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La herencia industrial de la Fórmula 1 en España: superdeportivos eléctricos, coches con componentes de grafeno, las bicicletas más rápidas que usarán las fuerzas especiales del Ejército y el mejor simulador de paracaidismo de Europa

Abril 17, 2016
spano roca portada

La Fórmula 1 ha sido durante años el origen de muchas soluciones técnicas aplicadas a la vida diaria, no sólo desde el obvio punto de vista relacionado con los coches, sino en otras menos visibles pero igualmente útiles. Tecnología militar, aviones no tripulados, sistemas de medida de alta precisión, gestión de aeropuertos, prótesis para discapacitados, soluciones médicas avanzadas o hasta la manera de como se organizan las llegadas de las urgencias en hospitales han visto mejorado su rendimiento tras aplicar tecnologías desarrolladas o mejoradas en la más alta competición.

El extinto equipo HRT fue la última incursión española en la categoría pero se está desarrollando una emergente industria alrededor de la velocidad en los escalones previos a la élite de la velocidad planetaria. Ingenieros muy bien formados y tecnologías punta se están barajando desde la competición española para lanzar al mercado productos que resultaban impensables hace unos pocos años, al tiempo que las escuderías diversifican su modelo de negocio para subsistir en una atmósfera financiera poco favorable.

Durante las primeras temporadas del siglo coincidieron en los circuitos españoles dos categorías de monoplazas, que con conceptos técnicos casi calcados fueron el germen de cambios extradeportivos que se han acabado filtrando en la sociedad. En el Open Nissan y el Campeonato de España de Fórmula 3 coincidieron tres locos de la velocidad: Adrián Campos, Domingo Ochoa y Alfonso de Orleans. Con el tiempo han devuelto a la sociedad productos cuyo futuro está aún por escribir y se prevé prometedor.

Superdeportivo eléctrico de altas prestaciones con “empuje” chino

Campos procedía de una familia adinerada pero no le importó dormir en un tráiler aparcado a las puertas de una factoría de Volkswagen, cuyos baños utilizaba para asearse, y volver a su casa rodante tras lavarse las manos con una idea única: llegar a la Fórmula 1. El de Alzira llegó a la cúspide de la velocidad pero tuvo una carrera deportiva breve, sin embargo lo mejor llegó después. Muchos tildan al descubrimiento de Fernando Alonso como su mayor logro, pero puede que el más que posible éxito del vehículo eléctrico en el que trabaja supere holgadamente ese hito.

Asociado al gigante chino de la automoción BAIC BJEV ha montado en Barcelona un centro de diseño para desarrollar un superdeportivo eléctrico de altas prestaciones que verá la luz en el próximo salón del automóvil de Pekín a finales de abril. Su compañía, CR Tech, aprovecha su experiencia de su escudería en la Fórmula E, la categoría montada por Alejandro Agag en la que hace competir a coches puramente eléctricos en un remedo de Fórmula 1 a baterías. Con el empuje de los chinos, este va a ser el primer gran coche eléctrico que se venda en todo el mundo, pero Made in Spain. Las cifras asustan, se habla de 600 CV, de 0 a 100 Kms/h en menos de 3,5 segundos, una autonomía razonable y su aspecto, imponente. ¿El precio? No va a ser barato.

coche campos

El primer coche con componentes de grafeno

El valenciano Domingo Ochoa era un pesado. Con apenas veinte años se tiraba días y días merodeando el concesionario local de Ferrari —curiosamente propiedad de la familia de Campos— con la única pretensión de estar cerca de los bólidos italianos y comprender cómo funcionaban. En el taller se rindieron ante su insistencia y le acabaron dando trabajo. Dos décadas después, y tras haber montado un exitoso equipo de carreras, creó el Spano, un sorprendente superdeportivo que casi triplica en potencia y precio a los Ferrari de acceso a la gama. Ochoa extrajo este coche de un sueño, lo creó con sus propias manos, aplicó sus conocimientos de ingeniería desarrollados en la competición, condujo los tráiler en los que lo transportaba para mostrarlo cuando aún era un prototipo y durmió en hoteles baratos comiendo bocadillos antes de vender el primero.

