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La tributación de los derechos de imagen de los jugadores en juego

La foto de la vergüenza de la huelga de los futbolistas: la primera línea que “escolta” al presidente de la AFE gana 77,3 millones de euros brutos al año

Mayo 11, 2015

Su presidente, Luis Rubiales, lleva meses buscando la excusa para perpetrar una huelga, que en realidad sólo intenta que los jugadores sean unos privilegiados ante Hacienda. La ha encontrado con el  Real Decreto que regulará los derechos de retransmisión del fútbol, que irónicamente mejora la situación de jugadores y clubes modestos, pero recorta poder al gran muñidor del fútbol español, Ángel María Villar

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Las cartas están sobre la mesa y parece que el órdago de los futbolistas españoles encabezado por su presidente, Luis Rubiales, no ha amilanado a los clubes, liderados por Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Tras una reunión mantenida este lunes con los presidentes de los clubes de españoles, Tebas lo ha dejado claro en la rueda de prensa posterior: “Manifestamos el apoyo al Real Decreto Ley. Supondrá un beneficio a todos los clubes de fútbol y aficionados. Tiene beneficios y no es cierto que los jugadores pierdan ningún derecho. Están mal informados. Hemos ratificado con los presidentes la nulidad de lo aprobado por la AFE y denunciado la huelga ilegal que se quiere hacer“.

En este entorno, la única salida “digna” a la situación provocada por el sindicato de Rubiales –Asociación de Futbolistas Españoles (AFE)-, es que la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional suspenda la huelga. Para ello ha convocado a la Asociación de Futbolistas Españoles y la Liga de Fútbol Profesional a una vista el próximo miércoles a las 10.30 para decidir si la huelga sigue adelante. La LFP ha pedido la suspensión cautelar de la huelga convocada por la AFE, para que se puedan disputar las dos últimas jornadas cruciales de la Liga. Esta suspensión cautelar rompería la estrategia de los jugadores que han escogido el momento que puede hacer más daño.

La foto de unos privilegiados

Javier Tebas definió la imagen de Luis Rubiales con algunos futbolistas en la rueda de prensa de la convocatoria del paro como “la foto de AFE parecía de Herri Batasuna o Bildu, todos sentados detrás de Rubiales”. Más allá de estas consideraciones polémicas, lo que en verdad reflejaba esa imagen era la de reunión de un grupo de privilegiados. Tan sólo hay que hacer un pequeño cálculo -sin tener en cuenta otros ingresos que perciben por contratos publicitarios-, de los salarios de los principales representantes de los futbolistas. Detrás del presidente de la AFE estaba Iker Casillas, con un sueldo bruto de 14 millones de euros; Sergio Ramos, 11,4 millones de euros brutos; Andrés Iniesta, 18 millones de euros; Xavi Hernández, 13 millones de euros; Gerard Pique, 10 millones de euros; Juanfran, 5,6 millones; Gabi, 4,1 millones; Dani Parejo, 1,2 millones de euros. En total, 8 jugadores y 77,3 millones de euros brutos al año.

Ninguno de ellos tiene peligro de dejar de percibir su sueldo este mes. Pero hablan de imponer una “solidaridad” con los ingresos que perciben sus empresas en un reparto de los derechos del fútbol que de por si va a ser mucho más equitativo. Imagínense un trabajador de una empresa imponiendo a su director que tiene que negociar con otras empresas u organizaciones. Eso quieren los jugadores. ¿Por qué creen tener potestad para realizar exigencias en este reparto? ¿Por qué no donan parte de sus ganancias a los futbolistas de categorías inferiores que tanto dicen defender? No hay que olvidar que con el nuevo reparto se destina un 0,5% de los ingresos (unos 7 millones de euros al año), a la AFE y otros sindicatos, una cantidad para nada desdeñable. Pero es que en realidad, las razones del paro son otras.

Todo por Hacienda

Luis Rubiales lleva mucho tiempo buscando una excusa para plantear este nuevo jaque al Gobierno de Mariano Rajoy, poniendo en medio a la LFP. La razón única y exclusiva es la fiscalidad de los ingresos de los futbolistas que en muchos casos han tenido que regularizar de forma millonaria sus cuentas con Hacienda.  

Hasta ahora buena parte de los jugadores tributaban sus derechos de imagen por la llamada regla del 85-15. Por ella, un 85% de sus ingresos se pagaban al tipo máximo -hasta este año podía llegar a un 56% según la Comunidad Autónoma de residencia-, y el resto, un 15%, por sus sociedades de derechos de imagen a un tipo efectivo muy inferior: el 25%. Pero para el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y la Agencia Tributaria esto no es así. Todos los ingresos son personales y por tanto en su totalidad deben tributar al tipo máximo. El resultado: muchos jugadores -entre ellos Iker Casillas-, se han visto obligados a regularizar su situación con Hacienda. Plantear una huelga por un motivo tan políticamente incorrecto, es bastante indefendible y había que buscar otra razón. Rubiales tenía que encontrar otra motivación y Ángel María Villar se la ha puesto en bandeja en su enfrentamiento contra Tebas (LFP), y Cardenal (presidente del Consejo Superior de Deportes).

Tensar demasiado la cuerda

El horizonte se contempla complicado para los futbolistas con el tiempo jugando en su contra si no se consigue una salida digna que desconvoque la huelga o lo haga la Audiencia Nacional. Por un lado, es difícil defender las razones teóricas de la misma. Rubiales lo sabe y sigue la táctica del avestruz, saliendo por la puerta de atrás de las reuniones y no atendiendo preguntas. Se ha buscado un momento en el que el “chantaje” sea más eficaz, quedando dos semanas para finalizar la Liga y en plena campaña electoral de Autonómicas y Municipales. Pero si la otra parte no se amilana, el tiro puede salir por la culata.

Una parte de la tensión vivida en el Santiago Bernabéu el pasado sábado y parte de los gritos contra su capitán, Iker Casillas, una de las caras visibles de la huelga y de los problemas con Hacienda vinieron derivados o aumentaron por esta convocatoria de paro. Frases dirigidas desde el Fondo Sur como “pesetero”, “vete de huelga” o “¿Ya estás en huelga?”, solo denotan que desde luego esta medida no gusta ni la comprende la afición, y eso que aun no se ha llevado a término la huelga.

Rubiales quiere hacer méritos para heredar el cargo de presidente de la Real Federación Española de Fútbol de Ángel María Villar y que los futbolistas sean unos privilegiados ante Hacienda y parece querer hacerlo sin importarle las consecuencias. Todo con la prepotencia de los bolsillos tan llenos. Así, Luis Rubiales puede afirmar sin miedo que “nos sentimos fuertes”. Pero está jugando con fuego y esta aparente fortaleza puede costarle incomprensión y animadversión por parte de los aficionados, que son los que sostienen su envidiable situación.