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El rey Felipe percibirá 11,55 millones de euros anuales pero tendrá que pagar a Hacienda serios recortes presupuestarios para la casa real de Bélgica

La familia real griega parece estar cada día más implicada en la vida de Grecia pues ya se ha anunciado que el príncipe Nicolás, sobrino de la reina doña Sofía, y su esposa Tatiana abandonan Londres para afincarse definitivamente en Atenas

Octubre 13, 2013

Parece que la familia gran ducal de Luxemburgo está contagiada por el virus de las bodas, pues ya se rumorea un posible compromiso matrimonial.

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Este sería entre la princesa MaríaAnnunciata de Liechtenstein, hija de la princesa Margarita de Luxemburgo, y ese gran miembro de la gran nobleza romana que es el príncipe Leilo Orsini, hijo de aquel imponente Raimondo Orsini que en otro tiempo fue acompañante sentimental de la ex emperatriz Soraya de Persia. Toda una boda de altos vuelos aristocráticos, si llega a confirmarse, en tiempos de matrimonios fuera de los viejos circuitos tradicionales para las familias reales.

Pero mientras la joven generación de los Luxemburgo continúa muy activa en el mercado matrimonial europeo, sus primos de la familia real belga (la reina Paola acaba de ser operada de un problema urológico), pasan por horas de serios recortes económicos a causa de las nuevas disposiciones votadas en la Cámara de Representantes, que aunque aún han de pasar por el Senado vienen a modificar ampliamente las reglas de atribución de las dotaciones monetarias a los miembros de la familia real. Larga es ya la polémica en Bélgica sobre la lista civil de las personas reales, que se avivó aún más tras la fundación personal de la anciana reina Fabiola de quien se dijo que pretendía evitar el pago de impuestos sucesorios a sus sobrinos españoles.

El rey Felipe, 11,5 millones, pero tendrá que pagar impuestos

Por las nuevas disposiciones, el rey Felipe continuará percibiendo la misma asignación de 11,55 millones de euros anuales de la que disfrutó su padre el rey Alberto, pero ahora se verá forzado a pagar a la hacienda pública tanto el IVA como los impuestos que gravan a las personas físicas y los impuestos especiales. Sus hermanos la princesa Astrid y el príncipe Laurent quedarán sujetos a un régimen de transición, pues en un futuro no muy lejano sólo percibirán lista civil del estado el soberano reinante, el soberano que haya abdicado (al rey saliente Alberto II se le ha concedido una dotación de 923.000 euros anuales), la viuda del soberano, el heredero de la corona, y el cónyuge que sobreviva al heredero.

Los hijos menores de los actuales reyes, los príncipes Gabriel, Emmanuel y Eleonora, no percibirán dotación personal alguna al alcanzar la mayoría de edad pues sólo su hermana mayor, Elisabeth, contará con lista civil en su calidad de heredera del trono. Sin embargo el futuro de las jóvenes generaciones de la realeza belga y luxemburguesa está fuertemente blindado, pues un año antes de su muerte el rey Balduino dejó constituida la Fundación Astrida, cuyos fines son “dar sostén financiero a sus sobrinos y los cónyuges de éstos en la descendencia del rey Alberto y de su hermana la gran duquesa Josefina Carlota de Luxemburgo en las esferas religiosa, artística, científica y pedagógica”.

La realeza cuida y vela por sus finanzas

La realeza cuida sus finanzas, y hasta los no reinantes que todavía pueden gozar de muy holgadas rentas se ocupan de dejar sus bienes bien atados con la finalidad de evitar a sus retoños fuertes impuestos sucesorios. Tal es el caso del rico duque Max en Baviera, hermano del jefe de la casa real bávara, que en fechas recientes ha cedido a su hija la duquesa Sofía, esposa del príncipe heredero Aloys de Liechtenstein, una magnífica finca en Alemania de 900 hectáreas de tierras, 840 hectáreas de bosques, y 60 hectáreas de tierras de labor en la región de Bamberg. Una herencia que incluye la hermosa Abadía benedictina de Banz, actualmente un centro educativo, a donde la princesa viajó en días pasados en compañía de su hijo menor el príncipe Nikolaus para tomar posesión de sus nuevas propiedades y visitar a los administradores de las tierras y de la abadía. Pero aún le quedan muchos bienes al duque Max que continúa siendo el propietario, entre otras cosas, del bello palacio de Possenhoffen en el que nació la legendaria emperatriz Sissi de tantas películas.

Y mientras los Baviera cuidan de sus haciendas, la familia real griega parece estar cada día más implicada en la vida de Grecia pues ya se ha anunciado que el príncipe Nicolás, sobrino de la reina doña Sofía, y su esposa Tatiana abandonan Londres para afincarse definitivamente en Atenas al tiempo que su madre, la reina Ana María, asistía en días pasados en compañía de su hija la princesa Theodora a la gala benéfica “Philhellenes” que se celebró en Los Ángeles con el fin de recabar fondos por los sin techo en Grecia. La familia real griega, hasta ahora bastante criticada en ciertas esferas por su escasa implicación en la vida de su país de origen,  parece ganar puntos en su tierra natal donde la Asociación de Amigos del Palacio de Tatoi, residencia de infancia de doña Sofía, ha adquirido numerosos objetos de plata de la realeza griega procedentes de las colecciones del duque de Aosta que semanas atrás salieron a subasta en Francia.

Mucho debe de complacer a doña Sofía, tan amante de su tierra griega, la presencia cada día mayor de la familia de su hermano Constantino en el país de su padre, mientras ella misma continúa dando ejemplo de saber hacer y de saber estar pues días atrás no quiso faltar al merecido homenaje que el Museo del Prado dio a su cuñado el doctor Carlos Zurita, esposo de la popular infanta doña Margarita, que acaba de cumplir los 70 años y lleva 25 a la cabeza de la asociación de amigos del mueso.  

Ricardo Mateos