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LA HERENCIA DEL EX RECTOR BERZOSA (IV)
En Somosaguas, una de las zonas más caras de Madrid

La Fundación General de la Universidad Complutense modificó sus estatutos para construir viviendas de lujo para sus empleados

Abril 5, 2011

La construcción de esta promoción de 384 viviendas, considerada como actividad accesoria, supuso en el 2008 el 48,5% del balance de la Fundación General de la Universidad Complutense

 
El precio de venta del metro cuadrado es entre tres y cuatro veces inferior al de mercado en esta zona


Hoy por fin se celebra la primera vuelta de las elecciones de la Universidad Complutense, en la que se debate entre la continuidad de un modelo de gestión que le ha llevado a una situación financiera extrema, a través de Carlos Andradas o el resto de los cinco candidatos que se presentan a las elecciones, y que tendrán que afrontar la difícil situación económica de la Universidad.
 
Tal es la situación, que a última hora, el propio Carlos Berzosa ha tenido que reconocer la crisis financiera de la UCM, eso sí, echando la culpa a la grave crisis internacional, en un discurso que ya suena mucho a todos los españoles.
 
Lo que no todos los ciudadanos saben, es que en el mandato de Berzosa se terminaron de construir una promoción de viviendas en terrenos de la Complutense en Somosaguas, una de las zonas más caras de Madrid y cuyo destino era los propios trabajadores de la Universidad.
 
Promoción de lujo, precios ínfimos
 
Las trescientas ochenta y cuatro viviendas de la promoción “Residencial de Somosaguas”, situadas en la carretera de Húmera frente al Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense, tienen prevista su entrega a mediados de este año, tras una larga espera para muchos adjudicatorios.
 
Esta promoción de viviendas ha sido desarrollada por la Fundación General de la Universidad Complutense, y están gestionadas por la empresa Madrid Gestión. Aunque la propia Cámara de Cuentas desconoce “la repercusión que la promoción inmobiliaria Somosaguas pueda tener en la situación económica, financiera y patrimonial de la FGUCM” al no haberse entregado las viviendas, se calcula que el coste total del suelo asciende a 35.2 millones de euros, mientras que el coste total de la promoción casi alcanza los 135 millones.
 
La promoción –divida en bloques de cuatro alturas- ofertó pisos de dos a cuatro dormitorios, la gran mayoría es de cuatro dormitorios y  el precio final para los “agraciados” oscilará entre 295.000 y 396.000 euros, casi una cuarta parte de lo que vale una vivienda en la zona, que no dista mucho de la lujosa urbanización “La Finca”, retiro de famosos y futbolistas de élite.
 
La nueva urbanización tendrá un sistema de seguridad por circuito cerrado de televisión y acceso centralizado al complejo, club social, piscina infantil y de adultos, tres pistas de tenis, cuatro de padel y una pista polivalente.
 
La demanda de esta “ganga” superó la oferta lo que obligo a que en 2001, cuatro años después de que se comprara el solar, se realizara un sorteo, y en 2009, un año después de obtener la licencia se celebrará un nuevo sorteo para las viviendas restantes.
 
Irregularidades y modificaciones estatutarias
 
Pero estas obras ha supuesto algo más que un “chollo” para unos pocos, también irregularidades para la Fundación General de la Universidad Complutense, empezando por el principio, el tener que modificar sus estatutos para poder realizarla.
 
Así, el objetivo de la FGUCM consistente en “la realización de programas efectivos de asistencia social a la comunidad universitaria” no estaba establecido en los Estatutos fundacionales. Antes del inicio de las promociones de vivienda a las que se ha dedicado la citada Fundación y con el fin de posibilitarlas, se procedió a la modificación de dichos Estatutos mediante la incorporación de este nuevo objetivo que, sin embargo, como destaca la Cámara de Cuentas “no resulta coherente con la misión de la Fundación, cuya finalidad primordial es cooperar en el cumplimiento de los fines de la UCM, contribuyendo a la mejora de sus prestaciones de transmisión de saberes, investigación y formación”.
 
Para intentar adecuar esta actividad a los fines fundacionales, se incluyeron las promociones inmobiliarias como actividades de interés social dirigidas a la comunidad universitaria. Sin embargo, el hecho de que la adjudicación de las viviendas se haya realizado también al propio personal de la Fundación, contraviene lo establecido en el objetivo, dado que este personal no puede considerarse integrante de la mencionada comunidad universitaria
 
Igualmente esta actividad se ha considerada como accesoria, pero en 2008, dada la significación económica que dicha operación tiene en el Balance del ejercicio fiscalizado, que se cifra en un 48,5% del total del activo, ponen de manifiesto que dicha actividad no ha tenido un carácter accesorio sino principal, lo cual no resulta coherente con los fines fundacionales de cooperar al cumplimiento de los objetivos de la UCM, contribuyendo para ello a la mejora de sus prestaciones de transmisión de saberes, investigación y formación.
 
Todo ello mientras Berzosa insiste y se vanagloria de como ha creado grupos de investigación o ha gastado dinero en infraestructuras cuando “nos han recortado las inversiones”. Mañana, es la comunidad de la Universidad Complutense quien tiene la llave de cambiar o seguir en la misma senda.