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La Justicia da la espalda a la polígrafa del PoliDeluxe, Conchita Pérez Casorrán, al tiempo que sigue coleccionando denuncias: detenida por intentar simular atentado de bomba, robo con intimidación o malos tratos

Septiembre 12, 2016

Sus inquinas personales hacia su ex pareja Francisco Delgado Pérez y la acompañante de éste, María Cristina de la Figuera de Yturralde, le han llevado a simular infinidad de delitos

conchita

Cuando creíamos que todo estaba visto en el mundo del polígrafo, la realidad nos suministra una nueva dosis de dislates. Y donde decimos polígrafo, decimos, inexorablemente, Conchita Pérez Casorrán alias “La Churrera”. Primero fue su entuerto con José Antonio Fernández de Landa, pionero en el uso del polígrafo en España remontándonos a los tiempos de La máquina de la verdad de Julián Lago, luego las sospechas sobre la validez de sus títulos sobrevolaron la reputación de Conchita, así como los antecedentes penales por los que llegó a ser detenida por intentar simular atentado de bomba, robo con intimidación o malos tratos. Tampoco se debe olvidar el curioso caso de las pulseras o ‘Cintas de la Medida de Nuestra Señora del Pilar’ que Conchita Pérez Casorrán promocionaba y comercializaba a través del gancho de un cuantioso donativo solidario que le ocasionaba a la polígrafa el consiguiente lucro sin contar con el beneplácito del Cabildo Metropolitano de la Basílica del Pilar de Zaragoza, lo que le valió la consecuente denuncia a la polígrafa.

Todo ello fue publicado en su momento por Extraconfidencial.com y ahora, como ya ocurrió en 2013 –cuando la polígrafa presentó una demanda que fue desestimada y archivada-, la Justicia ha vuelto a dejar sin efecto su requerimiento judicial de medidas cautelares de carácter urgente contra este medio para no publicar y cesar en las informaciones sobre su persona. Tras un primer intento de conciliación en el que la polígrafa reclamaba lo anterior más una indemnización de 30.000 euros, Extraconfidencial.com esgrimió que las informaciones “se amparan en el ejercicio al derecho a la libertad de información, el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la crítica como garantía constitucional en el ejercicio de la profesión de los llamados a conciliar. Además, que el carácter molesto de una  información, o la crítica evaluación de la conducta personal o profesional de una persona o el juicio sobre su idoneidad profesional, no constituyen de suyo una ilegítima intromisión en su derecho al honor”. Unos argumentos que de forma similar han sido tenidos en cuenta en un duro varapalo judicial contra la polígrafa. Así, el Auto del Juzgado de Primera Instancia nº 21 de Zaragoza, dictado por la jueza Amalia de la Santísima Trinidad Sanz Franco, deniega las medidas cautelares solicitadas por Conchita Pérez Casorrán y, además, la condena a las costas del procedimiento.

Quizá son estos problemas personales los que la han apartado sorprendentemente a la polígrafa de su cita semanal de todos los viernes en el plató de ‘La Fábrica de la Tele’ para atender a una nueva edición de su PoliDeluxe, esta vez practicado a la siempre excéntrica Aramis Fuster. Conchita Pérez Casorrán, la especialista encargada de utilizar el polígrafo, no pudo asistir a la velada aduciendo los mencionados problemas personales. Al menos así lo explicaba la presentadora María Patiño a la audiencia. Y como en casa del herrero, cuchara de palo, Telecincola Cadena especializada desde siempre en el uso del polígrafo-, inventaba un nuevo modo de usar el aparato. El veredicto de la máquina de la verdad sería conocido una semana después, cuando Conchita ya se encontrara en plató y pudiera descifrar los resultados de la prueba realizada a la futuróloga. Un uso descabellado de la pulsión escópica.

Líos de faldas y tribunales

Pero en todo este tiempo, Conchita no ha permanecido precisamente inactiva. Sus litigios por problemas personales son casi tan numerosos como los causados por conflictos laborales. Muchos de los primeros tienen que ver con los amores y desamores de Conchita Pérez Casorrán. Sus actos son tan irracionales que muchas veces nos preguntamos cómo  una persona de este calibre psíquico puede decidir quién dice la  verdad o quién miente en un programa colocado en prime time.

 La mayoría de las reyertas legales que ha mantenido Conchita Pérez Casorrán han sido con Francisco Delgado Pérez, ex pareja de  la polígrafa. Sobre la cabeza de este hombre, Conchita Pérez Casorrán intentó que pesaran los delitos de asalto con robo, malos tratos y hasta un atentado con bomba. Todas ellas resultaron ser denuncias falsas de las que puede inferirse sin lugar a dudas que está completamente obsesionada con su excompañero sentimental, al que quiere perjudicar de modo compulsivo, haciéndolo aparecer como inmoral, delincuente, desaprensivo y de la peor catadura, poniéndose ella como víctima, y haciendo ver que él la acosa y la persigue”.

El asalto fantasma

Sin embargo el acoso y derribo a su ex pareja no acaba aquí, sino que la polígrafa también se ceba con la que al menos era la pareja sentimental de Francisco en 2006, la farmacéutica María Cristina de la Figuera de Yturralde. Semanas después de comenzar su relación con Francisco Delgado Pérez, Conchita Pérez Casorrán comenzó a realizar llamadas telefónicas tanto al teléfono personal de  María Cristina como al de su farmacia haciéndole todo tipo de preguntas sobre su relación con Fran, y diciéndole que lo dejara que era mala persona y que a ella le debía dinero”. Ante el hecho de que estos mensajes eran ignorados, las llamadas pasaron a ser amenazas para que abandonara su relación con Fran ya que, de lo contrario,lo pasarían maltanto ella como sus dos hijos. Al poco tiempo, María Cristina fue objeto también de la ira de Conchita al intentar ser culpada, tanto ella como Francisco, de un supuesto intento de atraco.

Los hechos fueron que el 29 de octubre del 2006 interpuso una denuncia a su ex pareja, Francisco Delgado Pérez, cuando todavía mantenían un nexo sentimental, basada en los siguientes sucesos según el testimonio de Conchita: “Cuando salía de su piso, han salido rápidamente, de una puerta próxima a la de ella, dos personas encapuchadas de negro y sin mediar palabra le han pegado un puñetazo en la cara a la altura de los ojos, tirándola en el suelo boca abajo, con las llaves en la mano, intentando una de estas personas arrebatarle de la mano las llaves del piso”. Así también, Conchita declara al instructor del atestado que Francisco Delgado mantenía conversaciones telefónicas con “dos mujeres de origen sudamericano, hermanas entre ellas (…) al igual que las que le golpearon en la cara”.

La conclusión del sumario deja en evidencia a Conchita respecto a las dos hermanas de supuesto origen sudamericano, el instructor “habló telefónicamente” con ellas quedando corroborado el origen bielorruso de una y español, de la otra. Así, el informe deduce racionalmente, a juicio de esta Instrucción, que o bien no sufrió ningún tipo de robo con intimidación, ya que los datos obrantes no coinciden con las afirmaciones que la denunciante refiere en su denuncia, o lo sucedido en el portal de la vivienda fue totalmente diferente a lo que María Concepción Pérez declaró”. 

Doinel Castro