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La lotería sonríe al Madrid

Noviembre 4, 2015

De la desgracia, una lesión de Marcelo, llegó la fortuna para el Real Madrid, con la salida de Nacho Fernández. El Real Madrid salió vivo del Bernabéu, pero sabe que ha sido la vez que más cerca ha estado de la derrota porque lo que no se vio del PSG en París se vio en Madrid. Los de Benítez siguen saltando vallas ante la ausencia de sus mejores futbolistas, pero están pidiendo a gritos que aparezca más gol en su equipo cuando los toros son de buena ganadería. Y el PSG, en Madrid lo fue

nacho

Lo pasó mal el Real Madrid. Fue mejor el PSG y se vio por primera vez al Madrid meneado por un rival de entidad, que un año de estos llegará lejos en la Champions. Merecieron los franceses el empate como poco, pero la suerte estuvo del lado del equipo de Benítez. No tuvo el control del juego en el centro y no se vio a un Casemiro tan determinante. Y Modric lució menos que en otras ocasiones. Tampoco es que fuera el gran partido de Navas porque el PSG rondó la portería, pero no la encontraba, pero salió en la tele demasiado.

Sobrevivir con la plaga de lesionados

Cuando peor lo tenía el Madrid llegó el gol de Nacho. Una casualidad, una lotería, como que en el marcador del PSG no hubiera algún tanto. El equipo francés era entonces todo lo contrario a lo que fue en París y el que representaba el cambio era Ibrahimovic. Clarividente y hábil con el balón, un pelín más adelantado en su posición, influyente en el juego de ataque de su equipo. Le faltó acierto, a él y a sus ilustres compañeros, que rondaron la portería de Navas sin verle recoger el balón de dentro. Mención especial para Di María, que sigue siendo el gran jugador que se fue.

Entre las cosas malas, está la lesión de Marcelo, aunque de su ausencia llegara el gol de Nacho. Quizá sea el sitio en el que menos cosas tenga el Real Madrid, con Arbeloa también lesionado y con un par de opciones de ayuda, una, natural, Nacho, y otra, de emergencia, Cheryshev. El Madrid ha tenido que sobrevivir en este tramo de la temporada con la ausencia de unas cuantas estrellas y ha aguantado lo que ha podido. Si en París salió con la cabeza alta, del Bernabéu, contra el mismo rival, salió con el agua al cuello.

José Luis Corrochano