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Este pueblo abandonado, con la imponente estampa de su iglesia en ruinas, es uno de los lugares más frecuentados por aficionados al esoterismo y a los ritos satánicos

La leyenda maldita de Marmellar: no han podido ser esclarecidos dos asesinatos de mujeres cometidos en este pueblo deshabitado de Tarragona

Junio 23, 2015

El último habitante de Marmellar se marchó a mediados de los años 60 del siglo pasado, y actualmente la fantasmagórica localidad ofrece, junto a las casas en ruina de sus antiguos moradores, los restos del cementerio, con los nichos vacíos, de un castillo del siglo XI y de la iglesia de San Miguel, del siglo XVI.

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Los rumores para amantes del misterio sobre lo que pasa allí son de todo tipo: un hombre armado y con un perro que insulta a los visitantes; comitivas de coches de lujo que llegan a la iglesia de Marmellar por la noche; extrañas luces; procesiones de individuos con capuchas y hábitos negros; una dama de blanco que deambula por el cementerio; y fotografías tiradas por el suelo, medio quemadas, medio rotas, en las que se ve a personas posando ante las ruinas abandonadas. Hay quien asegura que la cruz de una de las paredes de la iglesia está pintada con sangre humana. Todo ello acompañado de varios dibujos de tres seises invertidos y una sensación térmica de frío intenso.

Con todo, lo que más ha alimentado la leyenda negra de este pueblo han sido los dos asesinatos brutales de los que ha sido escenario, unos crímenes que no faltan quienes los relacionan con episodios de ritos satánicos, magia negra y espiritismo. Ambos crímenes se perpetraron en la década de los 90 y en ambos casos las víctimas fueron mujeres jóvenes.

Violada y carbonizada

El 26 de junio de 1993 unos cazadores descubrían, en la iglesia de Marmellar, el cadáver de una mujer, carbonizado y con signos de violencia. El cuerpo, en avanzado estado de descomposición, estaba semienterrado en una especie de fosa osario excavada bajo una bóveda del antiguo templo y junto a los restos de dos grandes hogueras. La autopsia reveló que la víctima, que había sido violada, era una mujer caucasiana, morena, con melena larga y de entre 20 y 30 años de edad.

La Guardia Civil averiguó que la víctima había estado el 24 de junio, la noche de San Juan, tomando unas copas en un bar de música heavy de Calafell. Luego se subió, junto con unos clientes, en un vehículo matriculado en Barcelona que llevaba la música a todo volumen. Las pesquisas e interrogatorios de los agentes no pudieron aportar más luz sobre la identidad de la mujer muerta ni de sus asesinos.

El crimen de la empleada de la gasolinera

Tres años más tarde, el 14 de febrero de 1996, Ana María Marín Barba, de 19 años, era secuestrada en la solitaria gasolinera en la que trabajaba entre las localidades de Banyeres y l’Alborç del Penedés. Quien lo hizo también se llevó 40.000 pesetas de la caja registradora. Al día siguiente, un agricultor encontraba el cadáver de Ana María bajo las tablas de una puerta junto a las ruinas del pueblo de Marmellar. Las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación de servicio no pudieron ayudar mucho al trabajo policial y este asesinato también está por resolver.

Algunos habitantes de la comarca del Baix Penedès dicen recordar un tercer crimen en el pueblo de Marmellar. Habría sido cometido a mediados del siglo pasado y tendría su origen en una relación extramatrimonial de un vecino del pueblo. Sin embargo, no ha quedado documentada ninguna referencia escrita a estos hechos en los archivos oficiales. 

José Manuel Gabriel