Menú Portada

La lucha de Carlos Sainz ya no es contra los demás pilotos sino contra su equipo para tener un coche mejor

Octubre 24, 2016
sainz

Ya no queda espacio para la duda. Carlos Sainz llegó a la Fórmula 1 haciendo poco ruido y sus capacidades han quedado de sobra demostradas en poco más de año y medio. Si en su temporada de debut lo hizo más que dignamente, este segundo año ha certificado que piloto hay como para soñar con títulos si acaba en el lugar adecuado. El hijo de, está protagonizando una temporada excepcional y el pasado fin de semana, durante el Gran Premio de Estados Unidos, en una pista muy de motor -justo de lo que del carece- salió de manera acertada, dio espectáculo, avanzó en carrera, evitó meterse en líos, se defendió de pilotos mejor equipados y hasta plantó cara a Fernando Alonso hasta donde su monoplaza le permitió. La madurez que demostró como piloto le hacen acreedor de un monoplaza mejor dotado que su actual Toro Rosso, del que se convierte en preso de sus limitaciones y con las que certifica sus cualidades al volante.

El STR11 es un muy correcto monoplaza, derivado del bastante sorprendente STR10 del año pasado. El problema es que está equipado con el propulsor Ferrari de 2015. En una jugada de compromiso, su formación llegó a ese acuerdo para poder participar esta temporada en el mundial so pena de no tener motor alguno con el que correr, y Carlos padece su falta de potencia, y nulas evoluciones de las que si disfrutan los coches contra los que corre. Técnicos de motores de la escudería italiana trabajan instalados en el seno de Toro Rosso pero apenas sustituyen piezas y cambian el lubricante de sus propulsores cada fin de semana, mientras los del resto avanzan en potencia y prestaciones. A pesar de ello los voluntariosos pilotos del de Red Bull dan la cara en la pista hasta colarse con frecuencia en la zona de puntos.

38 puntos contra todo pronóstico

A falta de tres carreras para el final de la temporada Sainz lleva recaudados contra todo pronóstico 38 puntos, más del doble de los 18 que acumuló en toda la temporada 2016. Si el año pasado cerró sus actuaciones con una decimoquinta posición, a día de hoy va decimosegundo. Tras el verano en su sede de Faenza preveían decaer en su rendimiento en especial tras el abandono del desarrollo de su actual monoplaza para centrarse en el del año que viene, aunque ha ocurrido algo casi inesperado: no sólo se mantienen, sino que están consiguiendo positivos resultados de forma inesperada… pero casi siempre de la mano de Carlos.

El inicio del calendario fue tumultuoso para su compañero de equipo, el ruso Daniil Kyvat, que fue degradado de escudería para dar cobijo en Red Bull Racing a la estrella emergente Max Verstappen. A resultas de la jugada y del retorno del ruso a su antiguo equipo, Sainz se ha mostrado siempre muy por encima a pesar de llevar un año menos en la Fórmula 1. Los dos amigos de su época en categorías inferiores trabajan codo con codo, pero Sainz ha superado a Kyvat por un 10 a 4 en las tandas clasificatorias, un 8 a 1 en las pruebas en las que ambos han acabado, y un 9 a 5 a la hora de discernir quien ha realizado la vuelta más rápida en carrera. En la tabla clasificatoria, y a pesar de que a Daniil se le añadan los puntos personales logrados con el muy superior Red Bull del equipo con el que comenzó la temporada, (un pódium en China) Sainz le supera. Si Carlos ha logrado en periodo en el que han compartido coche 34 de sus 38 puntos, el ruso ha hecho tan sólo 2. Todo esto hace pensar que en 2017 Sainz será sin duda el líder de la formación, y precisamente ahí estriba uno de sus problemas. La rigidez contractual y los intereses del patrocinador y propietario de ambos equipos azules, Red Bull, impide al corredor español salir de su estructura en la búsqueda de nuevos horizontes. Con ofertas en la mesa de otros equipos, y entre ellas la de los atractivos a medio plazo Renault, tuvo que declinarlas ante la negativa de su escudería de liberarle al modo de, que ni ofrece un merecido asiento en Red Bull (porque tampoco lo tiene libre), ni le permite irse a otra escudería con más posibilidades que la voluntariosa, siempre respetable, pero financieramente limitada Toro Rosso. Con un presupuesto que ronda los 140 millones de euros le será siempre imposible meterse en el cerrado círculo de los equipos con casi el triple de presupuesto y capaces de ganar carreras como Mercedes, Ferrari, o Red Bull. Es por eso que un tercer año vestido de azul puede tornarse en ancla y no en catapulta. Los trenes en la F1 pasan una sola vez y puede que si a finales de 2017 es liberado, en Renault tengan ya planes alrededor de otros pilotos.

Carlos Sainz el mejor de todos

A veces los premios a tu esfuerzo te llegan con una mera frase, soltada de forma y en boca de la persona adecuada, y esto ocurrió tras la carrera disputada en Austin. Fórmula One Management, los dueños de las carreras, organizan una suerte de encuesta popular a través de su web para votar al piloto del día. Este título recayó sobre Max Verstappen, el rapidísimo hijo de “Jos The Boss” , que entró a boxes sin que le hubieran llamado para cambiar unos neumáticos que no estaba listos, y que abandonó por avería empeñado en llegar a boxes con un coche que se desplazaba a la velocidad de un ciclomotor entre bólidos que corrían a su alrededor y a los que puso en peligro; no estuvo del todo acertado, y sin embargo le dieron un premio que según casi todos no le correspondió. Eso de las votaciones populares está muy bien para Eurovisión, pero no valora de una manera seria y justa a los que se juegan la vida sobre el asfalto. Esta elección del ganador virtual pierde todo su sentido ante tamaño dislate, pero llegó el periodista James Allen, considerado uno de los tres únicos comentaristas entre las cien personalidades más influyentes de la F1 y dijo que en la sala de prensa de Austin el consenso era que el mejor de todos había sido Carlos Sainz. El razonamiento era sencillo: con los mimbres que posee no debería acabar donde lo hizo, y no fue ni por suerte, ni por estrategia, sino por manos, saber hacer y habilidades personales.

Lo dijo Fernando Alonso con aquel ‘Carlos será mi sucesor’ y muchos de sus seguidores sonríen cuando la imaginación les impulsa a pensar que cuando el asturiano deje el deporte, el de Madrid pueda heredar su asiento en una McLaren en mejor estado que la actual. Quien sabe, nada hay escrito en la F1 hasta que cae la arlequinada tras la última carrera, y a veces, hasta semanas después pero casi siempre el juez en el asfalto y éste ya habla de Carlos Sainz y le trata de usted.

José M. Zapico

@VirutasF1