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Su teléfono ya suena mucho menos que antes y ahora hasta contesta con mayor premura a las llamadas de sus amigos de siempre

La libertad recuperada del “rey emérito”: don Juan Carlos ha retomado relaciones con amigos de otros tiempos, algunos de ellos procedentes de las filas de la nobleza

Septiembre 11, 2014

Algunos hasta miran con nostalgia al rey saliente, olvidando ya algunas de las críticas del pasado e incluso reclamando la necesidad de un homenaje que hasta ahora no se le ha tributado y del que sería merecedor
Durante los últimos meses don Juan Carlos se ha dedicado a llevar una vida tranquila en el entorno de Zarzuela, empeñado en hacer todo lo posible en aras de su recuperación física
Su soledad es grande pues su posición no es la misma, y eso explicaría el que las comidas con algunos de sus amigos se alarguen hasta la noche juntándose con la cena, como sucedió con un aristócrata con el que almorzó hace tan solo unas semanas


La pregunta que todo el mundo se hace, y que está en todas las bocas, es qué es del rey don Juan Carlos, de esa figura que durante tantos años nos ha acompañado y a quien su gran amigo y compañero de siempre, el rey Simeón de Bulgaria, parece haber decidido denominar “Rey emérito” como forma inteligente de salvar las habituales confusiones a la hora de referirse a él y no confundirlo con don Felipe. Una pregunta con escasa respuesta pero que refleja como algunos hasta miran con nostalgia al rey saliente, olvidando ya algunas de las críticas del pasado e incluso reclamando la necesidad de un homenaje que hasta no se le ha tributado y del que sería merecedor. Durante los últimos meses don Juan Carlos se ha dedicado a llevar una vida tranquila en el entorno de Zarzuela, empeñado en hacer todo lo posible en aras de su recuperación física, y quizá hasta disfrutando de esta nueva libertad que le otorga el sentirse liberado de la pesada carga del trono.

Aunque no ha querido dejar de representar a la corona, ahora ya en nombre de su hijo, sus salidas a actos oficiales han sido todavía escasas, pero han menudeado sus encuentros con viejos amigos y con miembros del que en otro tiempo fue el alto personal de su casa. Un silencio oficial que se ha interpretado desde muchos lugares avanzándose todo tipo de posible explicaciones: grave enfermedad, planes de abandonar España para regresar a Suiza, reencuentro con Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, y hasta un inminente divorcio. Pero por el momento nada de eso, sino una vida aparentemente tranquila en la que, nos dicen, su teléfono ya suena mucho menos que antes y ahora hasta contesta con mayor premura a las llamadas de sus amigos de siempre.

Haciendo gala de su don de gentes

Según nos cuentan algunos, probablemente interpretando los hechos, su soledad es grande pues su posición no es la misma, y eso explicaría el que las comidas con algunos de sus amigos se alarguen hasta la noche juntándose con la cena, como sucedió con un aristócrata con el que almorzó hace tan solo unas semanas. Sin embargo, alguien muy bien informado y que ha podido estar con él durante este verano rechaza esa idea (“me extrañaría mucho, pues esas no son mis informaciones”), y afirma haberle encontrado en buena forma y con la cabeza muy en su sitio. Una impresión que parece confirmar su reciente paso por Burgos haciendo gala de esa gran empatía con lo popular que él maneja tan bien, y que es una mezcla del don de gentes de su padre don Juan y del sevillanismo español de su madre doña María. Una visita sencilla, decontractée pero regia, y con compra de morcillas burgalesas incluida y fotografías con los paseantes a los que sin duda debió de meterse en el bolsillo.

Porque, quizá, este “Rey emérito” de gustos relativamente sencillos prefiere ahora disfrutar de su libertad, al igual que su correligionario Simeón de Bulgaria ha decidido pasar semanas enteras en su Bulgaria natal llevando una vida bastante frugal instalado en su palacio de Vrana en el que cuenta con un escasísimo servicio. ¿Será que don Juan Carlos desea ahora acercarse a esa España real de la que ha debido de estar tan alejado durante tantos años?

Con toda probabilidad pronto veremos más gestos de esta naturaleza, pero por el momento sí sabemos que ha retomado relaciones con amigos de otros tiempos, algunos de ellos procedentes de las filas de la nobleza, a quienes frecuenta y recibe en su casa puesto que muchos de ellos proceden de los viejos tiempos y con ellos puede entregarse a evocar glorias pasadas o simplemente a pasar un rato tranquilo exento ya de obligaciones. 

Ahora, la vida privada de don Juan Carlos es suya y solo suya
 
Entre tanto Corinna, que no parece querer guardar silencio y que ahora se encuentra haciendo sociedad en tierras neoyorquinas asistiendo al desfile del diseñador Zac Posen, vuelve a la palestra con declaraciones vagas e imprecisas para afirmar que  lo que no se cansará de repetir es “que el rey es mi amigo, que lo será siempre, y que ambos sentimos un gran afecto el uno por el otro y así continuará siendo”.
 
Y el nuevo gabinete de prensa de Zarzuela se mantiene mudo en lo que respecta a la nueva vida privada de don Juan Carlos, puesto que voluntariamente se ha querido continuar con la línea de actuación informativa ya trazada hace años que diferencia de forma clara y estricta el ámbito público del ámbito privado. La vida del “Rey emérito” es ahora completamente suya, y Zarzuela no se siente obligada a informar en absoluto sobre ella salvo, como ya nos declararon en los días posteriores a la abdicación, “en relación con aquellos actos de índole puramente oficial que requieran del apoyo y de la logística de esta Casa”.
 
Ricardo Mateos