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La generosidad y la transparencia de la Familia Real holandesa contrastan con la mediocridad de otros “Royals”

Diciembre 12, 2010
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Mientras en España Iñaki Urdangarin intenta mejorar su imagen pública con la apertura de una cuenta en la red social “Twitter” (@iurdangarin) pues algunos de sus problemas podrían, afirman personas bien informadas, aumentar en un futuro próximo, y al Infante Don Carlos le pueden embargar de forma cautelar sus bienes como consecuencia de la estrepitosa quiebra de Viajes Marsans, en Inglaterra a la avergonzada Sarah Ferguson le persiguen los acreedores por deudas astronómicas cifradas en 2 millones de libras esterlinas. Sincrónicamente a Marie Chantal Miller, la rica consorte del Príncipe Heredero Pablo de Grecia, la condena un tribunal británico a pagar 7.500 libras esterlinas de indemnización por despido improcedente a una de sus empleadas domésticas, Susana Danio, a la que se había acusado falsamente de no obedecer “como es debido” y de hurtar ropas en la residencia que los príncipes griegos tienen en el barrio londinense de Chelsea.

La familia real sueca tampoco se ha visto exenta de duras críticas por las cifras astronómicas que el millonario sueco Bertil Hult pagó por el fabuloso viaje de luna de miel de los príncipes herederos Victoria y Daniel. En tiempos recientes las acusaciones de corrupción no han dejado impoluta la imagen del Príncipe Laurent de Bélgica de quien en 2006 se dijo que había recibido fondos de la marina belga para la construcción de su residencia “Villa Clementina”. Y la familia principesca de Liechtenstein ha sido gravemente acusada de evasión de impuestos en Alemania al amparo de las singulares leyes bancarias que rigen la vida económica del pequeño y opaco principado alpino.

Ejemplo holandés

Muy por el contrario la Familia Real holandesa, que parece haber aprendido bien la lección tras los bochornosos sobornos recibidos en el pasado por el difunto Príncipe Bernardo de parte de la poderosa compañía Lockheed, hace gala de una pulcra y ejemplar conducta pública que contribuye a mantener el incuestionable afecto de los ciudadanos del país que tienen a la Casa de Orange-Nassau en altísimos índices de popularidad.

La Princesa Irene de Holanda, ex esposa del fallecido Carlos Hugo de Borbón-Parma, una apasionada trabajadora por la conservación de la naturaleza, lleva años destinando su notable fortuna personal a proyectos solidarios en África que ella dirige personalmente, y ahora se anuncia la decisión de la Reina Beatriz y sus tres hermanas de desprenderse de 10.000 objetos valiosos que se encuentran en el palacio de Soestdijk y que proceden de la testamentaría de su madre la Reina Juliana. Los resultados de la venta, prevista para marzo de 2011, se destinarán íntegramente a la financiación de instituciones culturales, caritativas y de investigación de todo el país.

La venta en pública subasta pondrá en el mercado gran cantidad de objetos de plata y de cristal, así como elementos de mobiliario y pinturas, y se confirma sin ningún género de duda que la Reina Beatriz cederá su parte del producto de la venta al fondo que preside para la investigación de enfermedades musculares. Siguiendo su ejemplo, su hermana la Princesa Margarita cederá sus dineros a la Cruz Roja holandesa, la Princesa Cristina al concurso musical que patrocina, y la Princesa Irene a su llamado “Colegio de la Naturaleza”.

El catálogo de la venta, que será realizada por la prestigiosa casa de subastas Sotheby’s, constará de multiplicidad de objetos cuyos precios de salida oscilarán entre unos simbólicos 5 euros y unos notabilísimos 50.000 euros, y las distintas piezas serán expuestas en Sotheby’s a partir del 8 de marzo próximo. Con la venta se espera alcanzar la suma de tres millones de euros y dejar espacio en uno de los palacios reales para albergar archivos de la familia real. Bienvenida esta iniciativa de los Orange-Nassau que bien podría servir de ejemplo a otros muchos en tiempos de severa crisis económica.