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Un 73º Gran Premio de Mónaco con una actuación sorprendente de Carlos Sainz, el mejor español del Mundial

La fragilidad de su McLaren devora los que iban a ser los primeros puntos de Fernando Alonso

Mayo 24, 2015

El piloto asturiano sufre su peor temporada, incluso cuando con Minardi se estrenó en la F1. En Woking se muestran muy esperanzados con el avance en sus prestaciones pero, a tenor de que sufren continuas averías, parece que siguen con los test propios de una pretemporada que no parece acabar


Lo tiene muy asumido. Fernando Alonso no se mostró cariacontecido como Lewis Hamilton a pesar de su peor destino, sino que sonreía al final de una prueba en la que parecía destinado a alcanzar sus primeros puntos y tuvo que volverse a su casa de Dubai con los bolsillos vacíos. Sexta prueba y sexta decepción para el asturiano que fue víctima de averías de todo tipo, sanciones y un mal fario inmerecido a pesar de la mejora general del ritmo en su McLaren MP4/30.

Poco a poco su monoplaza va dando pasos en las mejoras hasta el punto de recortar a algo menos de la mitad en referencia a los de delante y con respecto al inicio de la temporada. En Woking se muestran muy esperanzados con el avance en sus prestaciones pero, a tenor de que sufren continuas averías, parece que siguen con los test propios de una pretemporada que no parece acabar. En los entrenamientos libres del jueves alcanzó la octava plaza, el mismo puesto que recabó su compañero Jenson Button en los libres del sábado. El problema llegó cuando, en plenos entrenamientos clasificatorios para dirimir su puesto en parrilla, su bólido decidió pararse completamente en plena recta y tuvo que ser abandonado en la Q2 justo enfrente de la Iglesia de Santa Devota (Mónaco), por avería eléctrica. Tras varias sanciones a otros pilotos, su puesto de salida en parrilla acabó siendo el trece, algo que poca gracia tuvo que hacerle conociendo lo supersticioso que es.

Un incidente sancionado del que salió indemne

La carrera arrancó normalmente y sin incidentes en la salida, pero en la bajada por Mirabeau hacia la cerrada curva de Loews, se tocó con Hulkenberg en un lugar en el que malamente entrarían los dos coches en paralelo. Alonso conducía por el interior, golpeó al de Force India y envió su monoplaza contra las protecciones. El germano pudo continuar -de hecho acabó decimoprimero-, pero los desperfectos en su vehículo le obligaron a realizar una parada no programada y sustituir el alerón delantero. Los comisarios deportivos tomaron cartas en el asunto y determinaron que el asturiano tendría que pagar por su acción, que aunque involuntaria, produjo un perjuicio a otro participante. El castigo fueron los cinco segundos que inactividad que tuvo que “abonar” en su primera parada en boxes.

De manera bastante sorprendente para los espectadores no advertidos, sus mecánicos se quedaron inmóviles a su llegada durante y, como si se hubiera disparado un video en pausa, adquirieron de repente la actividad propia de una operación normal de cambio de neumáticos; era en pago por el castigo. Afortunadamente no le hizo perder tiempo e igual que entró a boxes noveno, noveno salió. Al final de la prueba, un incidente similar y justo en el mismo sitio fue protagonizado por Ricciardo y Raikkonen y se saldó sin sanción alguna porque no hubo daños. Alonso no pagó por su acción, sino por las consecuencias de ella.

Peor que cuando comenzó con Minardi en la F1

El final de su carrera le llegó cuando viajaba en la zona de puntos, justo en la jornada en que alcanzaría los primeros de la que esta siendo su peor temporada en este aspecto desde que ingresó en la Fórmula 1. La caja de cambios de su MP4/30 empezó a enviar señales preocupantes y desde boxes le conminaron a que abandonara allí mismo so pena de que sufriera algún daño mayor. Las cajas de cambios de los F1 están sometidas a un riguroso reglamento que obliga a utilizar una cada cinco carreras. En Mónaco se realizan 39 cambios de marcha en cada giro, más de 3.000 durante todo la prueba, y se conoce que la de Alonso no soportó el esfuerzo. El piloto de McLaren tampoco pudo ver la meta de esta carrera.

