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La Fórmula 1 echa el cierre sin sorpresas. Los equipos se confían a la revolución técnica que llega para batir a Vettel

Noviembre 24, 2013

Para Sebastian Vettel van a tener que inventar un sistema clasificatorio nuevo, porque ya no quedan récords que batir tras las trece victorias de este año, nueve de ellas consecutivas. Enorme favor les hace a su equipo, patrocinadores e historia personal, pero flaco al conjunto del deporte que cada día aprecia -injustamente- menos sus logros debido a lo poco sorprendente de sus victorias.

En la cuenta final el germano suma su cuarto cetro mundialista, Alonso le sigue como puede con un coche muy poco eficaz, y Webber liquida su presencia en la F1 con un tercer puesto en la tabla final de pilotos, por incomparecencia de Kimi Raikkonen, y el poco afortunado final de año de Lewis Hamilton.

La categoría se enfrenta en 2014 a una revolución en el plano técnico con una normativa muy modificada en diversos aspectos, pero con un plato principal que tendrían que digerir los ingenieros: los nuevos motores. La FIA, entidad federativa que regula el deporte con fuertes conexiones con las autoridades europeas, intenta matar cuatro pájaros de un tiro al imponer un nuevo motor, similar en capacidad al de un utilitario (1.600cc) pero con caballería de superdeportivo, consumo eficiente y otras soluciones de las que hacen sonreír a los ecologistas más furibundos. Con la jugada se cubren cuatro flancos:

  • Se da una vuelta de tuerca tecnológica y se vuelve a liderar el plano de la innovación automovilística, algo anquilosada en esta área.
  • Se contenta a los estamentos políticos con consistentes reducciones en la huella de carbono
  • Se introduce un atractivo a los fabricantes de coches para que vuelvan a las carreras, porque… (y aquí viene lo interesante)
  • Estos novedosos motores podrían ir perfectamente montados en tu próximo coche de calle

Si hasta ahora la monstruosa potencia que emanaba de los propulsores de la Formula 1 era difícilmente alojable en un turismo, por volumen, características, consumo, etc, en lo sucesivo es más que probable que en los escaparates de concesionarios de todo el planeta, el principal argumento de ventas de los coches de dentro de un par de años sea: “Made in Formula 1”. Serán prácticamente los mismos una vez aplicadas las modificaciones industriales pertinentes.

Estos ingenios obtendrán unos 600 caballos con un cubicaje de motor de Renault Clio. No sólo vamos a ver de forma directa estos motores en nuestros coches, sino la también la aplicación de sus tecnologías. Turbocompresores, inyección directa, cámaras de combustión que optimizan más aún el consumo, etc. Muchas de ellas ya se conocían y eran ampliamente usadas pero nunca se habían llevado juntas al extremo al que las llevará la F1. Para usar uno de estos mecanismos en un turismo cualquiera bastarían unos retoques en el software para reducir su potencia y consumo, y podrían ir instalados desde en utilitarios, y hasta en autobuses. En la parcela de los fabricantes se abre un inmenso campo al poder usar sus invenciones en multitud de vehículos gastando su dinero una sola vez, pero con doble aplicación.

El temor de todos es que los mejores motores recaigan de la mano de Renault, en Sebastian Vettel y se haga con su siguiente corona.

Sesenta días separan el pódium brasileño de la primera cita que tendremos el 28 de enero en Jerez con la nueva F1. Hasta entonces, tan sólo contar los días que faltan para que el sonido vuelva a retumbar en nuestras cabeza… pero será diferente.

José M. Zapico/Virutas
@VirutasF1