Cuando le dijeron que habían llamado de Hollywood porque querían usa su coche en la película “Need for speed”, no se extrañó, sino que más bien se preocupó sobre cuántos millones le iba a costar semejante publicidad. Durmió mucho mejor cuando supo que no le costaría nada y la productora asumiría todos los gastos. Fue la noche del estreno en un cine de Los Ángeles donde Domingo Ochoa no pudo reprimir la sonrisa más grande del mundo. Su coche le había llevado hasta allí, y los pedidos, especialmente para colecciones privadas, empezaron a caer ese mismo día. Ahora trabaja en una versión radical con 1.400 caballos, un descapotable e investiga las posibilidades de la energía eléctrica. Fue el primer coche de la historia en alojar componentes de grafeno, en su versión básica cuesta 875.000 euros más impuestos, y fabrica entre diez y quince al año. En 2017 calculan que su producción se verá duplicada. Ya buscan otra factoría con más capacidad.

presentacion singapur

 Bicicleta eléctrica al servicio de los equipos de operaciones especiales del ejército

Alfonso de Orleans no parece tenerle miedo a nada. Pasó en solo un año de correr con un kart (con apenas el motor de una segadora) a disputar y acabar las míticas 24 Horas de Le Mans. Ha participado en varios Paris-Dakar y montó su escudería de carreras no en Inglaterra o Italia, sino en Sanlucar de Barrameda. “Me gusta el sitio”, explica Orleans, y “sol, buena comida, precios asumibles. Por eso decenas de estudiantes de ingeniería de varios países, especialmente ingleses, se pegan por venir de becarios a mi equipo”. La formación gaditana se concentra en la GP2 sin hacer mucho caso al resto de categorías, pero han desarrollado un musculoso equipo donde han corrido tipos como Sebastian Vettel, Dani Clos, María de Villota o Sebastian Buemi, nombres de pilotos que de una manera u otra acabaron en la Fórmula 1. Su know-how llamó la atención de la marca holandesa de bicicletas eléctricas de altas prestaciones Trefecta, y les encargaron parte de su desarrollo desde el plano de la ingeniería. Con una potencia descomunal gracias a su motor, necesitaban entre otras cosas unas suspensiones activas y eficaces para contentar a sus clientes más exigentes: el ejército. Los Seal, Delta, SAS y otros equipos de Operaciones Especiales necesitan desplazarse con velocidad y en completo silencio en sus incursiones por territorio hostil y este tipo de vehículo reúne todas las condiciones necesarias. La Trefecta es robusta, plegable, silenciosa, rápida, ligera, utiliza materiales de grado militar y tiene la autonomía requerida. ¿Su precio? 25.000 euros, no apta para todos los públicos.

trefecta

Mercado virtual para bicicletas

El piloto barcelonés Pedro de la Rosa ve lejano aquel tiempo en que presidía la asociación de pilotos de la F1 y a sus 45 años pocas carreras va a disputar ya. Maneja con bastante tino los beneficios obtenidos durante sus años en el asfalto y muy metido en el mercado de valores no dudó ni un instante cuando le ofrecieron involucrarse en el mercado de las apps para móviles. Por todo ello es uno de los que están tras Bkie, una especie de mercado virtual para bicicletas, un campo que conoce bien ya que se sabe es un consumado ciclista. Sus cuentas en redes sociales contienen un reguero de imágenes del catalán subido encima de las dos ruedas.

El mejor simulador de paracaidismo de Europa está en Madrid

Si existiera un Campeonato del Mundo de Ingenieros de Carreras probablemente el título se lo llevaría Isaac Prada. A este madrileño de cara angulosa y charla amena le faltó que le sacaran a hombros de su facultad en el ICAI en 2005. Ese año se llevó el Premio Extraordinario fin de carrera y ganó la prestigiosa beca Altran para trabajar en el equipo Renault de Fórmula 1 lograda entre 350 candidatos. Su trabajo desarrollando el sistema de regeneración energética gustó tanto en la escudería que se quedó como empleado durante el bienio triunfador de Fernando Alonso.

Imagen tunel2

Durante su segunda temporada impartió clases en su facultad, poco después se llevó una de las becas Cajastur Fernando Alonso, en 2008 comenzó a trabajar para Airbus, se especializó en materiales aeroespaciales y lo acabó fichando la Agencia Espacial Europea. Tras esta frenética y acelerada carrera profesional se cansó de trabajar para otros y en 2011 montó en Madrid la compañía Keelwit, que desarrolla diversas actividades relacionadas con la ingeniería y en la que toca palos de aerodinámica, energías alternativas, análisis dinámicos de vehículos y ayuda a mejorar el rendimiento de sistema de generación de energía. Su aventura más exótica es la creación en Madrid de un túnel de viento pensado para emular el efecto de la atmósfera en caída libre… paracaidismo indoor. Madrid Fly contiene en sus instalaciones el mejor simulador de paracaidismo de Europa, el tercero de España, de los que uno es de uso estrictamente militar. Sus cuatro mega generadores son capaces de sujetar en el aire a usuarios mientras simulan una caída a 300 kilómetros por hora, una velocidad a la que suelen estar acostumbrados a moverse los impulsores de estos proyectos. Ninguno de ellos sabe hacer nada despacio.

José M. Zapico

@virutasf1