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La guerra por el testamento de Miguel Boyer tiene un nombre: su albacea, Christian Boyer, amigo de Isabel Preysler, quien tendrá que determinar qué ha pasado con las cuentas bancarias del ex ministro socialista

Abril 11, 2016
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El problema en la guerra del reparto de la herencia del ex ministro socialista de Economía, Miguel Boyer, casado en segundas nupcias con Isabel Preysler tiene un nombre: su albacea, Christian Boyer Salvador. Su hermano menor. Miguel Boyer, antes de su muerte en el 29 de septiembre de 2014, decidió nombrarle albacea de su herencia. Christian es el menor y cuarto varón de la saga Boyer, al que, por su aparente seriedad, el ex ministro hizo responsable para el reparto equitativo de sus bienes.

Pero todo indica que Christian, según contó en su día Laura Boyer a este autor, ha simpatizado con Isabel Preysler con la que en los últimos años ha mantenido una buena sintonía. Y hasta la fecha no ha puesto impedimento alguno a la paralización de este reparto. Tal y como ha publicado Extraconfidencial.com, varias han sido las reuniones mantenidas entre la filipina Isabel Preysler y los hijos del primer matrimonio de su marido con la ginecóloga, Elena Arnedo, Laura y Miguel Boyer Arnedo; encuentros en los que no se ha logrado llegar a ningún acuerdo para el reparto. Y que a día de hoy sigue en suspenso.

Según publicó  Ok Diario,  “para sorpresa de la familia, durante los últimos meses Christian Boyer se ha convertido en un asiduo de las cenas de la pareja formada por Isabel Preysler y Vargas Llosa, lo que ha incrementado los recelos”. Según contó Laura Boyer a Juan Luis Galiacho, los recelos sobre la imparcialidad de su tío Christian a la hora de mediar en la ejecución del testamento no son verdad, pero sí en cuanto a la demora en su reparto: “Lo que pasa es que está manteniendo una pasividad extraña. Está tardando mucho en finalizar de una vez el reparto de la herencia y le está dando carrete a Isabel”.

Todo indica que Miguel Boyer Arnedo está sopesando la posibilidad de impugnar al albacea y pedir al Juzgado que designe a un administrador encargado de vigilar la ejecución de la herencia.

El pequeño y más serio de la familia

Fue durante el verano de 1954 cuando nació el cuarto hijo del matrimonio de los Boyer-Salvador: Christian, el pequeño, al que Miguel llevaba 15 años de edad. Se le considera el más serio de la familia, nada inclinado a frecuentar ambientes nocturnos ni extraños como su fallecido hermano Nicolás. Dicen que su único vicio “es pasarlo bien y vivir tranquilo”.

Estudió, como Miguel Boyer, en el Liceo Francés, aunque no fue buen estudiante y abandonó la carrera de Arquitectura en el primer año. Luego se dedicó al teatro junto con su mujer, Patricia, hija de la actriz Encarna Paso. Se dedicó a pintar y ha montado escenografías como la de “La reina del Nilo”, basada en la cultura que tanto le gustaba a su hermano Miguel. Su primera exposición pictórica la realizó a los 17 años y los cuadros mezclaban el expresionismo y el cubismo. Fue un integrante de la movida madrileña, que tanto odiaba Boyer, sobre todo a su jefe Tierno Galván, al que consideraba un marxista.

Los otros hermanos

Otro de los hermanos es Agustín, que nació en San Juan de Luz (Francia), justo 16 meses después que el primogénito. Muy diferente a Miguel Boyer, extrovertido y escasamente inclinado al estudio, se convirtió con el paso de los años en un aparejador luego reconvertido en un consagrado pintor dedicado a la decoración y a las antigüedades. En 1960 logró exponer en Madrid y posteriormente saltar a Paris y, más tarde, a Estados Unidos. Su buen hacer le hizo trabajar en los estudios de Samuel Bronston como dibujante especializado en decoración de películas como El fabuloso mundo del Circo, El Cid, La Caída del Imperio Romano, 55 Días en Pekín, John Paul Jones o Bengala. Estuvo casado con Grazia Berghese Pesenti, quien mantuvo un largo pleito con Isabel Preysler por las supuestas irregularidades urbanísticas cometidas en la construcción de la mansión de Puerta de Hierro, ya que esta italiana vivía desde hace años en un terreno fronterizo con Villa Meona, y culpó a Isabel Preysler de comerle terreno de los linderos de su propiedad.

