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Blatter lleva la propuesta al Congreso Mundial de final de mes en Sydney, pese a ir contra las leyes europeas

La FIFA insiste en imponer la obligatoriedad de seis jugadores nacionales por equipo en cada partido

Mayo 7, 2008

Joseph Blatter, el presidente de la FIFA y el hombre que amenazó a España con impunidad, hasta el punto de que la propia Administración deportiva española se vio obligada a incumplir sus propias normas, quiere ahora imponer sus criterios sobre inmigración en Europa, con su invento del 6+5. Dice que no afecta a las leyes comunitarias y que en 2012 tiene que estar en vigor. ¿Se acuerdan del chiste de la moto? Pues eso.

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El presidente de FIFA, Joseph Blatter, sigue decidido a impulsar la regla del 6+5 para proteger el talento del fútbol nacional y descartó hoy que eso vaya a generar un conflicto con la Unión Europea. Para los que aún no sepan de qué va la película, pretende que los equipos profesionales estén obligados a alinear en sus onces iniciales a seis jugadores nativos que puedan acudir a la selección de su país. Para que se hagan una idea, en España sólo el Athletic cumple cada domingo esa normativa, y excepcionalmente Betis, Getafe, Espanyol y Valencia.
A Blatter nunca le sentó bien la ley Bosman, por la cual existe la libre circulación de jugadores de la Unión y de los países con acuerdos bilaterales por los 25 países comunitarios, y ahora, 14 años después, quiere combatirla bajo excusas peregrinas de ricos y pobres. Una de las asociaciones mundiales que más caja hace a costa de los demás, ahora se erige en el Robin Hood de los derechos de los pobres.
Durante el congreso de la FIFA el 29 y el 30 de mayo que se celebrará en Sydney (Australia) pretende dar el visto bueno a una fórmula inviable jurídicamente al menos en Europa. Comenta el azote Blatter que “hay algo equivocado en la organización base del juego. ¿Debemos dejar que los ricos sean más ricos sin hacer nada? Debemos ser activos”. En su hoja de ruta ha establecido que a partir de la temporada 2010-11 deberán jugar en cada equipo cuatro jugadores nacionales. Un año más tarde deberían ser cinco, y a partir del verano de 2012, entraría en vigor la regla de “6+5”. Según Blatter, la limitación resultante a los jugadores procedentes de otros países no va en contra de la regulación de libre circulación de personas y trabajadores de la Unión Europea: “No entablaría una guerra contra las leyes vigentes. El principio del 6+5 no va en contra del derecho a la libertad. La FIFA apoya con ello el derecho a una competición justa”.
Evidentemente el presidente de la FIFA sabe que su propuesta no va por buen camino y por eso está pidiendo apoyo a los gobiernos nacionales. Le sugiero que en España lo imponga bajo amenaza de expulsarnos del seno de la FIFA, que seguro que nos entra miedo y aceptamos. En su maquiavélica propuesta dice que no se limita el número de extranjeros que se pueden fichar por cada club, pero que tendrían que jugar 6 nacionales de inicio. Aún no sabemos si a lo largo de los 90 minutos tiene que haber siempre seis nacionales, incluso cuando expulsen a uno.

Contrario a las sentencias Bosman y Webster

Con la sentencia Bosman en 1995 y el caso del profesional escocés Andy Webster en 2008, las reglas de las federaciones nacionales sobre el traspaso de jugadores tuvieron que adaptarse a normativa internacional, y así va a seguir. Dice el mandatario suizo que está especialmente interesado en un cambio en el reparto del flujo de dinero hacia países en desarrollo de Africa y Asia. Un éxodo de talentos desde ahí a Europa podría frenarse con las ideas de Blatter. En Africa se espera un cambio y que se creen ligas profesionales gracias al Mundial de 2010 en Sudáfrica. En India ya hay conversaciones para que se ponga en marcha una liga profesional. Dinero, más dinero… para FIFA y las grandes empresas que controlan mercadotecnias, publicidades y demás, en las que siempre aparece un pariente cercano de los que pregonan igualdad. ¿Verdad señor Blatter?
En España ya saben que lo que dice FIFA va a misa y el presidente Angel Villar lo impondrá como obligación. El problema es que en esta ocasión los afectados son sus clubes palmeros, los que le salvaron la cabeza con el tema de las fallidas elecciones federativas, y que a buen seguro se van a oponer rotundamente ahora a esta nueva injerencia. ¡Madre mía, otra amenaza de expulsión a la vista!