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En ocasiones supera los 40º

La fiebre se convierte en la peor enemiga de José Ortega Cano

Junio 6, 2011

Además, la familia ha decidido enviar un comunicado a los medios a través del abogado del matador, en el que aseguran que no hay indicios que permitan acreditar “de forma inequívoca” las causas del accidente, dado que las investigaciones no estén todavía finalizadas.

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Su estado es crítico. Parecía que remontaba, pero otra vez la mala suerte parece aliarse con José Ortega Cano. El torero permanece ingresado en la UVI del Hospital Virgen Macarena, monitorizado, sedoanalgesiado y con ventilación mecánica. Por si lo anterior no fuera suficiente, los médicos están en alerta máxima ante la altísima fiebre que arroja el cuerpo, cosido a cornadas, del diestro. En las últimas horas, una posible infección pulmonar, ha provocado que el paciente sufra temperaturas de hasta cuarenta y un grado centígrados. Esta mala nueva ha hecho que amigos y familiares estén asustados porque, aunque Ortega es un hombre fuerte que ha plantado batalla a la muerte en un sinfín de ocasiones, cualquiera sabe lo que puede ocurrir. Sin embargo, son afortunados porque mientras hay vida hay esperanza. Algo a lo que no pueden agarrarse los Parra, que viven un calvario desde que Carlos perdiera trágicamente la vida en la carretera. Su viuda, Manoli, llora amargamente. A su lado, como ya informé en este periódico, permanecen férreos sus dos hijos. También está recibiendo el cariño desinteresado, sincero y admirable de los familiares más cercanos de su marido. Su prima, Isabel, a quien Carlos tenía gran apego, lucha estos días por demostrar lo que la verdad esconde de este terrible accidente.  
Los Ortega Cano se pronuncian
La familia ha decidido enviar un comunicado a los medios a través del abogado del matador, en el que aseguran que no hay indicios que permitan acreditar “de forma inequívoca” las causas del accidente, dado que las investigaciones no estén todavía finalizadas. De hecho, advierten que no dudarán en interponer medidas legales contra todos aquellos periodistas que “hayan podido cometer cualquier ilícito penal o civil por este asunto al revelar información inexacta”. Datos que, según sus familiares más directos, ha producido “daño a la imagen” del torero. Por eso, por las durísimas acusaciones que están recibiendo por algunos contertulianos, han decidido declinar la posibilidad de atender a los periodistas a las puertas del hospital como venían haciendo hasta ahora. Son excesivos los comentarios que les han puesto en el disparadero, quizás porque no es el momento de ahondar en una herida que sangra ahora más que nunca. Ánimo maestro, una mala tarde la tiene cualquiera.