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Al ser legalmente una asociación, tampoco lo están en el Ministerio de Cultura

La Fundación Camilo José Cela no tiene inscritos sus estatutos en el Registro Mercantil

Febrero 18, 2010

A pesar de estar recurrida, la sentencia por la que el hijo del Nobel de Literatura reclama 5,2 millones de euros a Marina Castaño puede suponer un quebranto patrimonial difícil de asumir, tanto los 3,9 millones de euros que tienen que pagar sus sociedades como por los otros 1,18 millones que deberá pagar al hijo del escritor la “opaca” Fundación Camilo José Cela.

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Como ya informó extraconfidencial.com, la llamada “Fundación Camilo José Cela” está inscrita como asociación y por tanto no registrada como Fundación Cultural en el Ministerio de Cultura. A pesar de ello, informa de tener o por lo menos haber tenido como patrocinadores al extinto Ministerio de Cultura, Educación y Deportes (en la actualidad Educación y Cultura son dos Ministerios separados), Xunta, Diputaciones Gallegas, Universidad de Santiago, Universidad Camilo José Cela, Caixanova y la Fundación Caja Madrid.

Todo ello, a pesar de como informa el Registro Mercantil no se puede ni consultar sus estatutos, ya que “La fundación no consta inscrita”. ¿Cómo se rige entonces esta fundación?

Coto privado

El pasado año fue de nuevo convulso para la Fundación Camilo José Cela, y no fue el primero. En 2004 un sector de la familia de Cela, concretamente sus hermanos Juan Carlos, Jorge y Maruxa pidieron al entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga que intermediase para que Marina Castaño dejase de ser presidenta de la fundación, a favor del hijo del escritor Camilo José Cela Conde. Los firmantes alegaban irregularidades en la gestión, a lo que Marina Castaño negó, alegando “transparencia absoluta y que las cuentas está a disposición de quien quiera revisarlo”. A día de hoy las últimas cuentas presentadas son la de 2000 y ni sus estatutos están registrados.

El pasado año cerró con la dimisión de su director, cuatro despidos con juicios y readmisiones de por medio, incluido supuestamente el chofer de Castaño que pagaba su nómina la Fundación.

Los últimos datos publicados sobre la evolución de la Fundación Camilo José Cela no son nada buenos: la cantidad de visitantes se redujo de algo más de 15.000 en 2002 a tan sólo 3.000 en 2008 y los patrocinios han experimentado un considerable descenso. Además según antiguos trabajadores la plantilla está bajo mínimos (casi toda compuesta por guardas y becarios) y las supuestas actividades culturales cada vez más inexistentes. Por ejemplo el museo del ferrocarril, cierra los domingos, sólo se abre a demanda del público y los cursos de verano se han suprimido. Los investigadores que acuden al lugar son muy pocos y los estudiantes menos.  

¿Se atreverá Núñez Feijoo a lo que no hizo Fraga en 2004 y cortar el grifo millonario a la Fundación presidida por Castaño? Lo único que juega a favor de Marina Castaño es la lentitud de la justicia, pero aunque se tarde años, al final todo llega. Y es muy distinta una sociedad mercantil de una asociación subvencionada por las Administraciones Públicas.