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La gestión de Ángel Torres, en entredicho: acusan al presidente del Getafe de anteponer el dinero al proyecto deportivo

Abril 15, 2016

Juan Eduardo Esnáider es el elegido para intentar sacar al conjunto azulón de los puestos de descenso

angel torres

El clavo ardiendo al que se aferra el Getafe ya tiene nombre y apellidos: Juan Eduardo Esnáider. El argentino, a caballo entre programas televisivos (como comentarista) y los banquillos en los últimos años, ya fue segundo entrenador del conjunto azulón en la temporada 2008-09 (el técnico oficial era Míchel). Después pasó por el Zaragoza ‘B’ y el Córdoba, acumulando menos de temporada y media como primer espada. Ahora llega para sustituir a Fran Escribá con la difícil labor de salvar a un equipo que marcha penúltimo, con 28 puntos y que el sábado recibe al Real Madrid (Coliseum Alfonso Pérez, 16:00 horas).

Al contrario de lo que suele suceder, las miradas de la grada y el entorno del club no se dirigían en esta ocasión a Escribá (un entrenador que hasta ahora nunca había sido despedido). Cuentan los que siguen de cerca la actualidad del Getafe que la entidad del sur de Madrid está, desde hace ya años, condenada al fracaso por la gestión de Ángel Torres. “Es un milagro que nunca haya bajado”, comentan sorprendidos.

Y es que para muchos “esto se veía venir”. El Getafe dio salida a Alexis Sánchez (a cambio de 2 millones de euros) y a Ángel Lafita (gratis y que terminaba contrato en junio) en el pasado mercado invernal y se reforzó únicamente con Álvaro Pereira (jugador que debutó tarde por problemas burocráticos relacionados con una sanción que arrastraba desde Argentina y que fue expulsado en su primer partido con la elástica azulona). El futuro, ya por el mes de enero, no se presentaba precisamente halagüeño.

El proyecto deportivo, de nuevo a un segundo plano

Los peores presagios sobrevolaron entonces el Coliseum Alfonso Pérez y se hicieron realidad en forma de resultados: una mala racha que ha llevado al Getafe a afrontar a dos puntos de la salvación una recta final muy empinada (Real Madrid, Real Sociedad, Valencia, Deportivo, Sporting y Betis).

Si bien es cierto que durante años la gestión de Ángel Torres fue motivo habitual de alabanza e incluso de estudio, en los últimos tiempos de ella se desprende una querencia excesiva por el beneficio económico en claro detrimento del proyecto deportivo. Las ventas continuadas de futbolistas y entrenadores sin pensar en los recambios, los altos precios de los abonos y las entradas y las eternas batallas con el Ayuntamiento de turno por las subvenciones llevan a una conclusión clara: “En el Getafe todo está en venta. Hasta el presidente”.

Un constructor ávido de poder

Con un pasado muy vinculado al movimiento sindical y a los partidos de izquierda, Ángel Torres no tardó en concluir que en el fútbol había negocio. Reconocido socio del Real Madrid, el constructor de orígenes humildes -comenzó a trabajar en un taller mecánico a los 14 años- nunca ha gustado de compartir puestos de responsabilidad con nadie, salvo con su secretaria personal. “Mientras yo sea presidente, no mandará nadie más. Con mi dinero me divierto yo y mi gente”. Esta declaración de intenciones en ‘El País’ (en 2008), unido al busto con su propia efigie que preside el Coliseum dibujan a un ególatra e implacable hombre de negocios que en su momento se decantó por el fútbol.

No sorprende, teniendo en cuenta todo ello, que hace unos meses amenazara con llevarse al Getafe a otra ciudad porque el Ayuntamiento de la localidad no le otorga la subvención que él considera justa. La actual alcadesa del municipio del sur de Madrid, Sara Hernández (del PSOE) se ha mostrado inflexible ante las agresivas estrategias de Torres. El presidente reclama para los suyos exclusividad en el uso de las instalaciones (no quiere compartir el campo de entrenamiento con ninguna otra escuela), pero paradójicamente coquetea con la posibilidad de mover la sede del equipo a cientos de kilómetros de Getafe. “Con Torres hay dos opciones: o con él o contra él”, relatan los que le conocen.

En definitiva, como siempre ocurre en esto del fútbol, la gestión de un directivo vale hasta que la pelotita deja de entrar. Y para desgracia de Ángel Torres, la pelota ha dejado de entrar hace ya demasiado tiempo. Ahora quedan seis semanas para evitar el cataclismo. Veremos.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99