Menú Portada
Ese año abonó una indemnización de 85.000 euros por un despido de 2010

La Fundación Thyssen destinó 5 millones de euros al pago de sus 124 trabajadores

Octubre 22, 2012
pq_927_carmen-cervera-en-el-museo-thyssen.jpg

El arte no pasa por su mejor momento. Eso es lo que al menos dicen y se quejan diferentes colectivos, desde agrupaciones de artistas a galerías de arte, que reclaman más ayudas por y a pesar la enorme crisis que estamos viviendo. Un ejemplo lo tenemos en las declaraciones del consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Luciano Alonso, que ha afirmado que se debe buscar “nuevas fórmulas de colaboración” ante las dificultades que atraviesa el sector del arte a causa de la crisis económica. Estas, se pueden definir en una futura Ley de Mecenazgo, con beneficios fiscales para los que ayuden a las actividades artísticas.
Mientras esto sucede, quien no tiene problemas es la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza que como ya informó extraconfidencial.com ha cerrado el ejercicio 2011 con beneficios por primera vez en cinco años, tras recibir 13,3 millones en subvenciones. Es más, en plena crisis, tuvieron una subida general de los gastos que también llego a los más que abultados gastos de personal. En 2011, no sólo se amplió la plantilla, pasando de 117 trabajadores (50 hombres y 67 mujeres) a 124 (48 hombres y 76 mujeres) si no que también lo hicieron el gasto destinado a ellos de manera más que importante, de 4,8 millones a 5 millones de euros, es decir 40.322 euros por cada uno de los trabajadores, de los cuales, 30.608 (3.795.468 euros en total) fueron a los sueldos y salarios propiamente dichos, y el resto a cargas sociales.
Indemnización millonaria
Para muestra de la situación privilegiada de la Fundación, y al menos la mayoría de los empleados la tenemos en un despido y su indemnización. En 2010, tal y como afirman las cuentas de la Fundación se procedió al despido del trabajador J.A.C., por el que no se debió llegar a un acuerdo económico para su indemnización y se creó una provisión contable (se “guardó” el dinero y reflejo contablemente en el Balance) en espera de su utilización, que se hizo en el 2011 y que supuso un pago de 85.000 euros, más de 14 millones de las antiguas pesetas, y casi 2,5 veces más de la media de sueldo anual de la Fundación. Un claro ejemplo, de que no sabe de crisis, ni parece necesitar de la futura Ley de Mecenazgo para sobrevivir, para ello ya está el Estado.