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En una promoción de VPO en alquiler

La inmobiliaria Diursa impone a la fuerza una antena de telefonía a sus inquilinos

Abril 12, 2009

Hace apenas cuatro meses, el presidente de la inmobiliaria Diursa, Ulpiano González, concedía una entrevista en un suplemento inmobiliario de uno de los principales diarios nacionales. En ella hablaba de la apuesta de su empresa por las viviendas de protección oficial en alquiler. Entre ellas destacaba la promoción Gran Parque O’Donell, en el distrito de Vicálvaro en Madrid, proyecto compuesto por 266 viviendas de dos y tres dormitorios, con garaje y trastero, en régimen de alquiler y con una superficie que oscila entre 75 y 99 metros cuadrados y con un alquiler desde 631 euros. Esta promoción incluso recibió el premio el premio a la mejor edificación de vivienda. Para el presidente de Diursa la clave estaba en “El personal convive con los inquilinos de un edificio en alquiler de forma permanente para solucionar los problemas de cualquier índole que aparezcan. Tenemos una cultura de arrendamiento desde hace muchos años”. Las palabras se las lleva el viento, y más cuando hay dinero por un lado y una promotora de otro, y de diálogo nada de nada, imposición pura y dura. Hace poco más de un mes, ante los rumores de que la empresa Orange iba a instalar una antena de telefonía en el inmueble, la inmobiliaria les negó la mayor, y cuando les dijeron las verdad les explicaron que carecían de derechos jurídicos para decidir sobre estas cuestiones, no pueden ni poner pancartas en sus ventanas (por supuesto la inmobiliaria si) ni incluso hacer taladros sin su permiso previo. Según los vecinos cuando preguntaron si moralmente no deberían habérselo comunicado la respuesta de su representante legal fue que “quien era moralmente perfecto, quien no pega alguna vez a su pareja o no ha dado una bofetada a su hijo”, este debe ser el concepto de diálogo para Ulpiano.


El ayuntamiento de Madrid como Pilatos

Sin margen de maniobra, más que pedir firmas a los vecinos y protestar en la junta de distrito, los inquilinos alertaron a la Policía Municipal del inicio de las obras que, ¡sorpresa!, carecían de licencia, pero creen que al final la instalación de la antena es cuestión de tiempo por la actitud del Ayuntamiento de Madrid que se lava las manos. Ya que según la concejala del distrito,. “Si se cumplen todos los requisitos el Área de Urbanismo está obligada a conceder los permisos de colocación”, y “en todo caso, no hay que olvidar que la última palabra la tiene el Ministerio de Industria, pues es este organismo el que concede la licencia de funcionamiento”. Toda una declaración de intenciones olvidándose el carácter de protección oficial del edificio, que esté frente a un parque en uno de los barrios de Madrid con más niños, que justo enfrente se encuentre un Colegio Público y a 300 metros una Escuela Infantil, construida por ¡El propio Ayuntamiento de Madrid!, eso sí, aun sin inaugurar esperando quizá un hueco en la apretada agenda del señor Alcalde. Mientras tanto los vecinos no se resignan y continúan su lucha, unos vecinos que según Diursa no tienen derechos más que la obligación de pagar sus rentas todos los meses.