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Actualmente atesoran una fortuna superior a los 2.500 millones de euros

La familia March, perfecta conjunción entre dinero y labor social

Octubre 23, 2009

Los March, representan un poder soterrado en las altas finanzas de nuestro país. Un apellido dominante, que ha utilizado todos los resortes inimaginables para llegar hasta la cúspide social. Llevan toda su vida manejando el timón de las influencias y su autoridad en cualquier compra o venta que se produzca en España.

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Actualmente atesoran una fortuna valorada en más de 2.500 millones de dólares que, dada la complejidad de su entramado financiero, podría ser sólo una parte de su riqueza. Cuentan con una de las más importantes pinacotecas de España y dos Fundaciones, gestionadas de manera independiente (la Juan March y la Bartolomé March), que han ennoblecido su fortuna y que se financian con recursos propios.

Sólo la Juan March gasta unos diez millones de euros al año en publicaciones, exposiciones y ayudas a la investigación. Las Fundaciones son la imagen culta de esta saga familiar que se ha convertido en un activo cultural del Estado español. Es la perfecta conjunción de dinero y labor social.

Creada en 1955 por el financiero español Juan March Ordinas, la Fundación Juan March es una institución familiar, patrimonial y operativa, que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura humanística y científica. La Fundación organiza exposiciones de arte, conciertos musicales y ciclos de conferencias y seminarios. En su sede en Madrid tiene abierta una biblioteca de música y teatro.

Es titular del Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca, y del Museu d’Art Espanyol Contemporani, de Palma de Mallorca.

En 1986 se creó el Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones, como órgano especializado en actividades científicas que complementa la labor cultural de la Fundación Juan March. De él depende el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales. La Fundación, a través de este Centro, promueve la investigación especializada en el ámbito de la sociología.

La Fundación Bartolomé March, fue constituida posteriormente, en 1975 por Bartolomé March Servera. Educado primero en Palma y más tarde en Londres, Bartolomé March fue un hombre cosmopolita que aprovechó sus viajes para desarrollar una gran afición por las Artes. Sus padres, Juan March Ordinas y Leonor Servera Melis estimularon su sensibilidad artística y la dedicación al coleccionismo. Recogiendo el testigo familiar, se convirtió en un importante coleccionista y, sobre todo, experto bibliófilo. La fundación tiene su sede en la casa familiar en Mallorca.

El origen del mecenazgo

Hace poco más de un año que murió la matriarca, protagonista, y en ocasiones timón, Carmen Delgado Roses, viuda de Juan March Servera, heredero del fundador de la saga, el legendario y controvertido banquero y político Juan March Ordinas.

Delgado vivió la época en que el viejo March pasó de preso de la República a patrocinador del golpe de Franco. Tuvo cuatro hijos, Leonor, Gloria, Juan y Carlos, los dos varones encabezan la gestión de la fortuna y los negocios que pivotan en “el alma del grupo”, la Banca March, el único banco español de propiedad familiar. La matriz de inversiones radica en la Corporación Financiera Alba, posicionada en ACS y Acerinox.

Apasionada de los animales y de las plantas y creó uno de los más extensos y mejores jardines de cactus. En las granjas de Sa Vall se criaron selectas razas ganaderas y en la mansión se conservan las mejores colecciones privadas de arte gótico. Allí se celebraron fiestas multitudinarias veraniegas. Con su familia, la matriarca renunció a una parte de su patrimonio en favor de la Fundación Juan March. Un museo de arte ejemplar con una sintética muestra de la pintura española del siglo XX está en el antiguo caserón que fue vivienda de Juan March y primera oficina de su banca en Palma.