En su primera temporada en la Fórmula 1, Alonso llevaba acumulados un decimosegundo puesto y dos decimoterceros tras la sexta prueba a bordo de su Minardi; tres acabadas de cinco disputadas. Este 2015 el bicampeón sólo lleva acabadas dos, con un decimoprimer puesto, y un decimosegundo, en un equipo muy superior y con muchos más medios. No para ahí la cosa, porque a punto estuvo de ser peor aún. Su monoplaza fue izado y apartado de la trayectoria de la carrera y Max Verstappen, en un intento de dejar atrás a Romain Grosjean, sufrió un aparatoso accidente en la curva de Santa Devota. El golpe fue de tal calibre que dejó completamente destrozadas las protecciones y si no, llega a ser por la resistencia de las mismas, por poco no se estrella contra el abandonado McLaren que dio un bote tras el impacto del Toro Rosso.

Lewis Hamilton, tercero por un error estratégico de Mercedes

La prueba fue ganada contra todo pronóstico por el vecino del principado Nico Rosberg. Su compañero Lewis Hamilton consiguió la pole y lideró casi toda la prueba pero un error de estrategia de su formación le condenó a ser tercero. Rosberg vence en su ciudad por tercera ocasión consecutiva, algo que le pone a la altura de Graham Hill, Alain Prost y Ayrton Senna.

El 73º Gran Premio de Mónaco fue casi mejor en el plano emocional que en el deportivo. Fernando Alonso debería estar negro por estar como está y sin embargo parecía tranquilo, casi relajado, ante su evidentemente dolorosa situación. Tiene asumido que este año no va a luchar por ningún Mundial, no va a ganar carreras, mira desde lejos el pódium y pone directamente sus miras en 2016. Este año para su equipo no va a ser más que una larga pretemporada con visión de futuro; un año de transición sin más.

No se puede negar el triunfo al que cruzó primero la meta, aunque en realidad la victoria se la merecía su compañero Lewis Hamilton. En los libros de historia quedará reflejado lo primero, Rosberg no hizo la pole, no fue más rápido y no se ganó su trofeo sobre el asfalto. Aunque lo celebrase por todo lo alto, y desde aquí nuestra enhorabuena, su felicidad no podía ser completa… Lewis estaba que mordía y con razón. A diez giros del final se produjo el error estratégico de su equipo y, tras volver a pista, se subía por las paredes en el afán, inútil, de adelantar al menos a un Sebastian Vettel que acabó segundo. Tras cruzar la meta surcó lentamente la pista en la vuelta de honor, incluso paró sin motivo aparente y muchos piensan que fue para “departir” por radio con su equipo. Llegó al pódium con cara muy larga, aunque estuvo correctísimo ante el micrófono de Martin Brundle. “Somos un equipo, ganamos y perdemos juntos. Ya hablaremos de esto en privado”, fue su respuesta.

Elegante y educado a pesar del calentón que lo envenenaba por dentro, porque aunque mereciera ganar la carrera, estaba tercero. Lo que no se vio en pantalla fue la alegría de los Red Bull que acabaron cuarto y quintos, la de Checo Pérez, séptimo, su mejor actuación en lo que va de año, y la del sorprendente Carlos Sainz, el mejor español del Mundial, que asumió un castigo por un error reglamentario tonto que le envió al fondo de la parrilla el sábado con salida desde boxes y, sin embargo, llegó a la zona de puntos en carrera. Muy bien el madrileño, el llamado a darnos alegrías esta temporada. El tercer español, Roberto Merhi, con un coche muy inferior, acabó si poder hacer más que dejar a su compañero Will Stevens, al que nos tiene acostumbrados a dominar. Siguiente parada: Canadá.                                                                             

José M. Zapico
@VirutasF1