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Francisco Rivera Ordóñez "Paquirri" se ha convertido en uno de los accionistas de referencia

La gestión de la Declaración de Impacto Medioambiental del proyecto de la Refinería Balboa, paralizado por la Junta de Extremadura y el Ministerio de Medio Ambiente, podría suponer una prevaricación administrativa

Julio 30, 2012

El pasado viernes 27 de febrero se conocieron los datos de desempleo correspondientes a la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre del año. Las cifras, especialmente malas para toda España, lo fueron mucho peor para Extremadura. La Comunidad presidida por José Antonio Monago, aumentó el número de parados en 5.800 personas, situando el número de desempleados en 164.300 y la tasa de paro en el 33,38%, lo que convierte a la comunidad, en la región donde más aumentó el paro respecto al mismo periodo del año anterior, el 43,14%, teniendo como record de desempleados a la provincia de Badajoz, con un 33,73% de su población.

A pesar de estos datos, y como informó extraconfidencial.com, el Gobierno de Extremadura ha bloqueado el proyecto generador de empleo y crecimiento económico más importante de la región, la Refinería Balboa: 3.000 puestos de trabajo en su fase operativa, hasta 6.000 en la construcción, 2.000 millones de euros de inversión y una factura fiscal a favor del Estado que se eleva hasta los 2.500 millones de euros anuales. Aún así, el Ministerio de Medio Ambiente de Miguel Arias Cañete, acaba de dictar una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) desfavorable, lo que podría impedir un proyecto de una importancia socioeconómica tan importante, siendo esta Declaración, el último paso de un proceso lleno de arbitrariedades e irregularidades que pueden incluso alcanzar una prevaricación administrativa.

Ocho años de un procedimiento opaco

Desde que en los últimos años, se requiere de la evaluación medioambiental a la hora de iniciar un nuevo proyecto, tanto la normativa europea como la española (Ley 1/2008 y 6/2010) exigen de manera imperativa que esta evaluación se adapte dentro de un marco temporal preciso y determinado, teniendo que ser un medio eficaz para atender tanto a las exigencias que la actividad económica precisa, con trámites administrativos ágiles, y una mayor transparencia de las actuaciones. Es decir, con el fin de contribuir al desarrollo sostenible de la actividad económica del país, la introducción de la variable ambiental en la toma de decisiones debe ser compatible con una mayor eficacia en la realización de la evaluación ambiental, basada en la claridad del procedimiento y en la corresponsabilidad de todos los agentes intervinientes en el mismo.

Por ello, el plazo del procedimiento es de 18 meses para el estudio de impacto, consulta e información pública y 3 meses para la Declaración de Impacto Ambiental, en total, 21 meses de procedimiento como máximo. Pero la realidad ha sido muy distinta, ya que en el caso de Refinería Balboa se ha elevado hasta los 8 años, y todavía no ha terminado, puesto que la Declaración de Impacto Ambiental es un acto de trámite. Esta actuación, choca con el proyecto de duplicar la capacidad de producción de la Refinería de CEPSA en Huelva, solicitado prácticamente en el mismo momento y cuyas tuberías si afectan al Parque de Doñana, y es que este proyecto fue aprobado en tan sólo 8 meses.

Continuar luchando por el proyecto

Mientras tanto, para la Refinería Balboa, el Ministerio ha requerido al promotor en 13 ocasiones en todos estos años, para que presentara informes que ya estaban entregados, pasando de una discrecionalidad técnica, que la tiene en todos estos proyectos, a una arbitrariedad administrativa que esta prohibida por la Constitución. También, se solicitaron informes no vinculantes a organismos internacionales sin darle emplazamiento al promotor para que pueda defender sus intereses y su postura en el proyecto. Así sucedió con la actuación transfronteriza con Portugal, que podía verse afectada por un posible vertido al embalse de Alqueva en el Guadiana, cuando el sistema de vertido cero de la Refinería lo hacía imposible. En este caso, el Ministerio actuó de forma unilateral, sin que en ningún caso se remitieran los informes a la empresa.

Pero a pesar de ello, el principal accionista e impulsor de la refinería, el Grupo Alfonso Gallardo SL, sigue apostando por el proyecto. De hecho, si hasta hace unos meses era el principal con un 45% de las acciones (lo que le supuso desembolsar 22,5 millones de euros de los 50 millones que suponen el capital de la empresa), su participación ha crecido hasta alrededor del 70% por la retirada de otros accionistas. En el proyecto inicial, el segundo accionista era la empresa pública extremeña, Sociedad de Fomento Industrial de Extremadura con un 20%, algo que supondría actualmente tener el “enemigo en casa”, dados todos los problemas que ha puesto el presidente extremeño Monago. Pero también figuraban Iberdrola con un 10%, la Sociedad de Promoción y Participación Empresarial Caja Madrid con un 10%, Bilbao Vizcaya Holding SA con otro 10% y la Corporación Empresarial Caja Extremadura con un 3%.

Francisco Rivera “Paquirri”, un emprendedor

En esta restructuración, también ha entrado como accionista de referencia Francisco Rivera Ordóñez “Paquirri”. El torero, que cómo adelantó Juan Luis Galiacho en exclusiva en extraconfidencial.com, ha demando a su ex mujer por la custodia y guardia de su hija, generando un tremendo revuelo en la prensa del corazón, continúa alejándose del mundo “rosa”, centrándose en su faceta profesional y empresarial.

Presidente de Metal Trans Iber SL y Lonja del Barranco SL; Consejero Delegado de Metal Trans Iber SL; Administrador Único de Menkaura SL, Buenvecino SL, Nan Madol SL, Bari 2015 SL y Tazdevil SL y Administrador de Steel Supply SL y Butsu Clothes SL en otras empresas, su última apuesta es por Refinería Balboa, con una importante participación le puede llevar tras esta restructuración a entrar en el Consejo de Administración, incluso como Consejero Delegado de este proyecto que apoya el desarrollo económico y el empleo, aunque les pese a unos pocos, incluida la Administración.