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Más datos sobre la presunta red de trata de jugadores de futbol africanos en España

La Fundación Marcet intentó comprar un equipo en Irlanda para llevar allí a los jugadores africanos que tenía en España

Noviembre 9, 2010

Según las denuncias, a los jugadores africanos les retenían sus maletas y enseres y si perdían un partido se les castigaba ese día sin comer o sin cenar

Los futbolistas entrenaban a chicos pequeños, pero no recibían ni un solo emolumento

Las denuncias de los chicos se pondrán también, según se indica en ellas, en manos de la Justicia española


Como les informó el pasado lunes extraconfidencial.com, varios jóvenes africanos, futuros jugadores de fútbol, han denunciado la supuesta red de trata de deportistas africanos que se lleva presuntamente desde la Fundación Marcet, radicada en Barcelona, y cuyo director general es José Ignacio Marcet Bonet, hermano del que fuera jugador de la Selección Nacional Española, del Real Madrid, del F.C.Barcelona y del R.C.D.Espanyol, Javier Marcet, apodado “el maestro”.
Las denuncias que obran en poder de este periódicohablan de retiradas de pasaportes, de vivir hacinados en literas, de no poder ir al colegio, de no poder salir a la calle, de entrenar durante doce horas y de no haber jugado nunca con ningún club importante a pesar de que así se publicitaba en los anuncios de Internet, a través de los cuales se captaba a estos chicos en África y en otros lugares.
 
A los jugadores africanos les retenían sus maletas y enseres y, si perdían, un partido se les castigaba ese día sin comer o sin cenar. También los futbolistas africanos entrenaban a chicos pequeños, pero no recibían ni un solo emolumento. Uno de los intentos para situarlos fue intentar comprar un equipo de fútbol de la Segunda División irlandesa para que allí jugasen pagando también dinero. En una de las denuncias, firmada por Daniel Gutiérrez Morales, se dice que “me dijeron de ir a un curso en Irlanda por el que también tuvo que pagar aún más dinero, estuve 15 días en Irlanda, todo era ilusión, ganas, entrega (…) pasaba el tiempo y cada día que pasaba era un verdadero desafío, en vivir en una mentira constante, que a veces me hacía sentir sin ganas de jugar al fútbol
 
La pelota, en el tejado de la Justicia española
 
Las denuncias de los chicos se pondrán, según se indica, en manos de la Justicia española, como afirma el camerunés Djka Huges Douglas: “La denuncia a la Fundación Marcet en las personas de José Ignacio Marcet Bonet y Ricardo Mendoza, la llevaré a la Justicia Española por los maltratos físicos y psicológicos que he sufrido en el tiempo que duró mi estancia en la residencia, además de haberse quedado con mi documentación para impedirme viajar desde que llegué en septiembre, y dejarme en muchas ocasiones totalmente sólo sin nada que me protegiese, como cuando me mandaron de regreso a mi país sin dinero alguno y con un viaje de 24 horas en distintos aeropuertos de toda Europa”.
 
Otra denuncia indica que “empezamos a entrenar horas y horas sin pararnos, nos trataban como tontos pagando un dineral 26.000 euros. Entrenábamos desde las 5 de la mañana hasta las 7 corriendo por las calles, después en vez de estudiar con el ordenador por internet nos ponían a entrenar desde las 10 a las 12, y luego ellos mismos mentían a nuestros maestros diciendo que si habíamos estudiado cuando era mentira; por las tardes entrenábamos desde las 3 de la tarde hasta las 6, de lunes a viernes y si perdíamos un partido nos castigaban ese día sin comer o sin cenar”.
 
La denuncia, firmada por Daniel Gutiérrez Morales, asegura que “quiero denunciar que la Fundación hacía trampas en la Liga y ponía fotos con nombres diferentes a los jugadores para que pudieran jugar, además nos machacaban día a día entrenando 6 horas diarias sin ningún sentido, éramos auténticos perros con correa, donde obedecíamos siempre al dueño, vivíamos en una casa que era una verdadera cárcel, estábamos amotinados todos en habitaciones y a pesar de lo que nos cobraban no tenias derecho a nada, tenías que estar sometido a unas normas y a una forma de vivir inhumana”.
 
La interposición de estas denuncias debería hacer actuar de oficio al Ministerio Público.
 

Juan Luis Galiacho