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La Justicia francesa saca a pública subasta el Castillo del sanguinario ex emperador Bokassa

Enero 18, 2011
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El pasado 12 de enero el Estado Francés ha subastado finalmente el Castillo de Hardricourt, en el departamento de Yvelines, a orillas del Sena, propiedad hasta ahora de los numerosos descendientes dispersos por todo el mundo del sanguinario ex emperador centroafricano Jean-Bedel Bokassa fallecido en 1996. El Castillo, con sus 552 m2 y una hectárea de parque arbolado, había sido adquirido en 1983 por el depuesto Jean-Bedel Bokassa, tirano auto proclamado emperador del fantasmagórico Imperio Centroafricano, cuando buscó refugio en Francia tras pasar cuatro años de exilio en Costa de Marfil, país en el que había recalado después de que tropas francesas hubiesen puesto fin a su sangriento reinado en 1979.

Quince años le ha llevado a la Justicia francesa dar este último paso para con ello pagar las cuantiosas deudas que la familia Bokassa tenía contraídas con la Hacienda francesa, que ahora ha percibido la pequeña suma de 915.000 euros por la venta de este inmueble, totalmente abandonado, que ha pasado a manos de un comprador anónimo. Meses antes, y en un intento de salvaguardar la propiedad, Georges Bokassa, hijo del ex emperador y antiguo ministro de defensa del desaparecido Imperio Centroafricano, había contactado con el presidente Sarkozy en un intento vano de evitar lo que consideraba el expolio de su familia tras unas declaraciones en las que afirmaba: “Los abogados y el Estado francés quieren expoliarnos y no se lo dejaré hacer”. Mientras, Marie France Bokassa, hermana de Georges, manifiesta el error de su hermano cuyo propio domicilio, el Castillo de Mézy-sur-Seine, también herencia de su padre, puede pronto correr la misma suerte.      

Un asesino iluminado

La historia de Jean-Bedel Bokassa y de su megalómano y efímero imperio continúa asociada a sus muchas atrocidades acusado de perpetrar asesinatos en masa, de muchos crímenes contra la humanidad y hasta de prácticas canibalísticas. Su fastuosa coronación en 1977 en Bangui, capital de la ahora República Centroafricana, que fue una sui generis réplica de la coronación de Napoleón en versión africana, costó al país 22 millones de dólares. Su loco reinado aún se recuerda por el escándalo sobre la posible entrega de valiosos “diamantes de sangre” (los llamados “diamantes de la traición”), por parte de Bokassa al entonces presidente francés Valéry Giscard d’Estaing, que llegó a declararse un amigo y un miembro de la familia Bokassa.

En sus últimos años, y tras haber sido exculpado de la mayoría de los cargos que le fueron imputados, el depuesto emperador residió en el Castillo de Hardricourt llegando a afirmar ser el decimotercer apóstol y haber mantenido encuentros secretos con el Papa. Durante su vida se casó en diecisiete ocasiones y se calcula que tuvo 50 hijos, algunos de los cuales todavía intentan reconstruir en Centroáfrica el “Versalles de Bokassa” mientras que otro, llamado “Carlomagno”, vivió durante años como un mendigo en el metro de París donde fue encontrado muerto en 2001, tras lo cual su madre, Marie-Joselle, se quitó la vida en su residencia de Libreville, en Gabón.

Otros dos han pasado por las cárceles francesas acusados de fraude, robo y tráfico de drogas; un quinto hijo, Jean-Serge, es miembro del Parlamento en su país de origen y Catherine Denguiade, que en 1977 fue coronada emperatriz como esposa oficial de Bokassa, reside en Ginebra en la “Villa Nasser”.

Ricardo Mateos