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Un informe del Consello de Contas revela que los peajes en la sombra suponen unos 200 millones de euros anuales para el Gobierno de Núñez Feijoo

La herencia en las autovías del bipartito PSOE-BNG hipoteca la mitad del presupuesto de la Xunta de Galicia

Enero 25, 2012

Se cuestiona el origen de las modificaciones de precio durante la construcción de las autovías del Salnés, Santiago-Brión y Barbanza en las que el Gobierno Pérez Touriño tuvo que asumir pagos derivados de la tramitación de expedientes de requilibrio

A pesar de ello, Galicia, junto con Madrid, son las únicas Comunidades Autónomas que han cumplido los objetivos de déficit en 2009 y 2010


Un informe del Consello de Contas gallego revela que la aplicación de los peajes en la sombra en las autovías de esta comunidad autónoma supuso la mitad de las partidas destinadas a inversiones de 2010 y más del 38% de la cuantía prevista en un principio, por lo que las obras iniciadas representan 200 millones de euros anuales del presupuesto gallego. Este método permite a las empresas que asumen la ejecución de las infraestructuras asumir su futura explotación a cambio de que el Gobierno autonómico le pague cada año una cantidad en función de los tráficos que se registren en la vía.
Esta fórmula, que la pasada Legislatura fue aplicada por el Gobierno bipartito en las autovías de Santiago-Brión, O Salnés y Barbanza, y continuará con las obras de la autovía de A Costa da Morte que une Carballo con Berdoias, autovía que fue adjudicada por el anterior Ejecutivo gallego, pero el contrato con la concesionaria fue rescindido obligando al actual equipo volver a iniciar el proceso para licitarla.


Incertidumbre en el futuro

El informe de fiscalización del Consello de Contas alerta de que estos peajes encubiertos aprobados por el gobierno de Pérez Touriño generan “incertidumbre” para poder sostener las finanzas de próximos años, a la vez que considera que restringe el margen de maniobra de los próximos gobiernos gallegos y traslada la carga de las inversiones actuales a las generaciones futuras. Además, duda de la viabilidad económica de las concesiones por el “mal comportamiento del tráfico” hasta ahora respecto a las previsiones “excesivamente optimistas” de las empresas adjudicatarias de las obras, aunque recuerda que estas deben asumir “el riesgo de la demanda sin que puedan reclamar ninguna compensación a la administración”.

El documento también cuestiona el origen de las modificaciones de precio durante la construcción de las autovías del Salnés, Santiago-Brión y Barbanza en las que el Gobierno del bipartito PSOE-BNG tuvo que asumir pagos derivados de la tramitación de expedientes de reequilibrio por importes equivalentes al 29%, el 9% y el 18% de los presupuestos establecidos en el anteproyecto respectivamente. El Consello de Contas afirma asimismo que resulta “cuestionable” que estos cambios respondan a “nuevas necesidades o imprevistos” y opina que se trata más bien de riesgos de construcción que corresponderían a la concesionaria y que deberían limitarse a causas de fuerza mayor y especificarse en los contratos.

El Consello de Contas también critica los motivos alegados por la Xunta para proponer una segunda licitación. En el primer acuerdo, la concesionaria y el Gobierno autonómico establecieron que esta última abonaría cuatro millones de euros en concepto de expropiaciones, ejecución de obras y redacción del proyecto, pero la crisis de los mercados financieros impidió la presentación de este plan al adjudicatario. Según recuerda el informe de fiscalización, el Ejecutivo gallego anuló este primer expediente y realizó otro procedimiento con “peores proposiciones económicas” alegando “razones presupuestarias". En este sentido, el Consello de Contas alega que “ninguno de los órganos competentes informó de que el cambio del sistema de licitación afectase de forma positiva al cumplimiento de las expectativas ni supusiese un ahorro a corto y medio plazo”.


Sin ahorro presupuestario 

El estudio del Consello de Contas critica la rescisión del contrato que efectuó la Xunta de la autovía de la Costa da Morte, sin que quedara “suficientemente acreditada” la forma en la que el nuevo escenario económico repercutió en la oferta del concesionario y que obligó al nuevo Gobierno como hemos informado anteriormente a realizar un nuevo contrato para cumplir una de las promesas del Plan Galicia, el mismo que menospreciaba la ex ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, denominándolo “Plan Galicia de mierda”.

Esto llevó a que se formulara una propuesta de adjudicación provisional a la oferta y que posteriormente se cambiara el cambio de sistema de licitación, al sustituirse el canon de demanda por el de disponibilidad.
Entre las conclusiones del informe, el Consello de Contas aclara que la utilización de los peajes en la sombra genera “endeudamiento no financiero”. Por otro lado, afirma que los estudios de viabilidad son insuficientes, al sustituirse por informes exclusivamente económico-financieros.

Pero a pesar de esta herencia, la conselleira de Facenda, Elena Muñoz Fonteriz, ha reafirmado su “compromiso” con la reducción del déficit y el equilibrio presupuestario, exponen fuentes de su departamento, que recuerdan que únicamente Galicia y Madrid han cumplido los objetivos en 2009 y 2010.