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La hoja de ruta de Fernando Alonso y McLaren-Honda para salir de su atolladero

Abril 6, 2017
alonso cabeza mclaren

Están negros. Todos lo están. Fernando Alonso con Honda, McLaren con su rendimiento general, y los japoneses consigo mismos. La atmósfera en el seno de la escudería con la con la segunda vitrina más densa de la especialidad está en horas muy bajas y lejos, muy lejos, no ya de donde les gustaría sino de donde merecen por los presupuestos y saber hacer que manejan. Que llegasen en 2015 con los típicos problemas de juventud sólo sorprendió a los ciegamente optimistas y desconocedores de los entresijos de este deporte, pero que en su tercera temporada estén casi peor aún que en la primera sí que ha sido algo inesperado. El problema es cómo salir de ahí en un plazo razonable. McLaren depende de los fondos aportados por Honda, los nipones no tienen más clientes y tras lo invertido retirarse no entra dentro de sus planes, y el bicampeón lucha contra el resto con una espada de palo. Un equipo de los de delante, bien dotado y sin problemas financieros suele mejorar entre un segundo y puede que hasta un segundo y medio durante toda una temporada.

Si la diferencia mostrada en la carrera inicial de Melbourne fue la friolera de 3,2 segundos, McLaren-Honda podría recortar esa diferencia en no menos de dos años si el resto de equipos punteros se quedasen cruzados de brazos. El déficit de potencia del propulsor nipón con respecto a Mercedes y el muy igualado Ferrari ronda los 120 caballos y resulta un muro insalvable hasta para las manos de muy curtido Alonso. Este no es el único problema, sino que hay otros. Las vibraciones, por ejemplo, que genera resultan terribles desde el punto de vista de la conducción y despista a sus pilotos a la hora de apreciar el comportamiento del monoplaza.

Las mejores pueden llegar a partir del Gran Premio de España

Por otra parte, Stoffel Vandoorne, piloto del único MCL32 que acabó en Melbourne, tuvo serios problemas con un sistema de regeneración energética que funcionaba sólo en la mitad de las vueltas con el consiguiente déficit de caballería. Honda ha prometido que las fallas de tipo eléctrico estarán solucionadas en breve y a pesar de que las vibraciones parecen tener origen en un problema congénito de diseño, los técnicos orientales en voz de su responsable Yusuke Hasegawa aseguran poder tenerlo solventado antes del verano. En principio los resultados que cosechen estos monoplazas en el ciclo preeuropeo del calendario será similar al ya visto, y las mejoras puede llegar a partir del Gran Premio de España, o puede que un poco más adelante, pero poco a poco. En Honda tienen suerte por dos razones: tienen fondos virtualmente ilimitados y la reglamentación de tokens, o áreas concretas que mejorar, ha desaparecido. Tienen campo libre para mejorar en todo lo que se les ocurra.

Afortunadamente la cerrazón conceptual y su filosofía de empresa parece haber cedido al aplicar el sentido común y han decidido buscar soluciones en dos consultorías externas. Se sabe que una de ellas es la de Mario Illien, uno de los impulsores de Illmor, compañía señera en el desarrollo de motores y uno de los que han estado tras en actual propulsor de Renault. El tiempo que tarde en hacerse efectiva la influencia de Illien es una incógnita, pero no están en disposición de seguir como están. O acometen cambios mayores en su estructura y el proceso de toma en sus decisiones o la agonía continuará.

La incógnita de McLaren

En lo tocante a McLaren sus coches son una incógnita. No se sabe si son buenos o malos porque la potencia no los lleva al extremo de poder discernir si realmente son eficaces. La aerodinámica que les permite avanzar en recta, o agarrarse a las curvas se genera con una velocidad que no alcanzan, de ahí que nadie pueda dictaminar a este respecto. A los británicos tan sólo les queda esperar. Sus propietarios ya han dejado claro que no quieren pagar a otro motorista, porque si abandonasen a los japoneses no sólo tendrían que abonar los nuevos propulsores sino también la aportación de los nipones. Comprar el constructor Cosworth o crear sus propios motores tampoco entra dentro de sus planes.

Y la de Fernando Alonso

En el caso de Alonso el viaje es aún más complejo. A sus treinta y seis años esta temporada es evidente que se encuentra cerca del final de su carrera, pero le amarga irse sin su preciado tercer título y viendo pódiums ajenos sólo por la televisión. Su entorno ya le ha planteado que estudie una retirada en lugar de seguir en la actual situación, pero el corredor se resiste. No lo hace por dinero, ya tiene más que suficiente; lo hace por pundonor, por perseguir su sueño de la tercera corona, pero en las actuales circunstancias necesitará varios años para lograrlo. La actual cabeza visible del equipo, el norteamericano Zak Brown está loco por reficharle y le ha puesto por delante un contrato por cinco años más (el actual acuerdo liquida a finales de este año) Lo peor para el asturiano no es que tendrá que echar varios años más de paciencia, sino que no tiene opciones. Sabe que para vencer ha de ir de la mano de un equipo ganador y hoy sólo lo son Ferrari, del que salió y al que no volverá, Red Bull donde nunca se han mostrado interesados en él tras sus negativas en 2009 y 2010, y Mercedes donde prefirieron a un buen piloto como es Valtteri Bottas y no a un piloto demoledor… al lado de otro piloto demoledor.

Alonso les parece una magnífica opción, aunque no la mejor como han demostrado al quedarse con el finlandés. Toto Wolff aclaró que efectivamente hablaron con el de Oviedo cuando Nico Rosberg anunció su retirada, pero no es menos incierto que ficharle… no le ficharon. Las siguientes opciones de fuga pasan por Renault, en una situación relativamente similar a la de McLaren-Honda, o Williams, rehenes de un motor Mercedes con el que nunca podrán ganar, en una escudería que está saliendo de una profunda crisis de años, con poco más de la mitad de presupuesto que las mayores, que tiende a pagar mal a sus pilotos, y sin garantías de éxito inmediato. Alonso ya ha demostrado que los contratos sólo le sujetan si él quiere; en su potestad está elegir y tiende a ser cumplidor cuando da su palabra. Aunque entre sus allegados ha barajado la posibilidad de abandonar en mitad de la travesía, pocos creen que esto ocurra. Con toda seguridad cláusulas de rendimiento se lo permitirían, pero no es hombre de abandonar. Básicamente sus opciones son dos: marcharse aburrido de no ganar, o seguir aguantando un chaparrón inmerecido pero que tendrá que tragarse con un cargamento de paciencia si quiere ganar algo de aquí a un par de años vista. Este es el panorama.

José M. Zapico

@virutasF1