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La industria del automóvil cambia sus tendencias con un fuerte repunte hacia los cabrios

Agosto 16, 2016
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Hasta en la industria automovilística del Siglo XXI puede aplicarse la frase del pensador romano Cicerón, “o tempora, o mores”. Si de una época concreta siempre emergen costumbres acordes, de una era en la que las restricciones a la hora de pisar el acelerador son cada vez más duras, los constructores de vehículos toman nota y ofrecen una experiencia alternativa a unas velocidades proscritas. No solo la legislación cambia, también la visión de la sociedad. Si hace un par de décadas alardear de los récords obtenidos en ciertos trayectos era motivo de diversión, hoy está muy mal aceptado socialmente sobrepasar los límites ante la irresponsabilidad evidente que ello conlleva.

Desde que en España se vigila con dureza todo lo relacionado con el consumo de alcohol y la velocidad, la suma de víctimas se ha dividido por cuatro. Correr, ya queda solo para los circuitos, en un entorno seguro y controlado, y a la hora de disfrutar de la conducción hay que echar mano de otro tipo de placeres. Sistemas que masajean la espalda, dispositivos multimedia ultraconectados, mayor amplitud interior -de ahí la popularidad de los monovolúmenes-, o una emergente popularidad un producto que parece ir a más de manera continua y progresiva: los descapotables.

Todas las marcas apuestan por los cabrios

En uno de los países europeos con mayor número de horas de insolación, con medias que van desde las casi 2.300 gallegas a las más de 3.200 del récord malagueño, es lógico que los cabrios se sientan como pez en el agua. De ahí que cada vez sea más habitual ver pasar vehículos exentos de techo por ciudades y carreteras en una búsqueda, no sólo del ver y que te vean, sino de una experiencia más natural y cercana al medio ambiente. La sensación de libertad, poder ver los paisajes sin el marco de acero y cristal de los coches tradicionales, y el paso del aire alrededor de los pasajeros se ha convertido en un poderoso argumento de ventas. Tanto que cualquier catálogo que se precie ha de tener al menos un par de modelos con esta característica. Hasta Range Rover, la marca de todoterrenos, tiene versiones cabrio de sus vehículos, o Nissan, que ha descapotado su voluminoso Murano.

El mercado está sediento de este tipo de vehículos, y es Mercedes, la firma de referencia en un país (Alemania), donde la velocidad es libre en su Autobahn, la que ha entendido esto mejor que ninguna otra. En sus concesionarios tienen más de media docena de modelos diferentes con esta opción si incluimos el cabrio más pequeño del mercado: el Smart, del que saldrá una versión eléctrica a finales de año.

La apuesta de Mercedes

Los germanos poseen desde el roadster biplaza SLC hasta el espectacular Clase-S, sólo superado en tamaño por los Rolls Royce como descapotable puro. La marca alemana solapa toda su gama con diversos modelos, desde el más pequeño y hasta el más grande, a los que espera añadir uno más, un superdeportivo de más de 500 caballos que se sitúe entre los Porsche y los Ferrari más bajos de la gama italiana, toda una apuesta por un producto al que se espera se sigan sumando poco a poco otros constructores en una clara tendencia de mercado.

Mercedes ya posee descapotados los SLC, E, S, SL y llega el C, su modelo más popular y que jamás había perdido su techo… hasta hoy. Los de Stuttgart tienen en los Estados Unidos uno de sus principales mercados, donde este tipo de coches son muy bien acogidos desde hace muchos años. Un lugar donde un exceso con el acelerador puede llevarte a pasar la noche en la trena y visitar al juez a la mañana siguiente, lo de la velocidad es algo que les resulta muy ajeno, de ahí que sea muy habitual ver los llamados “coches de bulevar”, poderosos vehículos con motores de ocho cilindros usados únicamente para dar paseos de un lado a otro por calles concurridas. Si no se puede disfrutar de sus trescientos caballos, el placer de conducir ha de extraerse del ronroneo de su motor, su radio, la comodidad al volante, y poder ver un panorama que pasa muy despacio.

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Mercedes C Class

Si a todo esto añadimos los eficaces sistemas de seguridad activa en caso de poco frecuente vuelco, que el techo suele ser duro en muchos de los modelos, y que el nivel de ruido interior en orden de marcha y peso añadido por los mecanismos se ha reducido en gran medida, tenemos la fórmula perfecta para acabar de decidirnos. Si Cicerón tuviese que elegir hoy, seguramente elegiría un Clase-E cabrio para pasear por Roma.

José M. Zapico

@VirutasF1