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La Fórmula 1 bascula entre el posible retorno de Robert Kubica y el rechazo a un nuevo sistema de seguridad

Julio 25, 2017
Foto-Renault-F1

Al igual que en las pistas, semana de extremos en la Fórmula 1. Si el calendario nos lleva de Inglaterra a Hungría, o lo que es lo mismo, de una de las carreras más rápidas a una de las más lentas, los días que separan las dos citas se dividen entre las ganas de que Robert Kubica retorne al mundial y el deseo de que el sistema de seguridad HALO jamás esté instalado en un Fórmula 1.

El piloto polaco Robert Kubica se vio abocado a abandonar una prometedora carrera deportiva en febrero de 2011 a unas semanas de comenzar el mundial de Fórmula 1. El primer piloto de la escudería Lotus sufrió un espantoso accidente durante su participación en un rallye, especialidad a la que el de Cracovia es un enorme aficionado. Una viga metálica que ejercía de valla en una carretera atravesó su coche y casi le arranca de cuajo su brazo derecho. Kubica quedó inhabilitado de facto para poder pilotar un monoplaza y desde entonces ha participado de manera puntual en carreras menores con turismos o coches donde se puede desenvolver a pesar de una acusada discapacidad. Su brazo derecho ha sufrido dieciocho operaciones, y a pesar de su intensa rehabilitación, carece de la fuerza, musculatura y movilidad que debería poseer de forma natural. A pesar de ello sorprendió mucho cuando el equipo Renault, heredero de los Lotus con los que tuvo contrato, le hicieron un completo test antes de verano en la pista valenciana de Cheste.

Robert Kubica
Robert Kubica

Sin la presencia de medios, ni la aportación de datos acerca de las condiciones con las que rodó, se sabe que el polaco completó más de carrera y media durante su primera jornada y realizó tiempos más contundentes que Serguei Sirotkin, otro posible piloto del equipo galo que rodó al día siguiente. La prueba se realizó con el monoplaza de 2012, un modelo antiguo, pero sirvió para chequear su forma física y la capacidad de adaptarse al limitado espacio de un Fórmula 1. Ni piloto ni equipo dijeron nada al respecto, pero todo hace pensar que se trató de una prueba muy seria a tenor del número de vueltas que dio. Este tipo de tests suelen tener un coste que ronda los 300.000 euros y los pilotos noveles que acceden a ellos han de ser de suma confianza de la escudería, aportar ese dinero, y su número de giros suele ser limitado normalmente cuatro o como mucho cinco salidas en tandas de diez. Muchos pensaron que bien podría ser una jugada publicitaria, política, o de devolverle algún favor o cláusula contractual a Kubica, pero que diese casi un centenar de giros denota el alto interés de la escudería por sopesar sus capacidades.

Posible sustitución de Jolyon Palmer

El corredor pasó más tarde por la factoría en Enstone para chequear sus condiciones en el simulador con el coche actual, después apareció en el festival de la velocidad de Goodwood pilotando un Renault de hace unos años, y con posterioridad hizo un segundo test con condiciones de carrera en la pista del Paul Ricard. Ahora acaba de ser anunciada su participación en los tests intratemporada tras el Gran Premio de Hungría del fin de semana próximo, y muchos observadores sospechan la jugada: que Kubica pueda sustituir durante lo que queda de temporada a un poco afortunado Jolyon Palmer. El piloto británico aún no ha logrado recaudar ni un solo punto para el equipo Renault y su aportación está muy en entredicho tras varios incidentes y un ritmo muy alejado de su compañero Nico Hulkenberg.

El equipo Renault no tiene nada que perder, puede ser un empujón a la imagen de la formación que flaquea con los resultados en la pista, y sus motores tampoco brillan instalados en los Red Bull y Toro Rosso. El posible retorno de Kubica, que lleva seis años fuera de la F1, sería bienvenida por los medios, los aficionados, y en caso de no lograr puntuar ni una sola vez, a nivel deportivo nada cambiaría. De momento piloto y equipo guardan silencio al respecto y todo es mera especulación, pero las molestias, sobrecostes y evidente interés que se ha tomado la escudería hace pensar que esto va más allá de una mera jugada publicitaria.

La polémica elección del HALO como medida de seguridad

En el lado contrario, en el de la mala acogida, se encuentra el HALO. Tras el fallecimiento de varios pilotos en los últimos años (Henry Surtees, María de Villota o Jules Bianchi) o el escalofriante accidente de Felipe Massa contra un muelle en 2009 la FIA puso en movimiento a sus brazos técnicos para desarrollar un sistema anti intrusión en el llamado cockpit donde viaja el piloto en los monoplazas. En ausencia de una cabina cerrada, que el pasajero de un Fórmula 1 u otros coches de carrera de igual configuración tenga su casco como protección única, resulta insuficiente en determinado tipo de accidentes. Diversos equipos de trabajo, ingenieros independientes, o hasta equipos han propuesto distintas soluciones. Desde viseras acristaladas similares a las de las lanchas motoras, hasta sistemas de eyección de dispositivos protectores pasando por carlingas como las de los aviones de combate. Tras diversas pruebas la elegida ha sido la más sencilla pero la menos vistosa denominada HALO. Este visualmente poco afortunado dispositivo tiene el aspecto de un andamiaje metálico que se eleva alrededor de la zona del piloto y que pararía una rueda voladora, el impacto con otro coche, o restos grandes y medianos de un posible choque.

El polémico Halo

Desde 1950 la Fórmula 1 ha introducido cada año en su reglamento alguna solución técnica para proteger a sus pilotos. En una evolución constante pareja a la de los coches, se introdujeron los tests de choque, los materiales compuestos, los chasis reforzados, los cascos de carbono, el HANS y diversas soluciones para aumentar la integridad física de los participantes. Esta sencillamente no gusta por ser una mala solución sino por ser fea. La visibilidad queda algo mermada, en caso de vuelco la extracción de los pilotos se vería ralentizada y las formas que se han visto hasta hoy en los tests durante los entrenamientos otorgan a los F1 un aspecto extraño, pero pocos técnicos cualificados discuten su eficacia. Antes de ser instalada en los coches de 2018 la pieza deberá ser depurada en forma y eficacia, pero la decisión está tomada: se verá en los tests de pretemporada de Montmeló en febrero del año próximo. No gusta a casi nadie, pero como acabe salvando a algún piloto en un accidente aparatoso, terminará llegando al resto de monoplazas de carreras del planeta de forma ineludible tal y como lo hicieron otras soluciones más o menos discutidas en el pasado. Por otra parte, y esto es algo que pocos discuten, las carreras no serán mejores ni peores con el HALO, serán iguales, y el riesgo seguirá existiendo, pero reducido una vez más como se viene haciendo desde que nació el deporte. Al final, los coches acabarán teniendo una cubierta tal y como tienen los prototipos que corren en Le Mans y nadie se queja de que las carreras sean malas. Al tiempo.

José M. Zapico

@VirutasF1