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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

La Fórmula 1 que viene el año próximo va a traer varias sorpresas y una es el avance de Red Bull

Diciembre 28, 2016
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En la Fórmula 1 van a pasar cosas muy interesantes el año próximo. Adivinar el futuro es terriblemente complicado, la sorpresa siempre puede saltar, y prueba de ello ha sido todo lo desencadenado por la repentina marcha del recién estrenado campeón Nico Rosberg. A pesar de ello hay una pista tecnológica que seguir para la que algunos equipos están mejor preparados que otros, y resulta fascinante calcular las posibilidades de todos ellos cuando hay un cambio reglamentario de orden mayor. El año que viene la categoría va a ser otra muy distinta a la vista la temporada pretérita: ruedas más grandes, a la delantera más ancha, trasera más baja, coches más voluminosos, más pesados, y con un comportamiento diferente que ofrecerán unas carreras distintas, con estrategias aún por determinar y en base a unas prestaciones diferentes. La era de la fuerza bruta impuesta por motores híbridos que rozan los 1000 caballos de potencia parece llegar a su fin y se recuperan los coches con más peso específico en el plano aerodinámico, y más complejos de conducir, más exigentes con el esfuerzo físico de los pilotos, y que irán mucho más al límite en las curvas con mayores fuerzas que soportar.

Todos estos cambios parecen destinados a arrebatar, por una parte, el reinado a Mercedes cediendo más capacidad a que los equipos más pequeños e imaginativos puedan desarrollarse con independencia del propulsor que lleven en sus monoplazas. Desde que llegaron los motores híbridos, nadie con uno que no sea Mercedes ha sido vagamente capaz de pelear en igualdad de condiciones contra los bólidos de Lewis Hamilton y Nico Rosberg. En muy contadas ocasiones un Ferrari o un Red Bull les ha arrebatado victorias, pero casi siempre ha sido más por demérito de los Mercedes que por acierto de los contendientes.

La teórica ventaja de Red Bull

Son precisamente los austriacos de azul los que, en principio, y antes de ver los coches, parten con cierta ventaja por cuatro razones. Una, su pareja de pilotos ha realizado una temporada extraordinaria en 2016 y sus actuaciones han dejado muy buen sabor de boca. Han hablado poco, han trabajado mucho, y han llevado trofeos a Milton-Keynes. Hay quien tilda a Daniel Ricciardo de mejor piloto del año, y Max Verstappen sigue batiendo records de precocidad al tiempo que hace gala de la actitud propia de los campeones; discutida en las formas, pero la pauta se cumple con una ambición y agresividad en pista desatada. La segunda pata en la que se basa su seguro éxito en 2017 es que la nueva reglamentación está basada en la propuesta de sus ingenieros. El Grupo de Trabajo de la Fórmula 1 aceptó la propuesta de sus diseñadores como la mejor, y apenas fue modificada en pequeña medida con detalles menores elevados por McLaren. Si Red Bull propuso las reglas, seguro que no fueron las menos convenientes a sus intereses y posibilidades. La tercera es que la asignatura que mejor maneja Red Bull es precisamente la aerodinámica.

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Cuando en 2005 compraron a precio de derribo lo que fue el equipo Jaguar se dieron cuenta de algo impensable: no tenían túnel de viento. Red Bull se hizo con uno, vecino, justo el mismo en el que se había diseñado el Concorde y lo actualizó. De él salieron los imbatibles RB que resultaron inalcanzables desde 2010 y hasta 2013. El cuarto elemento de juicio para prever un crecimiento exponencial de Red Bull es que el motor Renault que usan, rebautizado como Tag-Heuer por cuestiones contractuales, ha acabado siendo sumamente eficaz en este final de temporada. Los técnicos galos dijeron que ciertamente el estreno de sus motores fue realmente malo -aunque no tan desastroso como el de Honda– pero poco a poco su saber hacer lo está equiparando con el de Mercedes. Si éste último ha seguido creciendo, es muy posible que comience a alcanzar sus límites físicos mientras que el Renault tiene campo de expansión, especialmente con la liberación de su desarrollo durante la temporada y un diseño renovado con conceptos novedosos. Si en principio es posible que sufra problemas de juventud, con casi toda seguridad y tras acumular tres años de experiencia con una idea original fallida, den un sólido paso adelante.

El papel de Ferrari

Los únicos que tienen mimbres para poder levantar la voz en pista son Ferrari, pero los antecedentes no hacen pensar en ellos con optimismo. En su tercera temporada con el binomio Vettel-Raikkonen, las victorias se resisten, el germano parece poco feliz en Maranello como líder del equipo rojo, y tradicionalmente los cambios le suelen sentar mal a los italianos. Fallaron en 2009 con el advenimiento del difusor de doble plano, volvieron a quedar atrás con los escapes sopladores, no les fue bien con la esperada llegada de los motores híbridos, y con la vuelta de la aerodinámica como eje vertebrador de la anatomía de la velocidad, pocos esperan que sean capaces a corto plazo de volver a dar puñetazos sobre la mesa. A todo ello se les suma otro problema aún mayor. El inesperado fallecimiento a mediados de año de la esposa de James Allison, cabeza pensante y diseñador de sus coches, provocó la salida del técnico de la escudería y dejó el proyecto más complejo de las últimas décadas a medias. Esto ha sido un enorme revés a los de rojo, y la sospecha general es que les va a costar caro el año que viene. Sin el mejor motor, con un dúo del que se ha puesto en duda en Italia pero que hace lo que puede, con un proyecto descabezado y con una dirección discutida, no van a empezar con el mejor pie en un año complejo.

El resto harán lo que puedan y con tanta revolución técnica saldrán a relucir sus capacidades financieras y quien empezase antes con su proyecto se llevará premios al inicio de la temporada. El que haya encontrado huecos en el reglamento para innovar o introducir alguna solución alternativa y radical tendrá alguna oportunidad, y esos serán los únicos que puedan romper el orden establecido. En cualquier caso, será un año que abra la posibilidad a que vuelva la igualdad, o al menos a que la hegemonía de Mercedes quede en el recuerdo con unos contendientes algo más cerca. Hubo un tiempo en que Red Bull arrasó al resto, pero fueron temporadas en las que había algo de alternancia, de capacidad de sorpresa, de agujeros por los que colarse en pos del pódium. Es muy posible que esto vuelva este año, y más aún el siguiente. Muere una época y nace otra, porque la Fórmula 1 es un animal que se reproduce cada año y este va a traer a hijos que van a crecer de forma más pareja.

José M. Zapico

@virutasf1