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Cuando se cumplen tres años de la estafa de los pagarés de Nueva Rumasa con más de 300 millones todavía no encontrados

La Justicia también condena a la familia Ruiz Mateos en Italia por la compra de Parmalat

Febrero 16, 2014
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El Tribunal de Roma, en sentencia del ocho de enero de 2014, ha condenado a la familia Ruiz Mateos y a Nueva Rumasa por la compra de Parmalat/España, la cual fue gestionada, entre otros, por el marido de Begoña Ruiz Mateos, el empresario Antonio Biondini, que ahora según esta sentencia no le fueron abonadas sus gestiones. Se da la coincidencia que Begoña es la hija díscola enfrentada la resto de sus hermanos tras la división patrimonial por el escándalo de Nueva Rumasa y es la única que parece estar del lado de su padre y la que acude a visitarle al chalé de Somosaguas.

La extraña operación de compra de la empresa lactea Clesa, que ahora la Justicia italiana saca la luz, comenzó en el año 2004, en plena expansión de Nueva Rumasa y con los Ruiz-Mateos no escatimando esfuerzos económicos de ningún tipo. Uno de sus principales objetivos era precisamente la compra de la empresa láctea Clesa, propiedad de la multinacional italiana Parmalat. Nueva Rumasa estaba obsesionada por hacerse con esta división española de Parmalat tras la quiebra de la multinacional transalpina a finales de 2003, pero los italianos apenas prestaban atención alguna a la familia Ruiz-Mateos. Para ello, la familia recurrió los servicios de intermediación de Antonio Biondini como también los de Alejandro Agag, yerno del ex presidente del Gobierno del PP, José María Aznar. Se trataba de conseguir que alguien viera con buenos ojos una de las grandes operaciones corporativas de los Ruiz Mateos. Había que llegar hasta Enrico Bondi, el comisario de la quiebra de Parmalat e interlocutor necesario para conseguir comprar Clesa.  

El fracaso de las gestiones de Agag

Pero fue partir del mes de enero del año 2005 cuando se intensificaron los encuentros entre los hijos de Ruiz Mateos con Antonio Biondini para conseguir contactos en Italia para adquirir Parmalat/España (Clesa, Letona, Helado Royne, Cacaolat etc.). Fue Álvaro Ruiz-Mateos, por entonces director del área internacional de Nueva Rumasa, quien más contacto tenía con Antonio Biondini. Se enviaban correos electrónicos para saber el estado de la operación  y cómo iban las gestiones tanto suyas como de las de Alejandro Agag. El marido de Begoña Ruiz Mateos transmitió a Agag qué su papel debía seguir el de conseguir una reunión con Enrico Bondi. Sin embargo, las gestiones de Agag no fueron concluyentes para comprar Clesa, pero sí las de Biondini que fructificaron tres años después con la compra de Clesa a Parmalat

Durante los años 2005 a 2007, Antonio Biondini presentó a los hijos de Ruiz Mateos a varios contactos, entre ellos: el director general de Mediobanca, Alberto Ángel, que era advisor del grupo Parmalat; el letrado Enrico Giliberti, abogado del grupo Parmalat; y, por supuesto, a Enrico Bondi. Había que romper la barrera que se había establecido, ya que Parmalat/España no estaba a la venta porque según un informe de Mediobanca el asset (activo) español entraba en el core Business del grupo Parmalat. E Italia consideraba a Parmalat/España como un activo muy importante por la facturación que tenia (aprox. 300 M. € por año con un EBITDA de un 6 % anual). Tras varias negociaciones a altos niveles institucionales, fue en el año 2006 cuando Parmalat/Italia decidió por fin iniciar las negociaciones de venta de Parmalat/España.

Marchas atrás y nuevos intermediarios

Sin embargo, cuando la operación estaba casi cerrada, Parmalat/Italia envía una carta a Nueva Rumasa parando todo el proceso, ya que José Maria Ruiz Mateos Rivero al parecer  había estropeado toda la compleja operación de adquisición. Así, el 6 de marzo 2007 Antonio Biondini junto a su mujer Begoña Ruiz Mateos Rivero se desplazaron a Milán para recuperar de nuevo la operación de compra de Parmalat/España y intentar devolver la confianza que los Ruiz Mateos habían perdido. Así, Antonio Biondini involucra al despacho Willkie Farr & Gallagher con el cual trabaja desde hace 20 años, y le pide de recuperar la operación con los abogados de la Parmalat/Italia. Después de numerosas gestiones se consigue otra vez recuperar la operación de compra que finalmente se finaliza el 4 de julio del 2007 por 188 millones de euros todos financiado por el Banco Santander y el Royal Bank Of Scotland.

Pero los Ruiz Mateos compraron Parmalat/España y dejaron sin pagar, como ahora confirma la sentencia italiana, los honorarios a todos los profesionales involucrados desde el año 2005. Los profesionales y abogados italianos pidieron de entrada unos honorarios de 400.000 €, que tras la intermediación de Biondini se rebajaron a 180.000 €, pero tampoco pagaron esta cantidad, y ahora el tribunal de Roma condena a los Ruiz Mateos al pago de 970.000 €.

Compra y desinversión

Pocos meses después de la compra de Parmalat/España los Ruiz Mateos vendieron los terrenos de Cacaolat en Barcelona por 90.000.000 M. € e hipotecaron la fabrica de Clesa en Alicante por 30.000.000 €. Según denuncia Begoña Ruiz Mateosaún no sabe donde terminó todo este dinero”. En el 2009 el grupo Clesa alcanzaba ya una deuda de casi 1.000 millones de euros.

Ahora tras la sentencia del Tribunal de Roma, Antonio Biondini y Begoña Ruiz Mateos han decidido que en los próximos días presentaran una demanda civil en Italia en contra de los hijos e hijas de Ruiz Mateos. Una vez más la figura de los hijos de Ruiz Mateos aparece en medio de todo este escándalo financiero, cuyos pagarés celebran este mes su tercer aniversario sin saber donde están los más de 300 millones recogidos de pequeños inversores que confiaron plenamente en ellos.. Los últimos informes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), demuestran que también algunas de las hermanas Ruiz Mateos estaban inmersas en este presunto fraude, quizá por eso todos los hermanos, menos Begoña, están unidos como una piña cuando se cumplen tres años de diligencias y pesquisas que no han podido desenredar aún todo este entramado de sociedades interpuestas y testaferros dispuesta por la familia Ruiz-Mateos, que sigue creando otro emporio paralelo en el sector de la restauración y alimentación. No obstante, se atisban ya algunas luces en el largo y oscuro túnel en que se ha convertido este caso de Nueva Rumasa.

Juan Luis Galiacho