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Condenados a 15 años de prisión tres Policías Municipales de Getafe por disparar y matar a un sospechoso

La Justicia advierte a los Cuerpos de Seguridad sobre el uso de sus armas: disparar al mediodía, a plena luz, en una calle concurrida, en un paso de peatones y con balazos a los coches aparcados es un homicidio consumado

Abril 26, 2015

La Audiencia Provincial de Madrid, en una sentencia ejemplar construida en 47 folios, considera que España no es Estados Unidos y advierte a la Policía sobre el uso indiscriminado de las armas de fuego para detener a presuntos delincuentes.


Tres Policías Municipales de Getafe (Madrid), Antonio Miguel González Montero, Ismael García-Morato y Óscar Daniel Castro Usón, han sido condenados por la Sección nº 16 de la Audiencia Provincial a 15 años de prisión cada uno, como autores de un delito de homicidio consumado y otro en grado de tentativa. Los magistrados Juan Carlos Peinado García (el ponente), Miguel Hidalgo Abia (presidente), y Maria Cruz Álvaro López, les consideran culpables de la muerte de David Prieto Fandiño (de 27 años), y de haber herido de gravedad a Roberto García Castillo tras una persecución de 14 kilómetros desde la localidad de Getafe al distrito madrileño de Arganzuela a través de la carretera de Toledo.

También la Sección 16 fija una indemnización de 108.846 euros para la madre del fallecido, María José Fandiño, y de 17.994 para el herido en el tiroteo que ha perdido todo el pabellón auricular. Para establecer estas cantidades, el magistrado ponente ha utilizado el baremo de víctimas de accidentes de tráfico incrementado en un 50% al tratarse de un delito doloso. “Portando sus armas reglamentarias desenfundadas, montadas y sin el seguro puesto, los tres procesados realizaron numerosos disparos contra dicho vehículo con objeto de impedir su huida”, recoge la sentencia. No obstante, los abogados de los Policías ya han anunciado que presentarán un recurso de casación contra esta sentencia ante el Tribunal Supremo.

Extraña persecución desde Getafe a Madrid

Los hechos ocurrieron la mañana del 21 de noviembre de 2011, cuando un Policía local de Getafe, que se encontraba fuera de servicio, llamó a la emisora central tras ver lo que él creyó como un secuestro, un hecho en el que se ampararon durante el juicio los abogados de los Policías condenados. Dos personas estaban introduciendo, según su versión, a un tercero en un Citroën C-3 blanco con matrícula 3950 FWD, que figuraba como sustraído. El agente salió detrás de él y fue comunicando -en una grabación que obra en poder de Extraconfidencial.com-, por dónde iba circulando el vehículo, que en algunos momentos apenas superaba los 100 kilómetros hora. El coche sustraído tomó la autovía de Toledo (A-42), en dirección a Madrid y al instante salieron tres coches patrulla de Getafe en persecución de este Citroën C-3, dando también parte a la Policía Municipal de Madrid y a la Policía Nacional, Cuerpos que en teoría deberían haberse ocupado del seguimiento.

Los agentes de Getafe les dieron alcance ya en Madrid, a la altura de la calle de Canarias (distrito de Arganzuela). Allí, una patrulla les cerró el paso y los otros dos se situaron en la parte izquierda del vehículo perseguido. El piloto, que resultó herido, realizó entonces tres maniobras, hacia delante y hacia atrás, con el fin de huir, metiéndose en dirección contraria por la calle de Vara del Rey. Fue entonces cuando se produjo, según la sentencia, un tiroteo indiscriminado que acabó con las vainas de las balas en un paso de cebra cercano y con balazos que entraron por los cristales de los coches aparcados en la calle, que afortunadamente no tenían a nadie en su interior. Se recogieron hasta 13 casquillos de balas.

Uno de estos proyectiles penetró por la región cérvico-occipital de David Prieto, que murió al día siguiente en el Hospital Doce de Octubre. Los jueces descartan la base por la que se inició la persecución, que los ocupantes del C-3 hubieran secuestrado a una persona (que fue al parecer confundida con unas cajas), o que fueran fuertemente armados: “No ha resultado probado que los ocupantes del vehículo Citroën hubieran introducido a una tercera persona en el interior ni que portaran instrumentos, armas u otros objetos peligrosos”, afirman los Magistrados en su sentencia de 47 folios a la que ha tenido acceso este periódico.

“Los Policías sabían que podían matar a los ocupantes del C-3, pese a lo que dispararon”

Los Magistrados han condenado a los tres Agentes municipales por el llamado dolo eventual, ya que sabían que podían matar a los ocupantes del C-3, y a pesar de ello les dispararon sin existir “un riesgo inminente contra ellos”, ya que los sospechosos huían con el turismo. Los Magistrados rechazaron la versión de los Policías Municipales que sostuvieron que Roberto García intentó atropellarlos en su huida. La sentencia incluso exculpa a García de un posible atentado y lesiones contra los policías. Según se recoge en el fallo, “el resultado podría haber sido mucho más grave, si se tiene en cuenta que los disparos se efectuaron en una calle en pleno casco urbano de Madrid y a una hora entre las 11.15 y las 11.30 [de gran luz solar y concurrida de gente]”. 

Los Jueces de la Audiencia Provincial de Madrid reprochan a la Policía su actitud: “Los tres procesados simplemente se sintieron frustrados de que los perseguidos hubieran conseguido eludir el cerco policial”. Los Magistrados, en una sentencia ejemplar, han desestimado también las eximentes incompletas de legítima defensa, de cumplimiento del deber de cargo u oficio y de reparación del daño, que pedían los abogados defensores de los policías municipales. La sentencia arremete con dureza contra la actuación de los Cuerpos de Seguridad, a los que acusa de haber provocado una situación peligrosa sin motivo en pleno centro de Madrid. “No existía una situación de riesgo que justificara una actuación como la que llevaron a cabo al emprender un tiroteo a esas horas de la mañana en una vía pública del centro de Madrid […], porque además del riesgo de que cualquiera de esos disparos pudiera haber alcanzado a algún ciudadano de los que se encontraban en la zona, existía un altísimo riesgo de que se alcanzara e hiriera mortalmente a quien supuestamente podía ir secuestrado”.

En resumen, la Audiencia Provincial de Madrid, en una sentencia ejemplar construida en 47 folios, considera que España no es Estados Unidos y advierte a la Policía sobre el uso indiscriminado de las armas de fuego para detener a presuntos delincuentes, lo que puede llevar a los Agentes a pasar muchos años en prisión, como ocurre, a expensas de lo que dictamine finalmente el Tribunal Supremo, en el caso de los Policías Municipales de Getafe.

Juan Luis Galiacho
@jlgaliacho