El tercer vástago del matrimonio Boyer-Salvador, José Nicolás, ya fallecido, nació en 1945, era considerado el garbanzo negro de la familia, amigo de la noche que protagonizó diversos incidentes que saltaron a las páginas de los periódicos. Así, en abril de 1990, Nic, como se le conocía, estrelló su coche, un Jaguar XJ6 que acababa de estrenar, contra el lateral de un establecimiento de la Cadena VIP, propiedad de Plácido Arango, uno de los miembros de la beautiful people, situado en la confluencia de las calles Velázquez y Ortega y Gasset. En el control de alcoholemia superó con creces el límite permitido con un nivel en sangre de 2,3 mg. “Yo no dije que fuese hermano de Boyer. Quien comenzó a gritar eso fue el desgraciado que habitualmente pide pesetas cerca del Vip´s. Entonces la gente me quería matar y estuvieron a punto de lincharme. Me llovían hostias por todos lados. Por eso avisé a la policía y me refugié en el vehículo. Ahora, eso sí, desde mañana le pienso pedir a mi hermano una escolta, porque a esto no hay derecho”, declaraba horas después de interrumpir con su automóvil en la cafetería del local, donde en ese instante había al menos treinta personas.

Separado, padre de dos hijas y casado en segundas nupcias con otra mujer más joven, como su hermano Miguel, era también economista de profesión, aunque su pasión, como la de su hermano Agustín, se encontraba en la pintura. Propietario de la empresa Petroválvula, domiciliada en la localidad madrileña de Ajalvir, dedicada a la fabricación de válvulas petrolíferas, falleció el 31 de julio de 2008 tras una larga enfermedad.

Cuentan los amigos que los hermanos Boyer siempre estuvieron marcados por una cierta incapacidad para comunicarse entre ellos, lo que les impedía una familiar desenvoltura. Veían reflejado en Miguel el fuerte carácter de su padre y le tenían gran respeto por su autoridad, como si fuera otro padre más.

Una elección controvertida

La elección de Christian Boyer como albacea de su hermano Miguel ha traído ahora serios problemas. Tanto que Isabel Preysler ha tenido que defenderse de las acusaciones por la herencia de su fallecido marido. Isabel, que se encuentra en París acompañando a su nuevo amor, Mario Vargas Llosa, en su ingreso en La Pléiade, ha encargado a sus abogados, uno de ellos Javier Ruiz Paredes, la otra la ex juez Purificación Pujol, exigir la rectificación inmediata de algunas de las afirmaciones publicadas sobre ella.

Según los abogados de Preysler “el inventario, evaluación y partición de la herencia del señor Boyer están siendo realizados por el albacea designado en su testamento, y que fue elegido por voluntad del propio Miguel Boyer”. Un albacea que dispone de 60 meses desde la muerte de Boyer para realizar todos los trámites.

Lo que sí es verdad es que Isabel Preysler ha mantenido varias reuniones para repartir la herencia de Boyer con los hijos de su primer matrimonio. Y lo que también es cierto es que de las reuniones no ha fructificado acuerdo alguno. Y que tanto Laura como Miguel Boyer Arnedo se han cansado ya. Y que en este cansancio ha sido cómplice la pasividad de su tío Christian, el albacea, contador y partidor designado, ya que todos los trámites para  inventariar, evaluar y partir la herencia deben ser realizados por él. Ya que esta fue la última voluntad de Miguel Boyer.

Y lo que también es notorio es que año y medio después de la muerte del ex ministro socialista el reparto todavía no se ha producido. Y que el tío Christian no ha realizado el inventario. Por tanto, no se ha producido ni el segundo paso: que es contratar a técnicos expertos para que valoren los bienes, ya sean propiedades, antigüedades, objetos personales y hasta libros.

Como el matrimonio tenía separación de bienes no hubo que hacer ninguna liquidación de gananciales. Como ha publicado Extraconfidencial.com, la propiedad de Puerta de Hierro figura registrada a nombre de Isabel Preysler. Miguel Boyer no figura como propietario de ninguna heredad en el Registro de la Propiedad.

Ahora la cuestión es el por qué el albacea quiere apurar esos 60 meses de que dispone para hacer el reparto de los bienes de Boyer. Todo parece señalar que esto beneficia a Isabel Preysler. Y la pregunta es por qué esta ralentización del reparto de unos bienes que no son muy numerosos, aunque sí valiosos: libros, joyas, enseres, obras de arte… ¿Y qué ha pasado con las cuentas bancarias de Boyer?

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho