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La guerra de motores en la Fórmula 1 -los V6 Turbo-, se aprieta y deja una situación con sólo dos posibles vencedores: Mercedes y Ferrari

Enero 15, 2016
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No ceden ni un milímetro. La Escudería Mercedes de Fórmula 1 no piensa dejar nada para el resto, y con la ventaja adquirida en los dos últimos años gracias a la integración de su excelente motor en un chasis sobresaliente, prometen más de triunfos, que en palabras de Lewis Hamilton puede ser una nueva temporada de dominio. Con un pilotaje fuera de toda duda -hasta que consiguió su título-, un equipo que funciona como un reloj suizo, y un coche superior al resto, en Mercedes se muestran lo suficientemente confiados como para soportar sin daños los embates del equipo Ferrari, los únicos que parecen tener los mimbres necesarios para arrebatarles esta posibilidad. En la sede de Stuttgart se congratulan de haber acertado con sus inversiones en una categoría tan inicialmente poco proclive a ser asociadas a coches de carreras como es la Fórmula 1.

Dieter Zetsche no lo tuvo fácil en las reuniones de accionistas cuando en 2009 decidió invertir cerca de 150 millones de euros al comprar a Ross Brawn su exitosa Escudería y se encontró con la oposición de varios grupos de su atomizado accionario. Ahora, números en mano y a tan sólo seis años de su ingreso en la categoría, sus ventas casi se han duplicado. La última temporada en la que eran sólo motoristas, vendieron 1.012.000 automóviles, y han pasado en un ciclo de seis años, liderados por Michael Schumacher en los tres primeros, y Lewis Hamilton en los tres últimos, a 1.871.511 unidades vendidas en todo el mundo, con un crecimiento del 13,4% en 2015, su primera temporada como Campeones del Mundo en el que sus actividades en Fórmula 1 generaron un retorno publicitario de 2.700 millones de euros.  Cierto es que han hecho crecer su gama hacia abajo, con vehículos más juveniles y de más fácil acceso, pero su principal escaparate y plataforma de promoción no ha sido otra que los triunfos de sus pilotos en las pistas cada domingo. No hay muchas compañías que puedan decir que en poco más de un lustro prácticamente han duplicado sus ventas, y dejado atrás a competidores tan poderosos como Audi. Gran parte de su éxito comercial reside en que cada domingo, durante los dos últimos años, han ganado 32 de 39 carreras: esto es cinco de cada seis, un dominio insultante para el resto de contendientes.

Cómo acabar con la racha triunfal de Mercedes

Sergio Marchionne, máximo mandatario empresarial de la marca Ferrari, quiere acabar con esa racha triunfal y mete presión a su gente. Para ello declara ante los micrófonos de la prensa que no espera que su equipo esté a la altura de los anglo-germanos, sino por encima de ellos, pero desde Maranello ya han dejado caer que van algo retrasados, se quitan peso de encima al dejar claro que su apoyo y ayuda a lo que va a ser una suerte de equipo B, los norteamericanos HaasF1, no les va a retrasar en su proyecto como equipo. Los yankees se han aprovechado del know-how de los italianos y se sabe que en su monoplaza el motor y el tren trasero será prácticamente igual que el que utilicen los del cavallino rampante, lo que implica que no comenzarán desde cero, sino que ya llevan medio camino andado. Muchos técnicos que forman parte de la escudería norteamericana formaron parte del equipo Ferrari hasta hace poco, y han pasado a engrosar las filas de la nueva Escudería. No sólo eso, sino que gran parte de los estudios aerodinámicos del novedoso monoplaza fueron desarrollados en el túnel de viento de Ferrari, algo que hizo saltar las alarmas de equipos como Mercedes, que pidieron una aclaración a la FIA. El ente regulador envió a un equipo de comisarios a revisar los contratos y acuerdos por ambas partes, que tipo de trabajo hacían allí, y que parte de las horas de túnel de viento correspondían a cada equipo. Constató que los de Haas trabajaban para Haas y no estaban circundando las limitaciones horarias prescritas legalmente, y aclaró las atribuciones de cada empleado.

A los italianos se les puede unir un aliado inesperado en su lucha por mantener a raya a su archienemigo Red Bull. Toro Rosso volverá a montar motores Ferrari como ya hiciera cuando Sebastian Vettel era su piloto. El holandés Max Verstappen avisa que la mejora en términos de rendimiento bien podría rozar el segundo por vuelta. Esto los impulsaría a un nivel cercano, si no incluso superior, a sus hermanos mayores de Red Bull, lo que pondría en apuros al equipo senior que, por voz de Adrian Newey, ya se ponen el parche antes de comenzar la temporada a sabiendas de que la comenzarán con dificultades.

Honda, buscando más alternativas para sus motores

A todo este marasmo de motores se une el que Honda haya hecho público que en su idea estaba propulsar a algún otro equipo, y en Red Bull estarían encantados en ser los elegidos, aunque todo apunta a que bien podrían ser Sauber, que han perdido el favor de Ferrari como equipo de confianza. Nada haría más felices a los japoneses que montar sus ingenios en un equipo competitivo como es el de los austriacos pero en McLaren, socios de referencia, no verían esto con buenos ojos y de hecho vetaron esta posibilidad para la temporada que ahora comienza. Esta limitación no va a ser para siempre y, puesto que Honda no tiene equipo propio, es posible que veamos alguna jugada de este tipo en el futuro.

Si hasta ahora los motores eran una pieza más de un conjunto, desde la llegada de los V6 turbo, se han convertido en moneda de cambio de una guerra política dentro de la Fórmula1, y lo seguirá siendo hasta que haya un cambio radical en la actual normativa, o llegue -poco probablemente-, un propulsor de características alternativas de la mano de un constructor independiente.

Pero todo hace pensar que esto no es más que una jugada para poner firmes a los equipos díscolos que no quieren plegarse a los deseos de Bernie Ecclestone y la FIA. Nunca hay que perder de vista que esto es un negocio.

José M. Zapico

@virutasf1