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La importancia de conocer la eficiencia energética de la vivienda como medida de ahorro

Mayo 30, 2016
certificado energetico vivienda

Hace algo más de un mes, el 5 de abril, se cumplieron dos años de la aprobación del Plan Estatal de Fomento del Alquiler de Viviendas, Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbana (2013-2016), que determinaba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios. Obligatorio desde el 1 de junio de 2013 para todos los inmuebles o viviendas que se vendan o se alquilen, y para edificios públicos de más de 500 metros cuadrados su importancia no sólo está en esa obligación. El certificado ofrece también grandes ventajas para todos los propietarios de vivienda en general que quieran mejorar y ahorrar  en todos los servicios de energía.

Qué es la calificación energética

La definición aunque aparentemente sencilla tiene componentes complejos. Esta se concreta como el resultado del cálculo del consumo de energía necesario para satisfacer la demanda energética del edificio en condiciones normales de funcionamiento y ocupación. Por ello, clasifica las viviendas dentro de una serie de siete letras, donde la letra G corresponde al edificio menos eficiente y la letra A al edificio más eficiente según el consumo de energía y las emisiones de CO2 comparadas con un edificio base de similar tipología y localización.

Así tras la revisión de un experto obtendrá:

– El certificado de eficiencia energética: Un documento que verifica la conformidad de calificación de eficiencia energética obtenida y que permite la expedición de la etiqueta de eficiencia energética del edificio.

– La etiqueta de eficiencia energética: es el distintivo que señala el nivel de calificación de eficiencia energética obtenida por el edificio o parte del edificio.

La primera ventaja es clara y la consigue a la hora de compraventa. A igualdad de condiciones una vivienda más eficiente tiene más valor. Pero también es útil para todos, ya que supone conocer con un coste no muy elevado información que permite encaminar obras y reformas que mejoren la eficiencia y por tanto el coste de la energía que consumismo.

El certificado además de datos formales sobre la vivienda (identificación del edificio, datos técnicos del certificador, uso del edificio, procedimiento utilizado) contiene información práctica desde las características energéticas del edificio  (envolvente, instalaciones) como principalmente un documento de recomendaciones para la mejora de la calificación.

Oportunidad de mejora

Por todo ello, el certificado energético no debe tomarse sólo como una obligación sino como una oportunidad para mejorar el consumo de energía de la vivienda, por ello debe exigir siempre que se cumplan estos puntos:

– El técnico certificador siempre debe visitar la vivienda, no basarse sólo en datos o características de la vivienda (memoria de calidades, planos…).

– Siempre tiene que solicitar que las propuestas de mejora energética recomendadas en el informe estén bien detalladas.

– Que estas sean propuestas sean coherentes con las necesidades de la vivienda y siempre estén evaluadas económicamente aunque sea de manera aproximada. En esta valoración se incluye coste, mejora que se conseguiría y en la mayor medida posible, que tenga asociado un período de retorno aproximado de la inversión.

Las mejoras que puede conseguir pueden suponer un enorme ahorro de energía, especialmente en viviendas con escaso o deficiente aislamiento o consumo energético excesivo.