sin salida. Tanto es así que desde el sector audiovisual dan por perdido el proyecto y la financiación que exigió en su momento. Los entendidos dicen que el Consell valenciano recibirá tan solo una pequeña parte del dinero que costó construir el complejo. “Ha sido una ruina de negocio para la administración”, señala la mayoría.