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La idea es que para poder participar durante una temporada no haya que gastar más de 80 millones de euros

La Fórmula 1 baraja armar dos categorías dentro de las mismas carreras, una competición de dos velocidades

Junio 8, 2015

Los presupuestos de los cuatro grandes equipos rondan entre los 418 millones de euros de Ferrari y los 468 millones de Red Bull y lejos, muy lejos, quedan los 83 millones que gastará este año el equipo de Roberto Merhi. Con esos mimbres, las mejoras llegan con cuentagotas y los gestores del deporte parecen haber encontrado, o eso creen, una solución. Bernie Ecclestone piensa proponer una fórmula que, aunque no es del todo novedosa, sí puede marcar una diferencia a pesar de lo traída por los pelos que está


Motores más baratos, menos potentes, y coches más ligeros destinados los equipos menos pudientes para permitir que se pongan al día; dos normativas distintas en la misma parrilla de salida. Esta es la receta que el doctor Ecclestone y de forma paralela, el que fuera su abogado durante años y presidente de la FIA, Max Mosley, recetan a un negocio envenenado interiormente a pesar de que por fuera brille y aunque a la baja últimamente, siga siendo un referente global en muchos aspectos.

La Fórmula 1 es un negocio fabuloso pero que está mal repartido. El problema es que la subsistencia de la mitad de la parrilla está cogida con pinzas, han desaparecido varios equipos, y sólo funcionan con solvencia “los cuatros grandes”, Mercedes, Ferrari, Red Bull, y McLaren, que se reparten el grueso de unos beneficios anclados por contrato a los mejores, especialmente al equipo italiano. La matemática es sencilla: más premios en metálico, más prestaciones, más tecnología, más inversión en I+D y al final más resultados, con más dinero como beneficio que hace crecer al conjunto y volver a ganar más. Una pescadilla que se muerde la cola y que deportivamente arroja unas preocupantes cifras de audiencia global que no paran de disminuir desde hace unos pocos años. Los equipos de mitad del pelotón para atrás no sólo no tienen posibilidad alguna de alcanzar a los de delante sino que se juegan su supervivencia cada domingo. Que le pregunten a Manor —ahora Marussia—, que gracias a los dos puntos logrados por Jules Bianchi en Mónaco el año pasado han recabado 50 millones de euros, cuando les correspondieron en el reparto del año anterior, sin punto alguno, apenas 10 (Este año tienen un único patrocinador, y muy pequeño, que les ha llegado en la séptima prueba).

Disparidad de presupuestos

Los presupuestos de los cuatro grandes equipos rondan entre los 418 millones de euros de Ferrari y los 468 millones de Red Bull –según Fórmula 1 Business Book-, y lejos, muy lejos quedan los 83 millones que gastará este año el equipo de Roberto Merhi. Con esos mimbres las mejoras llegan con cuentagotas y los gestores del deporte parecen haber encontrado, o eso creen, una solución. Bernie Ecclestone piensa proponer una fórmula, que aunque no es del todo novedosa (esto ya ha ocurrido antes, cuando se ha permitido correr a algunos equipos con motores de años anteriores y fuera del reglamento en vigor), sí puede marcar una diferencia a pesar de lo traída por los pelos que está.

Si no puedes quitar dinero a los de delante, ni puedes dar más a los de detrás, dales ventajas y abarata a los pequeños para que puedan crecer un poco; habría así ‘dos categorías’ dentro de la Fórmula 1, según recoge Auto Motor und Sport. Se ha barajado la posibilidad de que los equipos grandes vendan sus chasis y tecnologías a los pequeños, con un coste inferior al desarrollo de los propios, que no tienen los recursos necesarios para hacerles la competencia directa. Esta posibilidad ha hecho poner el grito en el cielo a los del centro del pelotón, puesto que sus estructuras empresariales están muy ceñidas a las actuales normas, y no solo prevén ser superados por equipos más pobres sino también una catarata de despidos en sus líneas de producción en un futuro deportivo peor, superados por formaciones más pequeñas pero que han alcanzado mayores prestaciones gracias a los llamados “coches-cliente”. Esta ecuación es apoyada por los cuatro grandes más Williams, que prefieren denominarlos “franquiciados”, pero se teme que acaben siendo equipo esclavos de sus proveedores principales.

Con el apoyo de Max Mosley, el prestigioso ex presidente de la FIA

Lo que propone Ecclestone es crear unos motores de menores prestaciones a un costo de unos 6 millones de euros (actualmente la factura por este concepto ronda los 20) A cambio de esa menor potencia el reglamento podría permitir a sus clientes aligerar sus monoplazas en una proporción similar y que los coches puedan adquirir un ritmo equiparable a los más avanzados. La idea es que el pack coche-motor pueda tener un coste conjunto de unos 30 millones de euros, más otros 50 de gastos operativos y nóminas, de forma que poder participar durante una temporada pueda sumar no más de 80 millones, pero la jugada costaría, con toda seguridad empleos. ¿Que iban a hacer los técnicos encargados de desarrollar los monoplazas si ya los compran acabados? Lo mas probable es que engrosaran las filas del paro sin una tarea concreta que hacer y con unos abultados costes laborales.

Esta teoría, la de la Fórmula 1 de dos velocidades es también defendida por el ex presidente de la FIA Max Mosley, un hombre alejado de la competición pero enormemente respetado a nivel interno, una voz muy autorizada. En una entrevista con la BBC ha declarado que la F1 necesita ‘dos conjuntos de reglas’ y dar mayor libertad reglamentaria a los equipos mas pequeños para que puedan ponerse al día, pero deja claro que el agujero negro de todo no es otra cosa que el endiablado reparto del dinero. Esta es la clave porque crea unas diferencias estructurales insalvables.

En estas fechas se están poniendo los mimbres para la Fórmula 1 del futuro, y si triunfa la teoría expuesta, puede que veamos no una, sino dos competiciones dentro de la misma, lo que nos llevaría a una paradoja: el reparto del dinero es injusto, pero en el plano deportivo tampoco habría justicia. Esto necesita una vuelta de tuerca más.

José M. Zapico

@VirutasF1