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La Fórmula 1 no sólo quiere que vea correr a Fernando Alonso y Lewis Hamilton sino que compita contra ellos desde casa

Enero 10, 2017
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La Fórmula 1 está a punto de dar un paso más en su evolución, y con la llegada de los nuevos propietarios y el avance de las tecnologías, va a dar una vuelta de tuerca en su historia. Hasta ahora hemos visto evolucionar en pista a vehículos con tecnologías aerospaciales y prestaciones de infarto, pero en breve podremos correr contra ellos en directo. La Ley de Moore ha acabado alcanzado a la Fórmula 1 de manera inevitable tal y como está alcanzando al resto del planeta. El cofundador de la compañía Intel predijo en 1965 que la potencia de los procesadores informáticos se duplicaría cada 18 meses, y desde entonces ha sido así. Esto ha llevado a la absoluta digitalización de la sociedad en todos y cada uno de sus aspectos, y el deporte es uno muy importante. Otro que ha avanzado muy por encima de lo soñado han sido los videojuegos, y entre los más populares siempre se encuentran los simuladores de coches, con una pléyade de accesorios que hacen de la experiencia algo cada vez más cercano a la realidad. Este ecosistema ha impulsado los llamados eSports, o deportes digitales, basados en las confrontaciones virtuales entre participantes que bien pueden estar separados por miles de kilómetros a pesar de compartir una misma pantalla.

Carrera del millón de dólares

Este fin de semana, y auspiciada por la competición real Fórmula E, se ha disputado en Las Vegas la llamada “Carrera del millón de dólares”. En ella participaron una veintena de pilotos entre los que se encontraban varios de los que disputan la categoría real sobre el asfalto. La realización del evento dejo insatisfechos a muchos de los que la vieron, y el resultado se desvirtuó debido a problemas de software en el sistema que beneficiaron al primero que cruzó la meta, algo que fue corregido dos horas más tarde y desposeído de su victoria para pasar a ser tercero. A pesar de todo, a nivel de usuarios y aficionados la prueba puede tildarse sin duda de un éxito. Del evento se pueden extraer varias conclusiones. La primera es que a nivel popular y promocional es algo que crece y crece sin parar. Si la industria del videojuego ya supera, y de largo, a la audiovisual en facturación esto va a ir a más y se va a introducir aún más en el imaginario público. El que gane este tipo de torneo acabará siendo una celebridad como cantantes, actores o incluso sus homónimos de las carreras reales porque ya está empezando a ocurrir. La segunda es que un piloto virtual puede vencer a un piloto real si se dan las circunstancias adecuadas.

De hecho, el mejor clasificado en este juego como piloto del mundo real fue Felix Rosenqvist, segundo clasificado, mientras que otros como José María “Pechito” López o Nelson Piquet Jr. acabaron superados por varios chicos “de la Playstation”. Jugarse la vida sobre el asfalto puede empezar a perder valor y bascular hacia los que lo hacen sentados en casa. El tercer elemento de juicio que hace abrir los ojos es que el vencedor se llevó a su casa 200.000 dólares como premio, lo que equivale al sueldo promediado que se lleva uno de los pilotos de la competición real en toda una temporada.

El papel de Liberty Media

Esta es la parte real: la del dinero. La compañía que está detrás de todo no son las de los videojuegos sino Liberty Media, copropietaria de la Fórmula E y de la porción accionarial más grande de la Fórmula 1. Los de las carreras se han dado cuenta de que hay dinero a ganar en base a videojuegos, eventos, retransmisiones, etc en un mercado que no para de expandirse y no quieren dejar escapar esta oportunidad de negocio. Desde hace más de dos décadas los contratos de pilotos, equipos y patrocinadores con la F1 regulan los derechos en los videojuegos y el futuro no es otro que gracias a la velocidad en las redes de telecomunicaciones ambos pilotajes acaben confrontados en tiempo real, la tecnología ya existe.

La compañía hindú Tata Communications posee una red de fibra óptica que cubre virtualmente el mundo entero y garantiza que los datos de las escuderías de Fórmula 1 aparezcan de manera instantánea en sus sedes británicas. Esto ocurre sin retraso apreciable tal y como les llegan los datos de sus monoplazas a boxes, ya estén corriendo en Malasia, Inglaterra o Brasil. De ahí que muchos de estos datos, que ya se comparten a través de la aplicación de la F1 en dispositivos móviles, acaben “inyectados” en una consola de videojuego para virtual izar el mundo real depende tan solo de decisiones de orden empresarial, políticas comerciales y un poco de tiempo… pero no mucho. Carreras reales, videojuegos, participación global, virtualidad y deportes electrónicos convergerán en breve y este fin de semana en Las Vegas no se han plantado sus bases, sino que se ha dado un paso más hacia algo inevitable. ¿Cuál ha sido uno de los regalos estrella de estas navidades? Las gafas de realidad virtual, otro paso más. En estas rebajas desde un puñado de euros. Lo dicho, inevitable.

José M. Zapico

@VirutasF1