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La inestabilidad política amarga el cumpleaños de don Felipe VI y vacía la agenda oficial de los reyes

Febrero 2, 2016
felipe VI Pablo Iglesias

El pasado sábado, el rey don Felipe cumplía los 48 años y decidió celebrarlo en la intimidad familiar y protegido por la habitual política de Zarzuela, siempre opaca en lo que toca a las cuestiones privadas de la familia real. Pero debió de ser una celebración un tanto amarga en momentos de tensión, dificultad, y cansancio, fruto de un contexto de gran complejidad en el que al nuevo rey, cuyo reinado ya se inició con muchas cargas, se le acumulan los frentes. Tan solo un día antes se confirmaba que esa tabla de salvación que era la doctrina Botín no sería de aplicación a su hermana doña Cristina, hecho que devuelve a la infanta al banquillo de los acusados como “cooperadora necesaria” para un proceso que se avecina agotador pero que, al mismo tiempo, deja clara esa máxima de  “respeto absoluto” de las decisiones que emanan del ámbito de la Justicia y de no interferencia de Zarzuela en tan polémico asunto.

Una declaración de intenciones que curiosamente es poco valorada en España, pero que es sin duda alguna novedosa y puntera si se compara con las actitudes bien distintas de otras monarquías europeas en las que escándalos de naturaleza similar que han salpicado a personajes como el príncipe Andrés de Inglaterra o el príncipe Laurent de Bélgica se han pasado mucho más de soslayo, sin olvidar las probadas corruptelas del príncipe consorte Bernardo de Holanda que el gobierno neerlandés ya dejó claro hace unos años que no tenía intención alguna de remover a pesar de que el difunto príncipe ya es parte de la historia. Nada de eso, sin embargo, alivia las tensiones y las angustias que deben de estar presentes en el seno de la familia real, que no solamente es blanco de las desagradables y reiteradas ofensas del independentismo catalán, sino que ha tenido que asistir a la retirada a doña Cristina de la Medalla de Oro de la ciudad de Barcelona que le concedió otrora el consistorio de Pascual Maragall, y a que el ayuntamiento de Murcia también haya querido retirar su nombre a una de las calles de la ciudad.

La inestabilidad vacía a la agenda oficial de los reyes

El caso Nóos continúa gravitando peligrosamente sobre Zarzuela y doña Cristina, que días atrás recibió la visita en Ginebra de su prima e íntima amiga la princesa Cristina de Borbón-Dos Sicilias, tan cercana a los nuevos reyes, continúa enrocada en su silencio y sin dar muestras de querer proceder a la renuncia de sus derechos a la corona. Entre tanto, la inestabilidad política vacía la agenda oficial de los reyes, que enfocados en la importancia del devenir político esta semana sólo tienen programado un acto oficial que es la asistencia el miércoles día 3 de doña Letizia al V Foro contra el Cáncer, bajo el lema “Por un enfoque integral”, en el Espacio Fundación Telefónica. Todo está detenido en Zarzuela y a don Felipe no le han faltado ni algunos malos tragos como los plantones de ERC y Bildu, ni ciertas faltas de tono innecesarias por parte de algunos representantes políticos.

Su viaje con doña Letizia a Arabia Saudita ha quedado aplazado sine die, y el gobierno hasta contempla anular su esperado viaje a Inglaterra, previsto para la segunda semana de marzo, por la inconveniencia de una visita de tan hondo calado político y simbólico en momentos de tanta incertidumbre en relación con la formación del próximo gobierno, pues aunque se consiga salir del impase político para esas fechas el nuevo Ejecutivo apenas habría comenzado a funcionar. Un panorama difícil en el que algunos, como Jaime Peñafiel, hasta comienzan a cuestionar la abdicación de don Juan Carlos.

Entre tanto el rey emérito, peregrino impenitente cuyo paradero es siempre desconocido, ha sido agraciado con una calle a la que se ha dado su nombre en la República Dominicana por obra y gracia de la influencia de su gran amigo Pepe Fanjul, ese potentado local conocido como el rey del azúcar. Doña Sofía, por su parte, continúa al pie del cañón arropando a doña Cristina en su calidad de madre y contribuyendo con su pulcro hacer en todo cuanto pueda apoyar a don Felipe. Siempre leal a sus amigos y conocidos, el miércoles pasado asistía en Madrid al funeral de la reconocida pintora vasca Sofía Goiriena de Gandarias, de cuya muerte había informado la Fundación Yehudi Menuhin que es custodia del legado de aquel músico prestigioso tan buen amigo de la reina emérita. Allí coincidió con el esposo de la difunta, el dirigente socialista y ex ministro, Enrique Barón, y también con el Padre Ángel, gran conocido suyo de tantos años, y con numerosos miembros de la esfera social madrileña.

La boda de Beltrán Gómez-Acebo con la it girlAndrea Pascual

Con este escenario de fondo ha pasado sin pena ni gloria el anuncio de la segunda boda de Beltrán Gómez-Acebo, ya divorciado de la modelo Laura Ponte, con Andrea Pascual Vicens a quien conoció en la boda de Jaime Polanco en 2009. Una joven discreta e hija de la alta burguesía valenciana a quien se califica de “it girl” y que se dedica a asesorar en temas de comunicación a firmas de moda, belleza y estilo de vida. La boda, que se prepara para dentro de dos meses, se festejará en casa de la infanta doña Pilar y es de esperar que aunque sea de bajo perfil a ella acudan los reyes en ejercicio y una nutrida representación de la familia del rey.

Y desde Francia llegan noticias de la asistencia de Luis Alfonso de Borbón, en su calidad de duque de Anjou, a la misa que todos los años se celebra en la capital francesa para recordar la muerte en la guillotina de los reyes Luis XVI y María Antonieta. El acto, que según algunos aglutinó a unos 400 legitimistas franceses, mientras que otras fuentes hablan de apenas 80 personas, se celebró en la Capilla Expiatoria y a ello siguió un almuerzo para 150 personas. El duque de Anjou acudió en solitario, como ya viene haciendo inexplicablemente durante sus últimas visitas a distintos lugares de Francia, y su aspecto aparentemente desganado ya le ha valido algunas críticas en ciertos foros, aunque alguien que estuvo presente en el almuerzo enfatiza que se mostró “extremadamente amable, sonriente y muy cálido”.

Ricardo Mateos