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Mientras en la Costa del Sol toda la gran sociedad marbellí se daba cita el sábado pasado para la gran boda del año, la de Olivia de Borbón, hija del duque de Sevilla y de la original condesa Beatriz von Hardenberg, con el empresario Julián Porras

La fractura en la sociedad civil catalana llega a las clases altas, entre ellos los nobles Mercedes y Lorenzo Milá: miedo y desasosiego en la burguesía clásica y la vieja nobleza local

Octubre 6, 2014

Entre los desencantados, los hermanos Mercedes y Lorenzo Milá Mencos, hijos del difunto conde de Montseny (título que Mercedes prefirió no reclamar para sí a pesar de ser la primogénita), nietos del marqués del Amparo (vieja nobleza navarra), y parientes de varias de esas grandes familias que históricamente detentaron el poder en Cataluña
La deriva soberanista genera enorme incertidumbre en esa gran aristocracia catalana compuesta por las viejas familias de la burguesía histórica (los Milá, los Bertran, o los Arnús), la vieja nobleza local (los Sentmenat o los Moxó), y las nuevas fortunas (los Carulla)
Algunos, como el conde de Sert, casado con Mar Arnús Urruela (de notable prosapia alto burguesa), y el duque de Santángelo, propietario de un castillo y de tierras de frutales en la provincia de Lérida, se alinean de forma clara con las posturas contrarias al soberanismo
Otros, sin embargo, apoyan sin ambages el soberanismo por la vía más explícita como es el caso de la multimillonaria familia Carulla, propietarios de la décima fortuna de España a través del poderoso grupo Agroalimen (más de 1.000 millones de euros en empresas como Gallina Blanca, Affinity, FresCo, Pans & Company y Cavas Montferrant)


Miedo y desasosiego son palabras que se escuchan cada vez con mayor frecuencia en lo que hasta ahora han sido los cenáculos clásicos (el Club de Polo, el Club de Tenis, el Círculo Ecuestre, el Círculo del Liceo), de esa gran aristocracia catalana compuesta por las viejas familias de la burguesía histórica (los Milá, los Bertran, o los Arnús), la vieja nobleza local (los Sentmenat o los Moxó), y las nuevas fortunas (los Carulla), pues la deriva soberanista genera enorme incertidumbre y ya ha provocado una grave fractura en el seno de una sociedad hasta ahora tranquila, fuertemente pactista, unida por intereses comunes y favorable a un catalanismo moderado y más enfocado en la cultura. Familias, algunas de ellas, con miembros sobradamente conocidos del gran público como los hermanos Mercedes y Lorenzo Milá Mencos, hijos del difunto conde de Montseny (título que Mercedes prefirió no reclamar para sí a pesar de ser la primogénita), nietos del marqués del Amparo (vieja nobleza navarra), y parientes de varias de esas grandes familias que históricamente detentaron el poder en Cataluña. Ella presentadora estrella de Tele5 y él corresponsal en Roma de RTVE.

No se dan nombres, pues se habla poco y con prudencia, pero en petit comité son muchos los que aventan su enorme preocupación afirmando “si yo no lo tuviese todo aquí, lo vendería todo y me iría fuera”, “hay mucha gente que se irá de Barcelona si las cosas van a peor”, o “prefiero no viajar el día 9 de noviembre para estar aquí y ver lo que pasa”. Algunos poseen fincas importantes en ayuntamientos claramente secesionistas, otros temen por el futuro de la industria y de las empresas, y quienes poseen tierras de las que extraen sus rentas temen una posible salida de la Comunidad Europea que ponga fin a las ayudas al campo porque, como nos declara alguien, “aunque aquí se habla de sentimientos, la vida tiene mucho que ver con el bolsillo”.

Una mayoría silenciosa, salvo honrosas excepciones

Pero allí donde antes se expresaban las opiniones con libertad ahora una mayoría silenciosa prefiere mantenerse quieta y expectante, aunque las disensiones de opinión dentro del circuito social habitual o incluso en el seno de algunas familias ya son manifiestas. Algunos como Francisco de Sert y Welsch, conde de Sert y casado con Mar Arnús Urruela (de notable prosapia alto burguesa), se alinean de forma clara con las posturas contrarias al soberanismo pues él es uno de los principales promotores de la Societat Civil Catalana. Otros, como el duque de Santángelo, propietario de un castillo y de tierras de frutales en la provincia de Lérida, no vacilan a la hora de apoyar una necesaria permanencia en España pues incluso su hijo Baltasar de Casanova-Cárdenas y Habsburgo-Lorena es uno de los importantes en las filas de Ciutadans.

Otros, sin embargo, apoyan sin ambages el soberanismo por la vía más explícita como es el caso de la multimillonaria familia Carulla, propietarios de la décima fortuna de España a través del poderoso grupo Agroalimen (más de 1.000 millones de euros en empresas como Gallina Blanca, Affinity, FresCo, Pans & Company y Cavas Montferrant). Una familia representada por los hermanos Lluis, Mariona, Montserrat, Artur, Aurelia y Jordi Carulla Font, que convive bien con los intereses del soberanismo estando al cargo de instituciones tan emblemáticas como el Orfeó Catalá y el Palau de la Música Catalana que Mariona Carulla preside desde la infausta salida de Millet. Ellos son, además, unos de los grandes financiadores del periódico independentista ARA(“Ahora”), aunque todos los hermanos han sido acusados de fraude fiscal (habrían simulado una compraventa de acciones entre sociedades del mismo grupo por valor de 61 millones de euros con el objetivo de no tributar), en un proceso que consiguió quedar sobreseído en octubre de 2013 y en el que algunos ven muy serias irregularidades.

Y en Marbella, la boda del año: la de Olivia de Borbón con Julián Porras

Y mientras en Cataluña la tensión se instala y el patio continúa muy revuelto, en la Costa del Sol toda la gran sociedad marbellí se daba cita el sábado pasado para la gran boda del año: la de Olivia de Borbón, hija del duque de Sevilla y de la original condesa Beatriz von Hardenberg, con el empresario Julián Porras. Un enlace de dos días de celebraciones que comenzó con una noche de gran fiesta el viernes para todos los importantes invitados llegados desde Alemania (príncipes de Fürstenberg, condes de Hardenberg, condes de Schönburg-Glauchau, y un largo etcétera), y siguió el sábado con una ceremonia religiosa de carácter íntimo seguida de banquete de bodas en el lujoso Hotel Villapadierna en presencia de famosos como Eugenia Silva y su pareja Alfonso de Borbón, primo hermano de la novia, Cary Lapique, los duques de Terranova, y grandes de la Marbella de siempre como el conde Rudi de Schönburg-Glauchau y su esposa la princesa María Luisa de Prusia, prima de la reina doña Sofía que es estos días ha recibido en Alemania un nuevo premio, el “Steiger 2014 a la solidaridad”, por su gran compromiso en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer.

Ricardo Mateos