Menú Portada

A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

La Fórmula 1 y los equipos quieren ampliar el calendario con más carreras, pero llegarán nuevos problemas

Junio 6, 2017
trabajadores f1

Liberty Media quiere poner patas arriba la Fórmula 1 y con pequeños pasos están ya haciéndolo. Los nuevos propietarios de la F1 están removiendo los cimientos de la élite mundial de la velocidad con mano firme en guante de terciopelo. Están cambiando su imagen con una mayor apertura para los aficionados, una gestión distinta de la categoría inferior Fórmula 2, los circuitos reciben más espacio para enfocar su negocio, y se perciben cambios futuros en el reparto del dinero. Una de sus propuestas más novedosas es la de modificar el calendario con la ampliación del mismo estas adiciones, en un deporte tan complejo como este, acarreará nuevos problemas. En principio parece un negocio redondo: a mayor número de carreras, mayor espacio mediático y exposición de los patrocinadores, y por otra parte más amplitud en el cobro de emolumentos por parte de las escuderías en función de recaudar más dinero por parte de los circuitos.

Situación complicada desde el punto de vista humano

Más carreras es a priori mejor, pero conduce a una situación complicada desde el punto de vista humano. Para recortar gastos las escuderías armaron un esotérico entramado de telecomunicaciones. Gran parte del personal en activo durante una carrera se queda en las factorías conectados en tiempo real por fibra óptica con las pistas. A pesar de ello de manera efectiva un grupo de sesenta personas por cada bando viaja a cada carrera y tienen contacto directo con los coches, y unos cuarenta más, suelen desplazarse para cuestiones auxiliares, administrativas, logísticas, relaciones públicas y prensa, unos cien en total.

Esa cuadrilla, en especial su sección técnica, es un selecto grupo elegido cuidadosamente de entre los varios centenares de mecánicos e ingenieros contratados por cada escudería. Desde que salen de la factoría cada formación se esfuerza en hacerles sentir la fuerza del grupo. Viajan en bloque, muchas veces vestidos con los colores oficiales y para el que tienen un protocolo, con maletas exclusivas e iguales, duermen y comen juntos, y acaban pareciendo casi más un ejército que un grupo de brillantes profesionales. Hasta aquí ningún problema, pero cuando se suman las horas de vuelo, las estancias en hoteles a miles de kilómetros de casa, y las ausencias en momentos importantes se explica el altísimo índice de separaciones y divorcios en esta pequeña comunidad. De forma promedia y con las actuales veinte carreras al año, cada uno de estos trabajadores pasa alrededor de ciento sesenta días fuera de casa, ciento ochenta si acude a los tests de pretemporada e incluso doscientos si además realiza roadshows, espectáculos de marca o tiene que viajar a destinos técnicos lejanos de su base. Si el calendario actual se amplía esto acabará minando la moral y el bienestar de gente que necesitan estar de forma permanente motivados, alerta, y con su mente activa en busca de soluciones originales a problemas imposibles.

Límites a los excesos de horarios

Hace unos años las autoridades europeas obligaron a los organizadores a poner coto a los excesos horarios con respecto a las interminables jornadas de trabajo en los circuitos. En caso de avería, desajustes graves o el llegar fuera de plazo con desarrollos de última hora con frecuencia los mecánicos apenas se echaban un par de horas, incluso en los boxes, lo que contravenía cualquier tipo de legislación laboral. Los equipos fueron obligados a abandonar cualquier trabajo a partir de determinadas horas y los componentes se marchaban de forma reglamentada a los hoteles con la caída del sol. Sólo, y bajo condiciones excepcionales, son permitidos saltarse esta limitación cuatro veces por temporada. Si sufren una avería grave de compleja resolución o tras un accidente que deje los monoplazas con daños severos puede trabajar en ellos en ese número de ocasiones. A pesar de ello son continuas las quejas y pesares de los integrantes de las llamadas “race crew/equipos de carreras” ante lo intenso de la temporada. Si el número de pruebas crece muchos de ellos tendrán que salir de forma temporal del núcleo duro so pena de sobrepasar todo límite legal o racional de trabajo. Esto conllevaría a que nuevos técnicos entrasen de forma temporal en un cuerpo muy compacto, o aún más allá, que las escuderías se planteasen crear dos estructuras paralelas.

Hasta veinticinco posibles carreras

Liberty Media baraja un futuro de hasta veinticinco posibles carreras al año a imagen y semejanza de las casi treinta y cinco de la Nascar norteamericana. El problema es que son dimensiones muy distintas; la categoría de bólidos yankee por excelencia se disputa sólo en territorio estadounidense y no se enfrenta a la dificultad de tener que rodar alrededor del planeta. De entrada, la Fórmula 1 irá a veintiuna pruebas en 2018; a pesar de la marcha de Malasia del calendario, vuelven los Grandes Premios de Francia y Alemania, en un intento de recuperar terreno en el núcleo de audiencia de toda la vida, Europa. Los siguientes que se pueden unir serían más eventos en EEUU, algún país asiático, la vuelta de Turquía, y Liberty tantea a diversos países latinoamericanos con la idea final de crear tres calendarios conjuntos temporalmente divididos en fases: Europa, Asia y América, y con ello aportar cierto sentido geográfico a logístico, viajes y vaivenes de unos y otros.

En cualquier caso, si el negocio mejora acabarán haciéndolo, pero tendrán que sopesar, vigilar y revisar el eslabón más débil del deporte: el factor humano. Sin las personas, sin contar con ellas, no funcionará.

José M. Zapico

@VirutasF1