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La huelga con fecha de caducidad

Febrero 19, 2013
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Con ese empeño tan nuestro de morder la mano que nos alimenta, un grupo de trabajadores, ex trabajadores y colaboradores de Telefónica se ponen en huelga de hambre a finales de esta semana, coincidiendo con el mayor congreso mundial de telefonía móvil, que se celebra en Barcelona.

Son los mismo, o los amigos, vaya, de los que ya estuvieron en huelga en noviembre exigiendo la readmisión de un trabajador despedido, cuyas medidas de presión van de frivolidades como bailes coordinados en plena calle a medidas tan drásticas como la huelga de hambre, que nos hacen pensar en otros tiempos, y sobre todo, en otras causas más elevadas.

Los huelguistas, capitaneados por Marcos Andrés Armenteros, ese trabajador al que Telefónica despidió en 2010 e indemnizó con la cantidad exacta que los tribunales impusieron, han hecho de la anécdota generalidad y representan ya todas las injusticias del mundo, sin discriminación de sectores o motivos. El empleado, técnico de planta y afiliado a un sindicato minoritario y particularmente   guerrero,   fue   despedido simplemente porque faltaba reiteradamente al trabajo, siempre alegando enfermedades. La compañía, no olvidemos que con todo su derecho, decidió que su absentismo laboral, reiterado y cíclico, no era justificable, aunque el trabajador presentaba bajas médicas. En un ámbito reducido como una oficina, no es difícil atar cabos. Y los cabos hablaban claramente de que este individuo tenía una segunda profesión que le exigía ensayos y preparaciones, que coincidían exactamente con las fechas en las que no aparecía por la oficina. Ahora Armenteros, en su “noble ambición” se encuentra, claro, con cómplices deseosos de arrimar el ascua a la sardina de la protesta.

Entre ellos, especial mención a la extrema izquierda catalana, formaciones como la CUP (Candidatura de Unidad Popular), o EUiA (Esquerra Unida i Alternativa), cuyos representantes, conocidos activistas próximos a los movimientos antisistema, acompañan a Armenteros en las comparecencias públicas.

La irresponsabilidad de los grupos políticos minoritarios

Por muy cercanos que se sientan a las posiciones de los huelguistas –cuyo calendario de festejos para la semana del Mobile World Congress es cualquier cosa menos inocente- la actitud de estos políticos, pues políticos son aunque estén contra todo, es claramente irresponsable. El hecho de que sean formaciones minoritarias no le quita relevancia a que grupos políticos respalden actitudes cercanas a la extorsión y arremetan públicamente contra una empresa cien por cien privada que ha tomado una decisión, de la que por cierto, no va a claudicar, la ha llevado a los tribunales, ha indemnizado al trabajador y ha respetado todos los cauces legales. Marcos y sus abogados tenían uno: el recurso a la sentencia. Siete meses después, no lo han presentado.