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La gran duda sobre el origen de los problemas del Getafe: jugadores acomodados o jugadores impagados

Marzo 18, 2016
angel torres

Somos un equipo de mierda, nos vamos a Segunda de cabeza”. La diatriba que escupió Mehdi Lacen después de la abultada derrota del Getafe ante la Unión Deportiva Las Palmas (4-0), sirvió para que los viejos fantasmas del Coliseum Alfonso Pérez regresaran con fuerza para incomodar, sobre todo, a los propios jugadores. Los resultados posteriores no han mejorado la situación y, después de la goleada en el Camp Nou (si alguien esperaba venganza por lo de Halloween se llevó un chasco), los azulones están en puestos de descenso.

Pocos dudan del potencial de Fran Escribá, un técnico que ha demostrado su valía ascendiendo al Elche a Primera manteniéndose líder desde la primera a la última jornada y después manteniéndolo en la máxima categoría del balompié español durante dos cursos consecutivos. Después, y a causa del descenso administrativo, el ex ayudante de Quique Sánchez Flores decidió cambiar de aires y dirigirse a Getafe, donde ahora se enfrenta a  una complicada situación. El equipo madrileño ha encadenado una serie de resultados negativos que le han condenado, casi de manera inexorable, a pelear en los puestos del azufre para evitar el descenso. Si la directiva presidida por Ángel Torres decidiera prescindir de sus servicios, significaría su primer despido en su carrera como entrenador principal. Algo bueno debe tener.

La burbuja que explotó

Siempre se ha dicho que Getafe es un buen destino para los jugadores pero una plaza difícil para los entrenadores. ¿Por qué? Principalmente porque la vida en la entidad azulona se antojaba muy sencilla para un futbolista, sobre todo si este ya tenía una cierta edad. Parte de la afición le reprochaba (y reprocha) a Ángel Torres -con razón- su excesivamente severa política de precios en taquilla, pero nadie osaba a poner en solfa su gestión económica. Los jugadores, desde siempre, tenían buenos sueldos y cobraban de manera puntual. Así, el Getafe se convirtió en el destino deseado por muchos futbolistas que veían sus carreras declinar: unos emolumentos respetables y muy poca presión mediática. Cuando el equipo perdía tres partidos seguidos se decía que era cosa de los jugadores, que se habían acostumbrado a la dolce vita. Esa creencia generalizada hacía, paradójicamente, vivir muy tranquila a la directiva azulona.

Pero todo cambió durante la temporada pasada. En junio de 2015 Lafita (hoy en el Al Jazira de los Emiratos Árabes) confirmó lo que ya era un secreto a voces: la burbuja había explotado y Torres debía dinero -mucho- a los futbolistas. La imagen de impoluto gestor se desmoronaba, pues, para un hombre que también encontró en el ‘caso Pedro León’ un importante escollo (ahora solucionado). Si a esto le unimos la dimisión de Quique Sánchez Flores a finales de febrero de ese mismo 2015 llegamos a la conclusión de que la pasada no fue la mejor campaña para el toledano.

Una década en primera

Así las cosas, ahora se presenta un interrogante que sobresale en el equipo de la zona sur de Madrid: ¿será que los jugadores se han vuelto a acomodar o es que han regresado los impagos? No parece que sea la segunda opción, ya que en ese caso los futbolistas posiblemente fueran los primeros en filtrar su situación para cubrir sus espaldas. El curso pasado, eso sí, fueron muy profesionales. Esperaron hasta que el equipo se salvó de manera matemática para soltar la bomba. Lafita lo hizo: “Nosotros ya hemos hecho los deberes, ahora le toca a la directiva hacer los suyos”. No obstante, el fútbol moderno no tiene escala de grises y la mayor parte de las miradas se dirigen ahora a los integrantes del vestuario azulón.

En cualquier caso, nunca hay que olvidar que el Getafe es uno de los pocos equipos que no saben lo que es un descenso a Segunda. Se encaramó el equipo del sur de la capital a la máxima categoría en la temporada 2005-06 y ahí se ha mantenido. A veces sufriendo hasta el final, pero otras llegando incluso a competir en Europa. La cuestión se traslada al presente: ¿quién es ahora el estudiante perezoso e irresponsable y quién el alumno aplicado? En junio, a más tardar, saldremos de dudas.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99